Suerte de principiante

Redacción Animal Político · 10 de mayo de 2024

Un aire de sabrosa complejidad, muy en la traza de un autor que se sincera con el pensamiento y las razones por las cuales le mueve hacer lo que hace constituye el alma de “Suerte de principiante“, volumen que tras su subtítulo —sugerido en discreto tamaño— encierra lo que en términos del oficio periodístico los colegas solemos definir como “la carnita” de cualquier quehacer: “Once ideas sobre el oficio”.

Trazando un arco conceptual que lo mismo abarca un razonamiento novedoso sobre la rutina de la creación que un texto demoledor, destellante sobre La Paranoia y más adelante uno que, como para recordarnos que esto del medio cultural a veces semeja una especie de infierno en el que prenden llamas muy extrañas se titula, así nomás, “La mala leche”, el libro constituye un viaje expandido a distintas alturas por entre distintos recovecos de la faena narrativa. Una chispa para detonar reflexiones personales que, en muchos casos, se verán enfrentadas a ideas rotundas que necesariamente alborotan la manera en que hemos concebido eso tan manido de enfrentarse a una hoja en blanco.

“¿Cuál sería la primera condición para que cualquiera de nosotros aprenda a respirar? La paradoja, externada por D.T. Suzuki (filósofo japonés fallecido en los sesenta del siglo pasado, promotor del zen), es que no puedes volver a casa si no te has ido de ella. Así, la primera condición para aprender a respirar es asumir que no sabes hacerlo. Para un escritor, esta me parece una idea fundamental (…) ¿Cómo aprende a respirar un escritor? ¿Cómo aprendió a respirar Ray Bradbury?”, se pregunta el autor y en algún otro momento del ensayo que abre el libro (“La respiración”, justamente) la tesis hace explícita la gracia existente en el hecho de intuir la mejor manera de armarse con una suerte de tretas que le permitan a uno aprender a respirar, dice Julián, “como mejor le convenía a mi habilidad para contar historias”.

Corpulento catálogo rebosante de conceptos e ideas que necesariamente remueven el interés, “Suerte de principiante” se encuentra construido además por una serie de confesiones puntuales que, articuladas por el autor de decenas de textos de altos vuelos, se transforman en lecciones sustantivas, útiles entre otras cosas para pensar en el arte literario como el reflejo más logrado y misterioso de nuestra conciencia.

Nada más que agregar: vale muchísimo la pena.

Julián Herbert. “Suerte de principiante”, 2024. Ediciones Gris Tormenta.

@elimonpartido