blogeditor · 5 de febrero de 2015
Por: Jorge Cáñez (@cafedada)
“Un bus con 80 pasajeros sufriendo el tráfico es tan poco democrático, como lo fue impedir que mujeres votaran hasta hace menos de 90 años”.
Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá
¿Qué diablos es un BRT? Cada vez que mis amigos y familiares me preguntan que en qué trabajo, yo les respondo: peatones, bicis y BRTs. Y así como yo no comprendo términos de física nuclear, entiendo que casi nadie sepa qué es un BRT. Entonces para ser más comunicativo tengo que decir: peatones, bicicletas y metrobuses. Aunque sea incorrecto, ya que el Metrobús es como se le llama al BRT solamente del DF y bueno, al de Buenos Aires también, ya que nos copiaron el nombre. Hasta en Toluca “la bella” existe un colectivo que se llama “Metrobús Toluca Ya”, cuando lo recomendable es que no se ponga Metrobús, sino que tenga identidad propia, podría llamarse Choribús o Nevadobús o Diblobús, pero para comunicar bien algo a veces es necesario errar.

Es como cuando decimos incorrectamente “tráfico” en lugar de “tránsito” o cuando decimos “accidentes viales” en lugar de “siniestros viales”. Por lo que para ahorrarse la explicación de qué diablos es un Bus Rapid Transit (BRT) pues simplemente digo que promuevo la construcción de “metrobuses” bien hechecitos. Y para que estén bien hechecitos nos basamos en el BRT Standard y en la Guía BRT de ITDP, una organización muy aplicada en estos temas.
En pocas palabras un BRT es algo intermedio entre un metro y un corredor de buses. Por lo que el Mexibús es el BRT del Estado de México al igual que las aproximadamente 189 ciudades por todo el mundo que han adoptado este medio de transporte sirviendo a más de 31 millones de pasajeros al día.
Así, un BRT cumple con la lógica de ser un transporte veloz al contar con un carril exclusivo, paradas fijas y un método de pago antes de abordar. Además de la velocidad, los “metrobuses” contribuyen de forma sustancial a la calidad de vida al reducir emisiones contaminantes, accidentes viales (perdón… siniestros viales) y el número de automóviles en circulación. Históricamente, las ciudades latinoamericanas han sido las pioneras en implementar los sistemas BRT, sobre todo Curitiba en Brasil y Bogotá en Colombia.

Mientras tanto en México los sistemas BRT se han expandido por todo el país. El primero se implementó en la ciudad de León en el año 2003, donde se le llama Optibús. En Guadalajara tenemos al Macrobús, en Chihuahua se le bautizó como Vivebús, en Puebla se tiene el peor de los nombres (RUTA), mejor le hubieran puesto Camotebús o Pipopebús (es broma, mala broma), en Monterrey viene siendo la Ecovía y en el Estado de México Mexibús. Actualmente existen sistemas BRT en construcción en otras ciudades de la República como el Tuzobús en Pachuca y el Acabús en Acapulco.
En fin, después de esta larga introducción sobre ¿qué diablos es un BRT?, por la cual mi profesora de redacción me hubiese dado “unos sapes”, voy directo al grano. El otro día fuimos un grupo de fans de la movilidad a analizar el nuevecito Mexibús línea 2. Nuestro recorrido comenzó en el tren suburbano de Buenavista hasta llegar a la estación Lechería. De ahí caminamos y caminamos mucho, ya que la estación del Mexibús línea 2 que se conecta al suburbano estaba cerrada y tuvimos que pasearnos por la zona industrial de Lechería hasta la estación “Vidriera”.

Llegando a dicha estación tuvimos que caminar todavía más ya que la conectividad peatonal de la banqueta a la estación, que se encuentra en el camellón, es muuuuy chafa. Esto se deba a que existe un puente peatonal en lugar de un paso cebra a nivel. ¿Y por qué los puentes peatonales son chafas? Pues porque están hechos a la medida de los automovilistas y no para los peatones. Mientras un coche acelera y acelera sin semáforos, el peatón tiene que subir y bajar unas rampas que ni sirven para las personas con silla de ruedas. Y pa’ que quede más clarito esto aquí mero les dejo la ejemplar acción del colectivo peatonal “Todos somos peatones” de Pachuca “la bella airosa” donde evidenciaron al gobierno que construyó el Tuzobús y el tortuoso reto de cruzar los puentes peatonales para llegar a las estaciones. Estos puentes deberían destruirse para en su lugar pintar un paso cebra y poner semáforos para que los coches se frenen ante el rey peatón.

Total que llegando a la estación se sentía una incertidumbre total sobre a qué horas va a pasar el Mexibús. No hay pantallas como en la línea 5 de Metrobús que te avisen en cuántos minutos llega el próximo. En fin, tardó unos 15 minutos, por lo que se puede notar que la frecuencia es baja. Esta falta de información al usuario también se refleja cuando te subes al bus y no sabes en qué fregada estación estás. Nos teníamos que asomar de forma muy incómoda por las ventanas para ver si de casualidad alcanzábamos a leer el letrerito del nombre de la estación.
Una de las grandes críticas es que no tiene carril de rebase ¿qué qué? Carril de rebase: dígase de un segundo carril confinado al bus para que se pueda tener rutas exprés que no se paren en todas las paradas y que puedan ahorrarle mucho tiempo a los pasajeros (tal como se puede apreciar en la tercera imagen de este artículo). Tampoco se aprovechó la obra del Mexibús para mejorar las banquetas y ver cómo integrar a los ciclistas (como se muy bien en la línea 5 de Metrobús).

Última crítica: sigue habiendo microbuses y vagonetas operando en la misma ruta que el Mexibús (avenida Primero de Mayo, avenida Revolución, y la vía José López Portillo) de los municipios de Ecatepec, Coacalco, Tultitlán y Cuautitlán Izcalli. Esto quiere decir que no saben cómo negociar con los transportistas y el gobierno permite que el Mexibús compita con los viejos, incómodos y contaminantes buses, esperemos que algún día los quiten compensando bien a los trabajadores de dicho transporte.
Por último diré las cosas buenas. Nos encontramos con una pareja quienes llevaban a un bebé en su carriola, expresaron que es mil veces más cómodo subir al bebé al Mexibús que a los micros. Está línea dos, que curiosamente se inauguró después de la línea tres debido a su retraso en la construcción, se estima que beneficiará a más de dos millones de usuarios, al igual que el tiempo de recorrido prácticamente se reducirá a más de la mitad; de 2.5 horas a 54 minutos en una distancia de 22 kilómetros. Además tiene una buena conectividad con la línea uno de Mexibús, la línea B del Metro y el tren suburbano. Finalmente, según una nota del excelsior sin fuente alguna, se estima se dejarán de emitir 35 mil toneladas de CO2 al medio ambiente.
Pues ¡súbale a su Mexibús línea 2! Y ojalá algún día contemos con una red integrada de transporte en todo el Valle de México. Tal como lo propone el ITDP con su propuesta #MásMexiMetrobús para llegar a 37 líneas de BRT que conectarían a los más de 20 millones de habitantes de la zona metropolitana más grande del país.
