blogeditor · 14 de julio de 2014
Por: Rodrigo Elizarrarás (@rodaxiando)
De nuevo es el norte. El incremento en los homicidios dolosos en Tamaulipas en los primeros cinco meses del año es de 108%. En lo que va de 2014, se corona como el estado más violento del país. Si consideramos el mes con menos homicidios en el estado (julio-2013) el ascenso llega a un 145% en menos de un año. Señor Secretario de Gobernación, la situación no va bien en Tamaulipas, no comprendemos cómo sustenta declaraciones triunfalistas. Señor Secretario, no entendemos de dónde provienen sus evaluaciones, cuando ni un solo dato nos ofrece.
Al poco tiempo de la evaluación realizada por el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se publicaron los datos de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) correspondientes al mes de mayo, y con ello, se evidenciaron los magros resultados de la estrategia de seguridad del gobierno federal: el estado con mayor crecimiento de homicidios en el país fue, precisamente, Tamaulipas. (Y, mientras eso sucedía, el gobierno estatal atinaba a publicar esto).
Mientras tanto, las balaceras, los secuestros y los enfrentamientos a plena luz del día en las calles de las principales ciudades de Tamaulipas no cesan. La prensa internacional hace recuentos de la grave situación de inseguridad en el estado, enfatizando la importancia de la región para la inversión extranjera en una entidad con importante producción petrolera y afectando severamente a la economía local. Lo más grave es que la población sigue siendo víctima de la inseguridad y en los momentos de mayor desesperación ha salido a las calles en busca de alguna solución por parte del gobierno sin hasta el momento contar con una respuesta contundente.
Además de Tamaulipas, hay otros dos estados donde el gobierno federal participa activamente en operativos de seguridad: Michoacán y el Estado de México. No lo hace de la misma forma ni con la misma magnitud en otras entidades del país, como quizá sea el caso de Morelos, Guerrero o Sinaloa. Por ello me parece importante hacer un recuento de los indicadores de homicidio y secuestro para ver algunos avances de estos operativos federales.
Veamos los datos. En primer lugar, comparemos el incremento de homicidios en lo que va de enero a mayo, dado que es el periodo en que entraron en vigor los operativos del gobierno federal (enero en Michoacán, marzo, Estado de México y mayo, Tamaulipas). En segundo lugar, comparamos mismos periodos contra uno y dos años atrás (2013 y 2012) para tener la perspectiva de mediano plazo en lo que podrían ser considerados los resultados obtenidos por la estrategia de seguridad del presente gobierno. Los resultados se pueden apreciar en la siguiente tabla:
Permítanme hacer un resumen de los resultados analizados en solamente un conjunto del total de los estados del país.
Algunas tendencias del incremento de secuestros en algunos estados se muestran a continuación:
Lamentablemente hasta ahora la evaluación de los resultados de los operativos de seguridad en los estados de Tamaulipas, Michoacán y el Estado de México no es del todo positiva y es un poco temprano para echar campanas al vuelo. A pesar de que no contamos con parámetros muy precisos para evaluar estos operativos (dado que no se han hecho públicos), al menos sabemos, por las declaraciones del Presidente, que una de sus prioridades es bajar la violencia (por violencia debe entenderse homicidios dolosos), de tal forma que deberíamos ver reflejada esa prioridad en dicho indicador.
Ninguna de las tres entidades mencionadas se encuentra en un estado óptimo. Somos conscientes de la urgencia del Gobierno Federal por mostrar resultados ante la presión de la ciudadanía. Sin embargo, no tenemos una rendición de cuentas puntual y detallada sobre las actividades realizadas y los recursos erogados en cada uno de estos casos. En este tenor, se vuelve urgente contar con mecanismos más claros de rendición de cuentas por parte de las instancias de seguridad pública; es fundamental que sepamos cuánto se ha gastado, en qué acciones, cuáles son los resultados, cuál es el plan a seguir, en cuánto tiempo tienen pensado retornar a una situación de normalidad y hasta cuándo piensa el gobierno federal tomar el control de gobiernos estatales. En fin, son preguntas que a veces nos hacemos.
* Rodrigo Elizarrarás es Coordinador del Programa de Seguridad y Justicia de México Evalúa.
[1] Si sólo observamos homicidios dolosos en términos absolutos, el Estado de México siempre va a estar por encima del resto de las entidades del país. En principio porque es el estado con mayor población, lo que nos indica que obviamente tendrá mayores volúmenes de delitos que otras entidades. De ahí la importancia de comparar en términos relativos obteniendo las tasas de delitos por 100 mil habitantes, lo que permite obtener medidas comparables entre entidades con poblaciones muy diferentes.