¿Tanto para nada?

blogeditor · 26 de agosto de 2014

¿Tanto para nada?

Paris Martínez, reportero de esta casa, publicó una nota en la que informó que, en el estado de México, circuló un oficio donde se instruye a los directores de las escuelas primarias en la entidad a leer una carta durante sus respectivas ceremonias de inicio de clases. Tal misiva incluye frases de gratitud para el gobernador Eruviel Ávila y para el presidente Enrique Peña Nieto por su compromiso con la educación y por la entrega de tablets a niños de 5º grado de primaria, así como de útiles escolares. La lectura de esta carta fue confirmada por Animal Político en un recorrido por los planteles.

La carta-oficio es problemática en cuatro dimensiones:

Primero, es lamentable que Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, y el presidente Enrique Peña Nieto, por omisión, violen campantemente la Constitución y las leyes al promocionar su imagen y su persona con fondos públicos. Se están contraviniendo los artículos 134 de la Constitución y 223 del Código Penal Federal, como atinadamente apunta la nota, así como el 28 de la Ley General de Desarrollo Social y disposiciones como el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Segundo, más grave aún, es que violando la Constitución se dé la bienvenida a niñas y niños en su primer día de clases, introduciendo una práctica corrupta en el espacio donde se forman los futuros mexicanos. Si la escuela se corrompe ¿qué le espera a la sociedad en el futuro?

Tercero, el procedimiento fue a través de una orden a los directores, trastocando uno de los ejes de la reciente Reforma Educativa: autonomía de gestión para que los docentes se apropien de su profesión, que acompañen el aprendizaje de sus niños y transformen a los directores en verdaderos líderes pedagógicos de sus escuelas, no simples ejecutores de órdenes administrativas de las secretarías de educación, en el mejor de los casos, y en el peor de los mismos, meros delegados sindicales y promotores partidistas del gobierno en turno. Eso se quiso cambiar con la Reforma y la orden dada para la lectura de la carta lo echa para atrás en la realidad. Cabe preguntarse, pues, ¿hasta dónde llega en verdad su compromiso con la Reforma y su efectiva implementación?

Cuarto, y este es un tema mucho más profundo y perturbador, al pretender adoctrinar niños de esa manera, haciéndoles creer que los programas no son públicos sino propiedad del gobernante en turno a cuya gracia y obra se debe la entrega de tablets, de uniformesy útiles escolares (como el caso de Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas) o la remodelación de una escuela y no a nuestros impuestos y a su obligación de garantizar el derecho humano a la educación, harán que en el futuro sea políticamente rentable no invertir en educación para no dar ventaja al que esté en el poder. Así, pareciera que en el gen de esta generación de gobernantes está la añoranza de mantener a las personas como súbditos domesticables, material de clientelas, y no el de construir un país de ciudadanos activos, críticos, reflexivos, creativos e innovadores.

En otras palabras, hechos como éste dan luz verde a que otros gobernadores y presidentes municipales hagan lo mismo y a que los opositores impongan bloqueos continuos a cualquier proyecto educativo o de inyección de recursos a las escuelas para que el gobernante en turno no obtenga réditos electorales por ello. No olvidemos que la Reforma Educativa se impulsó desde organizaciones civiles porque la educación no estaba al servicio del aprendizaje de los niños sino de la consolidación del poder, en su momento, del Régimen autoritario en el siglo XX y de la cúpula sindical que tuvo a su máxima expresión de corrupción con Elba Esther Gordillo. Es decir, la Reforma se impulsó para sacar la grilla política del sistema educativo y poner en su corazón el aprendizaje de los niños.

La escuela es el proyecto de la comunidad. Ahí depositamos nuestras esperanzas de transformación de las personas. Dicho de otro modo, los niños van a la escuela (o los mandan sus mamás) con la esperanza de que serán mejores personas gracias a que aprenden, comprenden su entorno, adquieren conocimientos, habilidades y capacidades para después ser libres, dedicarse a lo que les gusta y vivir dignamente de ello con un sentido de respeto a la comunidad y su entorno. Por eso, la escuela debe ser un modelo a seguir, un ejemplo.

Con actos como los recientes, pareciera que gobernantes y políticos no conciben a la escuela como un espacio para la transformación de las personas sino uno para la consolidación de su poder político, incluso cuando esto implica ignorar la ley. Por ello sería muy útil a la sociedad un deslinde de Enrique Peña Nieto, una investigación por parte del secretario de educación Emilio Chuayffett y, en su caso, por parte de la propia autoridad electoral, imponiendo sanciones ejemplares para dejar en claro que nunca más se permitirá un uso político-electoral de la educación. Eso ya lo vivimos y este el saldo: 7 de cada diez niños mexicanos de 15 años ven una hoja escrita y no comprenden lo que leen ni saben hacer operaciones matemáticas básicas y poderlas aplicar en problemas de la vida cotidiana; siete millones de personas analfabetas en pleno siglo XXI y ríos de dinero desviados de la educación porque estuvieron al servicio de los adultos y no al del aprendizaje de los niños. Ya no más.

 

* Alberto Serdán Rosales (@albertoserdan) es profesor asociado del Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas en el CIDE