Tamaulipas en el espejo

blogeditor · 16 de mayo de 2014

Tamaulipas en el espejo

Por: Javier Garza Ramos (@jagarzaramos)

El gabinete de seguridad nacional se reunió en Tamaulipas para abordar la más reciente ola de violencia que ha dejado decenas de muertos en el último mes y tras una reunión con autoridades locales arrojó su veredicto: una estrategia de tres ejes ejecutada por el Ejército, la Marina, la Policía Federal y la Procuraduría General de la República.

Los ejes anunciados por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, suenan abstractos y reiterativos del discurso que se escucha desde el gobierno de Felipe Calderón: desarticular organizaciones delictivas, sellar rutas de tráfico de personas, armas y dinero, y garantizar que las instituciones locales de seguridad sean confiables y eficientes.

No hay nada nuevo en las metas que plantea Osorio Chong, pero hay una prueba de que son alcanzables si se articula una estrategia regional. La historia de la Comarca Lagunera en el último año contiene lecciones de lo que puede funcionar, pero también la advertencia de que un fracaso en el tercer eje, el de fuerzas locales de seguridad efectivas, es el principal obstáculo.

Al inicio de 2013 la zona metropolitana de La Laguna era una de las regiones más violentas del país, con un promedio de 1.7 homicidios diarios en el primer trimestre de ese año, según la Procuraduría de Justicia de Coahuila y la Fiscalía General de Durango.

Como ahora en Tamaulipas, en marzo del año pasado llegaron a Torreón Osorio Chong y los secretarios de la Defensa y Marina, el procurador Jesús Murillo Karam y el entonces Comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón, para reunirse con los gobernadores de Coahuila, Rubén Moreira, y de Durango, Jorge Herrera Caldera.

[contextly_sidebar id=”e3f97c359b7739764c4b5da895628efc”]Se acordaron medidas, se estableció una coordinación entre fuerzas federales y locales y aunque no se hizo explícito en ese momento, la estrategia acordada tomó el rumbo de lo que ahora se plantea en Tamaulipas: desarticular a grupos delictivos, sellas sus rutas de tráfico ilícito y fortalecer a las instituciones locales de seguridad.

Lo primero se logró en el resto de ese 2013: los golpes del Ejército, la Marina, la Policía Federal y las policías estatales a los cárteles que operaban en la Comarca Lagunera fueron de tal magnitud, que un reporte de la PGR publicado a finales del año pasado mostraba que uno de cada cuatro presuntos capos abatidos o detenidos en el año estaba vinculado a la Comarca Lagunera.

Ese reporte también consignaba que un grupo local, el llamado “Cártel del Poniente”, responsable de la mayor parte de la violencia desatada ese año, había sido el segundo grupo más golpeado por el nuevo gobierno, sólo después de Los Zetas y más que cárteles mayores como los del Pacífico, Juárez o Jalisco-Nueva Generación.

Estos golpes contribuyeron a reducir en más del 50 por ciento el número de homicidios en la zona metropolitana de La Laguna durante 2013.

Fuente: Procuraduría General de Justicia de Coahuila y Fiscalía General de Durango.
Fuente: Procuraduría General de Justicia de Coahuila y Fiscalía General de Durango.

El avance en la desarticulación de los grupos también trajo resultados en el segundo eje, el de sellar las rutas del dinero y las armas. Conforme avanzó el año las autoridades comenzaron a notar que el número de armas que portaban personas detenidas iba disminuyendo y que las armas eran de calibres más bajos. Al mismo tiempo, los enfrentamientos de criminales con policías o soldados y las balaceras de alto impacto que durante años sembraron el pánico en la región prácticamente dejaron de ocurrir.

Sin embargo, sellar las rutas de armas y dinero terminó por agravar el problema de los robos, especialmente los ocurridos con violencia, lo que se convirtió en el principal problema de seguridad local a fines de 2013 y principios de 2014.

grafico robos

Aquí está la lección para Tamaulipas, pues si los dos primeros ejes resultan exitosos, los delincuentes que no hayan sido abatidos o arrestados no se van a ir a sus casas muy tranquilamente o van a conseguir trabajo en una fábrica. Es de sobra sabido, y demostrado, que pasarán a otros delitos.

El caso de La Laguna también ofrece lecciones sobre lo que sucede después de la desarticulación de grupos delictivos y las fuerzas locales de seguridad toman un papel más relevante.

Del lado de Coahuila, en Torreón, la depuración de la policía municipal era un proceso que inició en 2010 y aunque en 2013 no había logrado restablecer una fuerza óptima, por lo menos estaba en condiciones de asumir un papel más relevante, incluso en los golpes contra grupos del crimen organizado.

Aun así, el índice de robos violentos en Torreón (de vivienda, negocio, persona y vehículo) tuvo una alza sostenida durante todo 2013, aun después del operativo lanzado en marzo, de acuerdo con datos del Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna (CCIL) y el Observatorio Nacional Ciudadano. Fue hasta los inicios de 2014 que la tendencia comenzó a revertirse y comenzó una disminución en los asaltos, lo que habla de una mayor participación de las policías locales, que coincidió con un cambio en la administración municipal.

La Laguna de Durango fue el caso opuesto. Gómez Palacio y Lerdo nunca tuvieron una depuración en su policía municipal hasta enero de 2013, cuando el Ejército desarmó a las corporaciones en los dos municipios y destituyó a prácticamente todos los agentes. El gobierno estatal asumió el lento y largo proceso de recomponer las policías municipales mientras que el Ejército asumía labores de patrullaje y vigilancia.

Al principio funcionó: los robos con violencia en Gómez Palacio y Lerdo tuvieron bajas sostenidas a lo largo de 2013, pero en el inicio de este año aumentaron un 32 por ciento, según el CCIL y el Observatorio.

Estos aumentos coincidieron con un giro en la seguridad local, pues el Ejército comenzó a compartir labores con elementos de la Policía Estatal de Durango, en una llamada “Policía Mixta”. Pero la fuerza de este nuevo esquema ha resultado insuficiente, los robos y asaltos no han sido frenados y el proceso para recomponer la policía municipal está lejos de concluir. Apenas esta semana se cerró la convocatoria para los aspirantes a policías y su graduación sería hasta diciembre.

El hecho de que 15 meses después de que comenzó el reemplazo de las policías municipales en Gómez Palacio y Lerdo sólo se ha logrado inscribir a la primera generación de aspirantes a policías es un dato que debe tomarse en cuenta en Tamaulipas, donde Osorio Chong dijo que en seis meses comenzaría a dar resultados el Instituto de Formación Policial.

Si las fuerzas federales tienen éxito en la desarticulación de los grupos delictivos en Tamaulipas, es claro que sostener los resultados dependerá de la capacidad estatal para evitar el desbordamiento de los delitos del fuero común.

Esa es la lección que deja la estrategia aplicada en La Laguna, donde los resultados han corrido en dos pistas distintas, la de Coahuila con un mayor avance en su fuerza policiaca local, y la de Durango con obstáculos en su capacidad para crear sus cuerpos de seguridad.

Aunque es muy pronto para cantar victoria hay algunos resultados tangibles, pruebas de que el ciclo de la violencia comienza a cerrarse, pero que el cierre definitivo sólo vendrá hasta que las autoridades locales logren imponerse con su propia fuerza.

 

 

* Javier Garza Ramos es periodista y lagunero.