Redacción Animal Político · 28 de agosto de 2024
Cada vez escucho, leo, veo con mayor frecuencia aseveraciones como “es terrible trabajar con la gen Z”, “no siguen órdenes”, “no respetan jerarquías”, lo que encuentro entre gracioso y preocupante, como si trabajar con la gen X o boomers fuera la mejor experiencia.
Es casi el orden natural de la humanidad, la generación más vieja quejándose de la más nueva: Aristóteles señalando la perdición de la juventud en el 280 A. C. o tu tío haciendo lo mismo en el 2024. Qué preocupante que, en tantos miles de años que llevamos existiendo como sociedad occidental, las infancias, adolescencias y juventudes sigan sin ser consideradas parte activa y clave de la comunidad. Se les trata más como sujeto de protección que como sujeto de derecho y eso conlleva una lista larga de problemas, violencias y segregaciones.
Vivimos en una sociedad adultocéntrica. Crecemos escuchando “que no tenemos edad para opinar” y esa edad parece nunca llegar, porque a los 18 se convierte en “mientras vivas bajo mi techo” o “hasta que ganes tu propio dinero”. Entras a tu primer trabajo y entonces es “no tienes experiencia para opinar”, o peor, “siempre se ha hecho así”. El adultocentrismo es la supremacía del adulto. Pero, ¿quién es el adulto en esta sociedad patriarcal? Porque, ciertamente, una mujer intentando acceder a su derechos reproductivos o políticos nunca es lo suficientemente adulta, experimentada o capaz.
No es coincidencia que haya pocas mujeres jóvenes o, en general, pocas juventudes en puestos de toma de decisiones. Cuando hablamos de adultocentrismo no nos referimos únicamente a los adultos que no nos dejan opinar. Hablamos también de un sistema que propicia la violencia e invisibiliza a las infancias, adolescencias y juventudes con todas sus intersecciones.
Aprender a construir puentes de diálogo intergeneracionales es vital para el avance de nuestra sociedad. Sin embargo, requiere también reconocer: reconocer nuestros privilegios, reconocer al otro, y no solo su existencia, sino sus experiencias, ideas, opiniones, autonomía y necesidades. Entender los contextos que rodean a las infancias, adolescencias y juventudes nos ayudará a conectar con lo que viven y cómo lo viven para integrar sus perspectivas en la toma de decisiones.
Dialogar para encontrar puntos medios y compartir saberes es imperativo. Construir espacios seguros, aquellos que nos hubiera gustado tener a los 6, a los 15 o a los 23; ser los adultos que nos hicieron falta cuando éramos infancias, ésa debería ser la motivación para unirnos.
Las adolescencias y juventudes transforman sus comunidades cuando cuentan con las herramientas que les permiten desplegar todo su potencial; como Majo, una adolescente tabasqueña que, a sus 16 años, fundó un Club Girl Up para actuar ante la crisis climática y hablar sobre sus consecuencias directas en las mujeres y grupos históricamente vulnerados.
Con el programa de acompañamiento a Clubes de Girl Up México, Majo y sus compañeras fortalecieron sus habilidades de impacto, crearon redes de apoyo y se movilizaron para proponer soluciones a las problemáticas que se presentaban .
Al graduarse de nuestro programa de Clubes a sus 18 años, Majo formó parte de la primera generación del Consejo Juvenil. Su rol fue clave al compartir su perspectiva única para ayudar en la toma de decisiones estratégicas de la organización. Su incidencia llegó al plano internacional al ser la integrante más joven, además de la primera persona desplazada climática y neurodiversa en representar a la sociedad civil en la delegación oficial de México en la Conferencia de Partes para el Cambio Climático (COP 29) de la ONU en 2023, donde puso en práctica sus habilidades de liderazgo y se consolidó como agente de cambio.
Integrar la perspectiva de juventudes, rechazar el adultocentrismo y retar las opresiones sistémicas que impiden que las infancias, adolescencias y juventudes se involucren y actúen en nuestra sociedad significa, también, confiar, invertir y acompañar.
Confiar en que los movimientos liderados por juventudes tienen mucho qué decir y hacer; invertir en su fortalecimiento, proyectos e iniciativas, y caminar a su lado al reconocer sus ideas, respetar su autonomía e intercambiar saberes y experiencias que nutran a ambas generaciones .
Confiar, invertir y acompañar a organizaciones como Girl Up México es crear espacios seguros para que adolescentes como Majo tengan la oportunidad de fortalecer sus habilidades, encontrar inspiración y conectar con sus pares para actuar por las causas que les apasionan.
Así que este 12 de octubre te invitamos a unirte al diálogo intergeneracional en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, en nuestra Cumbre de Liderazgo “Juntas somos el cambio: diálogos de género y generaciones”. A través de charlas, talleres y dinámicas de networking, juventudes y mujeres expertas en sus respectivas industrias, juntas, levantaremos puentes para llegar al mundo que deseamos.
Si deseas conocer más sobre nuestro trabajo, puedes seguirnos en todas nuestras redes como @girlupmx_ o escribirnos a [email protected].
¡Juntas somos el cambio!
* Luisa Castro es internacionalista y codirige Girl Up México, un movimiento liderado por juventudes que capacita, inspira y conecta a jóvenes líderes y activistas por la igualdad de género.Como afiliado de Girl Up, una iniciativa global de desarrollo de liderazgo con sede en la Fundación de las Naciones Unidas, Girl Up México apoya a más de 70 Clubes en 23 estados de la República, a quienes apoya en su camino como agentes de cambio a favor de la igualdad de género. Es integrante de Aúna México, plataforma que promueve el liderazgo femenino en la política para lograr un mayor bienestar, justicia y protección del medio ambiente.