El impacto de la sociedad civil en las aulas y políticas educativas

Redacción Animal Político · 14 de noviembre de 2025

El impacto de la sociedad civil en las aulas y políticas educativas

Las organizaciones de la sociedad civil tienen un papel fundamental en la educación, generando cambios que van desde las aulas hasta las políticas educativas. Existen iniciativas como Enseña por México (ExM), ReSiMar A. C. y MONITO (Monitoreo Educativo), que muestran que la colaboración entre autoridades, comunidades y organizaciones puede generar cambios concretos y medibles.

Recientemente se celebró la “Noche Enseña por México: Unidxs por la Educación”, un espacio donde se reconoció el trabajo de líderes que impulsan cambios en la educación en distintas regiones del país. Este movimiento comenzó en 2013 con la primera generación de Profesionales de Enseña por México (PEM) en Puebla.

A partir de esta iniciativa, quiero contarles mi experiencia como PEM y ahora alumni. Después de egresar de la universidad, resulté seleccionada en el programa de ExM y luego de un mes de formación intensiva en herramientas pedagógicas y de conversaciones sobre el “sentido de posibilidad”, fui asignada a un bachillerato en las periferias de la ciudad, una zona marcada por la violencia, la inseguridad y el abandono institucional.

Mi escuela estaba señalada con focos rojos, es decir, una escuela con bajo rendimiento académico en donde las y los estudiantes enfrentaban situaciones de inseguridad y abandono escolar. De acuerdo con los datos reportados en MONITO (2025), Puebla registra un 8.7 % de abandono escolar en educación media superior, ocupando el segundo lugar a nivel nacional. Algunas de mis alumnas habían sobrevivido a situaciones de violencia sexual o trata; varios de mis estudiantes, a temprana edad, consumían sustancias ilícitas y participaban en robos en escuelas o asaltos en el transporte público.

Frente a esta realidad, el aula dejó de ser solo un lugar para enseñar lectura y redacción. Se convirtió en un espacio de contención, confianza y comunidad, donde las y los estudiantes podían encontrarse, expresarse y sentirse seguros. Se canalizó a instituciones especializadas a quienes habían vivido violencia y se coordinaron actividades que fortalecieran el sentido de pertenencia.

Gracias a iniciativas de la sociedad civil como ExM, muchas y muchos líderes han podido conocer la realidad del sistema educativo y, al mismo tiempo, las posibilidades de cambio cuando autoridades educativas, comunidades escolares y organizaciones de la sociedad civil trabajan de manera articulada. Estas experiencias muestran que el cambio educativo no depende solo de las y los docentes, sino del compromiso colectivo.

En sus 12 años de operación, ExM ha formado más de 1,200 profesionales, ha impactado en más de 210,000 niñas, niños y jóvenes en 12 estados del país y ha consolidado una red de 989 alumni que hoy inciden en distintos sectores, desde el gobierno, sociedad civil, empresas y políticas públicas.

Algunas alumni de ExM se incorporaron en los procesos de educación regenerativa en Guerrero junto a ReSiMar A.C. Este enfoque busca transformar la manera de aprender y conectar a las personas consigo mismas, con su comunidad y con la naturaleza. Un ejemplo concreto del impacto del trabajo colaborativo de la sociedad civil se observó este verano con el campamento MIA, un programa del CIESAS y la Universidad Veracruzana, donde las y los estudiantes de Juluchuca, en Guerrero, mejoraron sus puntajes promedio en lectura (de 59 % a 61 %) y en matemáticas (de 32 % a 47 %).

Otro ejemplo del impacto de la sociedad civil en la educación es MONITO, de Mexicanos Primero (donde también colabora una alumni). Esta plataforma reúne información sobre autoridades, indicadores y políticas educativas a nivel federal y estatal, y ha logrado avances concretos: Oaxaca y Michoacán publicaron sus Programas Sectoriales de Educación tras más de tres años de retraso, y en Baja California Sur se realizaron ajustes sustantivos en su informe oficial. Además, MONITO ha sido presentado en foros internacionales como Teach For All y la MGG Academy 2025 en Alemania. Herramientas como esta son clave para visibilizar desigualdades, promover la rendición de cuentas y apoyar a las autoridades en decisiones más informadas.

¿Qué pasaría si más comunidades del país pudieran acceder a experiencias educativas impulsadas por las organizaciones de la sociedad civil?

Estas iniciativas demuestran que la sociedad civil puede generar impacto en la educación desde distintos ámbitos: dentro del aula, a través de la educación regenerativa o incidiendo en las políticas públicas.

En un contexto de desigualdad educativa, su labor resulta fundamental, pues complementa los esfuerzos gubernamentales, impulsa la innovación educativa y mantiene activa la exigencia ciudadana para que todas las niñas, los niños y juventudes de México puedan estar, aprender y participar en la escuela.

* Viviana Rodríguez Lorenzo (@viviana_rico) es Coordinadora de Monitoreo de Políticas Educativas.