blogeditor · 18 de agosto de 2022
Con la discusión sobre el Paquete Económico del 2023 ya en marcha, es necesario recalcar la decisión histórica que se presentó como parte del paquete fiscal del año pasado, que incluyó la tasa del cero por ciento (completa eliminación) del IVA sobre los productos de higiene menstrual (PHM). Marcando, así, la eliminación de un impuesto regresivo, ayudando a abordar la #pobrezamenstrual, y a cerrar las brechas de género en el país.
Según el Programa Conjunto de Monitoreo (JMP) de la Organización Mundial de la Salud/UNICEF, para que las mujeres y las niñas cuenten con una gestión de higiene menstrual (HM) adecuada, deben tener acceso a los siguientes componentes:
“1) materiales limpios que absorban o recojan la sangre menstrual, 2) espacio para cambiarse en privado tan a menudo como sea necesario, 3) agua y jabón para lavarse cuando sea necesario, 4) instalaciones seguras y cómodas para desechar los materiales utilizados e 5) información básica sobre el ciclo menstrual y cómo gestionarlo dignamente y sin incomodidad ni miedo”.
El reclamo fiscal contra la anulación de la tasa impositiva a PHM a menudo se basa en que las reducciones en los impuestos no siempre bajan los precios de los productos, y que las disminuciones o la tasa cero no necesariamente benefician a las poblaciones de bajos recursos –ya que los PHM son comprados predominantemente por aquellas personas con mayores niveles de consumo.
Pero la investigación cuantitativa sugiere lo contrario: un estudio de 2005 aprovecha la derogación de PHM de la base del impuesto sobre las ventas en Nueva Jersey para observar el impacto de los precios reducidos en los consumidores. El estudio compara los cambios en los precios en Nueva Jersey con los de Delaware, Connecticut, Maryland y Pensilvania. Los resultados sugieren que los precios para los consumidores de bajos ingresos disminuyeron un 12.4 por ciento en relación con los precios en los estados donde el impuesto no cambió.
El argumento en contra de la derogación del IVA sobre PHM también muchas veces se basa en que su eliminación afecta la recaudación fiscal del país. Esta afirmación es engañosa, ya que etiqueta incorrectamente PHM como bienes no esenciales. Los PHM que responden a una necesidad biológica femenina, corresponden a bienes indispensables y, al igual que las medicinas y los alimentos, deben de beneficiarse de exenciones fiscales.
Y el acceso a PHM es un tema angular, ya que la gestión inadecuada de HM está asociada con varias infecciones del tracto reproductivo. La HM también está sujeta a tabúes sociales como la suciedad y la impureza. Además, la falta de acceso a PHM tiene graves repercusiones sobre la salud mental, que a su vez está asociada con el ausentismo escolar.
Y sin embargo, a pesar de lo regresivos que son los impuestos –el gravamen sobre PHM, es, esencialmente, un “impuesto por ser mujer”– estos persisten en varios países; las mujeres en Dinamarca y Suecia pagan un impuesto del 25 por ciento sobre PHM. En los Estados Unidos, treinta estados continúan gravando PHM; en Hungría, las mujeres pagan el 27 por ciento.
Al alzar los impuestos a los PHM, México sigue una lista creciente de países que en los últimos años han colocado la pobreza menstrual de forma central en el debate sobre la justicia de género. Países que recientemente eliminaron el impuesto incluyen: Australia, Colombia, Alemania, India, Ruanda y el Reino Unido. Recientemente, los legisladores de Argentina y Chile han presentado propuestas similares.
Un estudio que analiza reformas fiscales aplicadas en Bangladesh, Kenia, Nigeria y Sudáfrica muestra los efectos positivos de la modificación del IVA en PHM; por ejemplo, en el aumento de la visibilidad y gestión adecuada de la HM, y en impulsar la lucha contra los tabúes sociales asociados con ella.
Aunque se requiere de investigación adicional para capturar plenamente los efectos fiscales y de consumo de la derogación de los impuestos sobre los PHM, la evidencia sugiere que la eliminación de los gravámenes sobre estos productos aumentan su consumo entre las poblaciones de bajos recursos.
Más importante todavía, garantizar el acceso a PHM libres de impuestos representa un temas angular en la lucha por la equidad de género, que debe ser defendida por todos, hombres y mujeres por igual.
* Elisa Soto es cofundadora de Organización para Chicas A. C. y ex asesora por México en el Banco Mundial. Jonathan Grabinsky es consultor en temas de gobiernos. Cuenta con una licenciatura y maestría en políticas públicas de la Universidad de Chicago.