Redacción Animal Político · 9 de agosto de 2025
Uno de los riesgos más devastadores a los que se enfrentan las personas en contextos de movilidad es la trata de personas. Esta grave violación a los derechos humanos, que continúa bajo la sombra de la impunidad y se ve alimentada por la falta de prevención y la escasa respuesta institucional, no comienza con la explotación, sino mucho antes: en la protección. Actuar frente a este problema es una cuestión de justicia y dignidad que demanda acompañar con ética y prevenir con responsabilidad.
El 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, fecha propicia para alzar la voz y recordar que la prevención efectiva es una responsabilidad ética y legal que cada actor público y social debe asumir desde sus responsabilidades. Porque más allá de castigar estos actos, es necesario construir entornos seguros donde no prospere ninguna forma de violencia. Para ello es necesario desarrollar e implementar políticas de salvaguarda o protección sólidas, accesibles y adaptadas a las realidades de las personas en contextos de movilidad, sobre todo aquellas en situación de mayor vulnerabilidad.
Las políticas de salvaguarda son medidas que permiten identificar, anticipar y reducir los riesgos de violencia, discriminación, abuso sexual, explotación o negligencia hacia las personas. Su relevancia es crucial en contextos migratorios, pues las personas en contextos de movilidad, particularmente mujeres, niñas, adolescentes y personas de la comunidad LGBTTTIQ+, enfrentan un número creciente de vulnerabilidades que las expone a redes de trata, abuso sexual, explotación laboral o sexual, y violencia institucional.
Bajo este enfoque no sólo se trata de reaccionar ante las situaciones de violencia que se presentan, sino de fortalecer relaciones basadas en la confianza, la ética y el respeto. Para ello se requiere conocimiento, análisis del entorno, comprensión de los factores de riesgo y protección, así como acciones específicas. En este sentido, la prevención no implica sólo anticiparse a un evento, sino también actuar para cambiar las condiciones que lo hacen posible.
Organizaciones de la sociedad civil como Sin Fronteras desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de estos mecanismos de protección. Nuestro trabajo directo con las personas en contextos de movilidad, el conocimiento actualizado de la realidad y nuestro compromiso con los derechos humanos nos permite identificar riesgos, acompañar procesos y desarrollar estrategias específicas y diferenciadas para cada caso. Sin embargo, para fortalecer nuestras capacidades de protección, se requiere no sólo apoyo financiero sino también apoyo técnico, político e institucional.
Es fundamental enfatizar que estos mecanismos de protección constituyen una responsabilidad ética, legal y política; son una herramienta esencial para prevenir daños, proteger a quienes históricamente han sido víctimas de abuso y crear entornos donde la dignidad sea el eje central de toda acción institucional.
Desde Sin Fronteras nos esforzamos por crear un entorno donde la protección, promoción y defensa de los derechos, la libertad y la plena inclusión sean estándares accesibles para todas las personas migrantes y sujetas de protección internacional, impulsando políticas y sistemas que respeten la dignidad y autodeterminación. Nuestros procedimientos se centran en prevenir daños, garantizar un trato digno y construir relaciones de confianza. Esto incluye procedimientos internos, capacitación continua para nuestro personal, canales de denuncia y mecanismos de mejora continua que priorizan la dignidad y la autonomía de las personas.
Por ello, hacemos un llamado urgente a todas las instituciones públicas y privadas para que reconozcan su rol en la prevención de la trata de personas como una grave violación de derechos humanos, y adopten, fortalezcan e implementen salvaguardias efectivas en el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas. Porque la prevención comienza antes de que ocurra el daño, comienza cuando decidimos proteger a las personas, colocarlas al centro, hacerlas participes de la identificación y ejecución de acciones, con la certeza de que sus derechos, su voz y su vida son respetados.
* Lizbeth Mendieta Venegas es coordinadora de Desarrollo Institucional y Proyectos Estratégicos en Sin Fronteras. Experta en prevención de las violencias y la delincuencia, desarrollo, monitoreo y evaluación de proyectos y procuración de fondos.