Redacción Animal Político · 29 de diciembre de 2025
Cuando en 2020 fue arrestado José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”, se pensó que el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL) podía quedar tan debilitado que había la posibilidad de su desaparición, sobre todo tomando en cuenta que se trataba de una organización regional de mediano tamaño especializada en el robo de combustible, que enfrentaba una guerra abierta con una organización de gran tamaño como es el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la cual cuenta con mayores recursos. Sin embargo, a 5 años de distancia, el CSRL no solo ha sobrevivido, sino que ha llamado la atención de los Estados Unidos, al grado que el Departamento del Tesoro emitió el pasado 17 de diciembre, sanciones en contra de dicha organización por el papel relevante que tiene en el tráfico transnacional de combustible.
Lo anterior nos lleva a preguntarnos ¿cómo logró sobrevivir el Cártel Santa Rosa de Lima a pesar del escenario adverso? Hay 5 factores que combinados nos pueden dar una respuesta a dicha interrogante.
A pesar de la disparidad de tamaño -ya que el CJNG es la organización más grande y poderosa de México, mientras que el CSRL es de corte regional y de mediano tamaño- esta última ha logrado resistir gracias a una serie de alianzas, propiciando que Guanajuato haya sido en los últimos 7 años la entidad con más homicidios en el país.
Estas alianzas se pueden clasificar en cuatro tipos. La primera de ellas es logística operativa, con la Mayiza del Cártel de Sinaloa, ya que desde hace varios años esta facción le ha enviado armas, equipo e incluso efectivos al CSRL para ayudarlo a librar la guerra contra el CJNG, en el entendido que se trata de un enemigo común y que es de interés de ambas organizaciones detener la expansión de la organización liderada por Nemesio Oseguera.
La segunda tiene vocación de negocios, porque al no tener el CSRL acceso a la frontera, tuvo que aliarse con una organización que le permitiera llevar parte del combustible robado a los Estados Unidos, de forma que entablaron un acuerdo con el Cártel del Golfo en su facción de los Ciclones-Escorpiones, que dominan la zona de Matamoros, para llevar a cabo el tráfico transnacional de combustible utilizando vías férreas.
La tercera tiene carácter táctico, ya que tejió alianzas con grupos locales en Guanajuato como la Unión León, que es una banda que opera en la Zona Metropolitana de León, para poder resistir desde dos frentes. Y la cuarta y última es de corte regional, con Cárteles Unidos en Michoacán, para en conjunto disputar la frontera entre Guanajuato y Michoacán.
De acuerdo con lo establecido por el comunicado del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, el encarcelamiento de José Antonio Yépez Ortiz “El Marro”, no ha impedido que este siga dirigiendo las actividades del grupo desde el Penal Federal de Gómez Palacio, Durango, pasando mensajes a través de familiares y abogados, lo cual implica un serio problema de falta de control en dicho reclusorio.
Esta situación no es nueva. Ya en el pasado otros criminales como Osiel Cárdenas Guillén o Joaquín Guzmán Loera siguieron delinquiendo desde prisión y no fue hasta su extradición a los Estados Unidos que dejaron de influir en sus organizaciones, lo cual refuerza la idea del poco nivel de seguridad que tienen las cárceles de nuestro país.
Además del Marro que sigue mandando desde prisión, en la zona de control del CSRL se encuentran varios familiares que mantienen las actividades de dicha organización, como su hijo, Luis Antonio Yépez Cervantes “El Marrito” o su hermana Karem Lizbeth Yépez Ortiz.
Ante una disputa enconada por el control de los municipios de Guanajuato, el CSRL buscó expandirse fuera de la entidad, en especial a Querétaro, por donde también pasan ductos de PEMEX y es una entidad industrializada con ingresos altos, la cual, si bien también tiene presencia del CJNG, lo cierto es que el control es menor, lo que ha permitido la instalación de células en el sur de la entidad en los municipios de Querétaro, San Juan del Río, Corregidora, El Márques, Pedro Escobedo y Huimilpan.
En Hidalgo han tenido incursiones en Tula, ya que en dicho municipio se localiza una de las principales refinerías de PEMEX, lo que permite el robo de pipas de combustible, y también han logrado presencia en tres municipios del norte de Michoacán, donde operan en conjunto con Cárteles Unidos, que son Cuitzeo, Tarímbaro y Huandacareo.
Hoy el CSRL tiene presencia en 43 municipios de 4 entidades federativas, en 33 de los 46 municipios de Guanajuato, en 6 de los 18 de Querétaro, en 3 de los 113 de Michoacán y en 1 de los 84 de Hidalgo. Tal como lo muestra el siguiente mapa, cuyas fuentes pueden ser consultadas en este enlace.

Si bien el CSRL fue una de las primeras organizaciones criminales que se especializó en el robo de combustible y sus años iniciales se enfocó casi en exclusiva en dicha actividad, lo cierto es que a partir del arresto del Marro comenzaron a explorar nuevas fuentes de ingreso, en especial las extorsiones y la venta al menudeo de drogas.
Ello es posible gracias a la presencia que tienen en grandes ciudades de la entidad, en especial en Celaya, Salamanca e Irapuato, y en menor medida en León, San Miguel de Allende y Guanajuato, así como en Querétaro y San Juan del Río, en el vecino estado de Querétaro.
De forma que han podido amortiguar los golpes que les han dado las autoridades y los tramos de ordeña que les ha quitado el CJNG: siguen contando con un caudal de recursos que hacen posible el funcionamiento de su maquinaria criminal.
Se trata de una organización que nació en Guanajuato, que tiene muchas conexiones con bandas locales de muchos años en varios municipios, que conocen el terreno. Han logrado establecer vínculos con parte de la población y también han tejido redes de corrupción que incluye a políticos locales y jefes policiales que les dan protección.
Si bien el CJNG tiene más recursos y capacidad de fuego para convencer o amedrentar a las autoridades de Guanajuato, lo cierto es que el hecho que sea una organización que viene de fuera ha complicado que logre el control total en varios municipios, en especial de Celaya, Salamanca, Salvatierra, Villagrán, Cortázar, Comonfort y Santa Cruz de Juventino Rosas, que son en donde el CSRL tiene mayor influencia.
Gracias a la suma de estos cinco factores, el CSRL -que pudo haber desaparecido hace algunos años- sigue operando y se ha convertido en un objetivo más de la política de combate al crimen organizado de los Estados Unidos, además de ser corresponsable, en conjunto con el CJNG, de la generación de violencia en la zona del Bajío.
* Víctor Manuel Sánchez Valdés (@victorsanval) es profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especialista en seguridad pública y doctor en políticas públicas por el CIDE. Correo de contacto: [email protected].