blogeditor · 12 de agosto de 2014
Por: Debora Quiroga (@En_circulos)
“La pobreza no es un fenómeno natural. La causan los seres humanos y puede ser
superada y erradicada gracias a la actuación de esos mismos seres humanos.
Acabar con la pobreza no es un gesto de caridad;
es un acto de justicia.”
Nelson Mandela
¿Qué significa vivir en situación de pobreza? ¿Qué sabemos sobre las personas que viven en la base de la pirámide? ¿Cuáles son sus sueños y aspiraciones?
No existe un significado único del término pobreza, aunque un elemento común de las definiciones hace referencia a la privación de elementos necesarios para la vida humana dentro de una sociedad, así como de medios o recursos para modificar esta situación. Se nace pobre, se puede caer en la pobreza, pero es el sistema social en su conjunto el que perpetúa esta situación si no está dispuesto a trabajar para reducir sus índices.
Pobreza y derechos humanos. Campaña de Mans Unides ONG
Los datos sobre la pobreza en México son abrumadores: en el año 2012, según el CONEVAL, había 53.3 millones de personas en situación de carencia. Estas cifras aumentan o disminuyen según el alcance que demos a la pobreza y a las metodologías que usemos para medirla, más allá del nivel de ingresos:
Distribución de la población según situación de pobreza o vulnerabilidad en México
(tomado de: Informe de pobreza en México 2012, CONEVAL, 2012)
Existen muchas iniciativas para paliar los efectos de la pobreza, tanto a nivel nacional: La cruzada contra el hambre yOPORTUNIDADES; como internacional: Objetivos del milenio de la ONU. Programas que han ido mejorando a lo largo de los años y han adoptado un enfoque transdisciplinar. Sin embargo,el número de personas en la base de la pirámide ha aumentado desde el 2010.
Logotipo de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en México
Datos, definiciones y programas; tenemos toda la información necesaria, pero persiste la sensación de que la pobreza es un concepto abstracto. Las personas en situación de vulnerabilidad representan 45% de la población del país (según datos del CONEVAL); viven en nuestras ciudades y pueblos pero no las conocemos. No sé qué opinarán ustedes, pero en lo personal me parece difícil ayudar a alguien si no sabemos los retos a los que se enfrenta, sus expectativas o algo tan simple como lo que les gusta hacer.
Esto nos habla de una percepción de la pobreza que va más allá de la falta de recursos: la pobreza simbólica, o sea, las personas son categorizadas socialmente únicamente en función de sus carencias, agrupados como “un todo”, sin dar cuenta de cómo los sujetos comprenden, explican e interpretan su situación.
¿Das limosna cuando vas por la calle? ¿Donas objetos a asociaciones de caridad? Todo eso es muy loable y útil, pero… ¿cuántas veces has entablado conversación con una persona en situación de pobreza?
Puedes tranquilizar tu conciencia si nunca lo has hecho, yo tampoco lo hice hasta que LEXIA me dio la oportunidad de trabajar con ellos. Ir a sus casas y preguntarles sobre temas de opinión publica, vivienda, consumo. Son individuos con gustos diferentes, que, al igual que nosotros, están dispuestos a pagar cinco pesos más para comprar los productos que les gustan. Como nos explicaba Lupita, una mujer trabajadora de Oaxaca:
“Una vez quise una hamburguesa y no me alcanzaba, fui a lavar y planchar ropa ajena y con eso compré mi hamburguesa. Un lujo es ir al Kentucky, unas milanesas, unas mojarras, camarones”.
Cuando dejas de tratar a las personas sólo por su dimensión de “pobres” te das cuenta que estás tratando con ciudadanos y consumidores que pueden aportar una nueva visión, alejada de los estereotipos de su forma de vida:
“Si dejamos de pensar en los pobres como víctimas o como carga para empezar a reconocer su creatividad, su capacidad de recuperación y reconocerlos como consumidores con sentido del valor, se abrirá un mundo de nuevas oportunidades” (Prahalad, C.K, 2005)[i]
La pobreza es un problema multidimensional que puede tratarse desde distintas perspectivas. Las más habituales suelen ser la política, la económica y la antropológica. No estamos acostumbrados a percibir a las personas en situación de pobreza como consumidores, y esto tiene importantes repercusiones en su vida, puesto que les priva de acceso a productos que podrían estar especialmente diseñados para sus necesidades y poder adquisitivo.
Esta visión fue presentada por LEXIA en el Congreso Mundial de Sociología que se celebró este Julio en Yokohama, Japón. Al debatirla con expertos de todos los países del mundo, concluimos que el consumo era una dimensión que, en colaboración con las políticas públicas, podía ayudar a aliviar la pobreza.
Más allá de los debates teóricos, lo mejor de la experiencia de Yokohama fue poder llevar las voces de las personas en situación de vulnerabilidad. Personas concretas, con rostro, llenas de ilusiones, esperanzas y temores; que van más allá de las grandes definiciones abstractas de la pobreza.
Por todo lo dicho en este artículo sería cínico no cederles la palabra, aquí les dejo la definición de que nos dio Carmen, una mujer de 45 años de Tijuana, sobre cómo vive ella la pobreza:
“Depende la autoestima que uno tenga, sintiéndose bien con lo que tiene, con lo que uno vale por dentro, con lo que uno tiene, sentirse a gusto, no desear más de lo que uno no puede obtener. Agradecer lo que se tiene. Para mí es lo más importante, que tiene uno vida, tiene fuerzas para trabajar”.
* Débora Quiroga Terreros (@En_circulos) es licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y tiene una maestría en “Conocimiento, cultura y comunicación” en la misma institución. Algún día terminará su tesis doctoral; mientras tanto aprende e investiga sobre todo aquello que le llama la atención. Es una apasionada de los viajes, la lectura y la escritura.
[i] Prahalad, C.K (2005) Las oportunidades en la Base de la Pirámide. Norma Editorial, México