Somos el 99% (Región 4)

arturof · 14 de diciembre de 2011

Somos el 99% (Región 4)

Muchos hemos seguido, durante varios meses, el movimiento Ocupa Wall Street (OWS) en los Estados Unidos. Inspirados en el movimiento M-15, también conocidos como “los indignados de España,” la ocupación masiva que inició el 17 de Septiembre en Nueva York y se ha propagado a muchas otras ciudades, se ha demostrado en contra del poder abrumador de las empresas (y su injerencia en la pólitica norteamericana) y criticado la enorme acumulación de riqueza del 1% más rico en Estados Unidos, particularmente durnte la última década.

Utilizando la frase: “somos el 99%”… los indignados de Estados Unidos han logrado captar la atención no solo de las redes sociales, sino también (en gran medida) de los medios tradicionales del país. Así, poco a poco, están cambiando el enfoque del debate público, en materia económica, pasando de una discusión sobre el “tamaño del gobierno” a una importante revisión de la desigualdad de ingresos en el país vecino.

En México, la enorme desigualdad en el ingreso (con uno altísimo coeficiente de Gini de .445) es sin duda un tema de gran preocupación también, y uno que debe permanecer constantemente en el centro del debate público. Para casi todos los mexicanos es claro que los enormes contrastes en materia social y económica en México son, en el fondo, la causa raíz de muchos de nuestros otros problemas, incluyendo la violencia y el crímen. Sin embargo,  la actitud de nuestros políticos hacia este tema parece ser, como en muchos temas de la agenda nacional, más avocada a “echarse la culpa” que a tomarse la responsabilidad de resolverlo.

Como prueba de esto, podemos ver la declaración que dió el Presidente Calderón hace apenas unos días: “La OCDE había dicho que la desigualdad aumentó y sí es cierto, pero hay que leer las letras chiquitas que dice aumentó de 1984 a 1998 pero también, lo puedo decir con los datos de la OCDE que la desigualdad en el México disminuyó del año 2000 al 2008 y todavía más en 2010.” Y es que en el último reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México figura en el segundo lugar en desigualdad entre ricos y pobres (con una diferencia de 26 veces en ingresos).

¿A quién se parece…?

Con tantos datos, dimes y diretes (y otras #CosasAburridas) a veces se complica entender la dimensión de este problema. Una manera más sencilla de entender cómo vivimos los mexicanos es ordenar a nuestra población en 10 grupos iguales, con base al  ingreso per cápita promedio, y compararlo con el de un país que tenga un ingreso promedio similar. Para esto, podemos usar los resultados 2010 de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gasto de los Hogares (ENIGH) que estima un total de 29.1 millones hogares, con 3.9 integrantes por hogar, ó 112.6 millones de personas.

La mitad de México vive en Africa. El 1% más pobre de la población mexicana– 29 mil hogares con 450 dólares de ingreso promedio anual, tendría el segundo ingreso más bajo del planeta, comparable con Zimbabwe. El 10% más pobre y los 4 deciles que le siguen tienen ingresos que se comparan con: Malawi, Mali, Tanzania, Costa de Marfil y Namibia. El ingreso promedio del 6to decil apenas supera un ingreso como el de Pakistán, seguido por grupos comparables con Nicaragua, Libya y Portugal. Finalmente, el ingreso promedio del grupo más rico de México (que recibe el 33.8% del ingreso nacional) es superior al promedio de Noruega.

El 1% mexicano

Así podemos ver la enorme brecha entre las muy distintas realidades que co-existen en nuestro México (tan distintas como los países con los que se comparan). Para rematar, el 1% de los más ricos en México, además de obtener ingresos anuales valuados en millones de pesos, ha encontrado también la forma de haer crecer sus ingresos más rápido que el resto del país. Edgar Franco Vivanco, un estudiante del posgrado en Política Pública en Stanford University, nos muestra con la siguiente imagen que entre 1984 y 2010 el ingreso de los mexicanos más pobres sólo creció uno por ciento después de ser ajustado por inflación, a comparación de un 20 por ciento para los mexicanos más ricos.

 

 “Al observar estos números vale la pena preguntarse si los mexicanos tenemos razones para estar indignados” dice Edgar, “sin duda, pero nuestros motivos deberían ser distintos a los que mueve a los estudiantes de California o a los indignados de Wall Street. En México el uno por ciento no se ha vuelto desmesuradamente más rico que el resto, simplemente siempre lo ha sido.”

¿Como ven? ¿Ya será tiempo de comenzar a indignarnos por esto?