El socavón mental de los mexicanos

blogeditor · 26 de julio de 2017

El socavón mental de los mexicanos

Por: Aline Ross (@AlineRossG)

Érase una vez un país donde todos nos ayudábamos los unos a los otros… o al menos eso nos dijeron. Que el mexicano se une para todo, que nos tendemos la mano, que ante la desgracia aparecemos de todas partes y ayudamos, que somos los mejores anfitriones, que somos amables, generosos y solidarios.

¿Mito o realidad? En mi quehacer como consultora en opinión pública he estado analizando este tiempo de hoyos, ineptitudes, violencias, impunidad e inundaciones, algunos ejemplos que ilustran si somos o no somos.

Asaltos y agresiones a plena luz del día: los amantes de lo ajeno andan sueltos, los violentos también ¿y qué hacemos los demás? Mirar, filmar, dar la vuelta y seguir nuestro camino. Filmar y difundir es una acción, claro, pero no es suficiente según los múltiples comentarios en redes sociales de gente que reclama “¿Por qué nos quedamos solo viendo?”. Ladies vienen, lords van frente a nuestros ojos como una película tarantinesca de violencia e impunidad; pasan las escenas de unos y otros golpeando, amenazando y atropellando a nuestros congéneres… sin que nadie haga nada. Y me pregunto si ya es tan normal vivir así que la única reacción es decir o pensar “qué bueno que no fui yo, qué bueno que no estuve ahí”. Las voces sociales claman esta frase una y otra vez; para quienes nos dedicamos a esto del análisis de lo público y lo político nos parece alarmante, asombroso. Es un signo de descomposición social claro y contundente, pero incluso ya varios medios hacen sus recuentos anuales de este fenómeno.

Inundaciones: nos llega el agua al cuello, literal ¿y qué pasa después? La gente sigue tirando basura a la calle. Nos quejamos de la nueva ley de separación de basura y no tenemos ni idea de cómo lo vamos a hacer realidad. El gobierno de la ciudad no ayuda porque solo impone algo, pero no hay capacitación, guía o educación para la ciudadanía, apenas una app, sin embargo, nosotros tampoco nos informamos, organizamos o alineamos. Para muestra un botón, la semana que entró en vigencia la ley, mis vecinos se estaban ya organizando con el camión de la basura para seguir desechando todo igual y darles una comisión para que ellos hicieran la tarea de separación. ¿Cómo afecta esto a los demás? Saquen sus conclusiones.

Socavón en Cuernavaca: tragedia a plena luz del día, el suelo se hunde y quedan atrapados dos seres humanos. Las autoridades no tienen la capacidad de actuar y reaccionar a tiempo. Tardan 8 horas en total en sacar el auto con dos personas muertas por asfixia y en ese inter, no hay una red comunitaria de apoyo, voluntarios, alguien que diga, voy a hacer algo para intentar sacarlos de ahí. Ocurre lo usual, gente mirando, se acordona la zona y nosotros, los mexicanos, los que nos crecemos ante la desgracia, solo somos espectadores. Eso sí, se armó la rebatinga en Twitter y el escarnio digital para los responsables institucionales. Mucha indignación.

Por último, un ejemplo que me dejó muda. Hace poco tomé un vuelo a otra ciudad; el avión no pudo aterrizar por condiciones meteorológicas y estuvimos 40 minutos arriba dando vueltas. Entre la incertidumbre, la tormenta y las turbulencias, se sentía la tensión, ¿y qué fue lo que empezaron a hacer todos? Prender sus celulares para jugar, hacer llamadas o usar el Whats. De verdad que yo estaba asombrada porque supongo que por algo nos dicen al principio del vuelo que los aparatos deberán estar en modo avión, que “la seguridad es cuestión de todos”.

Y es que ya concluye Aguilar Camín en Nexos, sobre el estudio que realizamos en 2011 el mexicano es un liberal salvaje. De acuerdo a los resultados de este estudio, no hay un sueño común, no hay una visión solidaria y existe un profundo individualismo.

Citando algunos datos, 90 % de los mexicanos dijo tener confianza en que podía cambiar su propia vida, 86 % dijo no tener aspiraciones colectivas sino individuales y 81 % declaró que su familia estaba en sus intereses antes que su país.

Dado que en México “cada quien jala por su cuenta” (63 %), el esfuerzo personal de cada quien es más importante que el esfuerzo de todos como país (63 %). Así las cosas, los mexicanos se declaran, mayoritariamente, dispuestos a hacer todo lo que pueda traerles beneficios, aunque su conducta no se los traiga al país (61 %).

Cerrando este breve análisis de los hechos que he expuesto arriba; puedo concluir que estas ideas prevalecen, que se manifiestan en conductas egoístas, dañinas e individualistas que vemos todos cotidianamente y que quizá hasta se han acentuado. Pareciera que los mexicanos tenemos un socavón mental. Que ahí donde se debía pensar en el bien común, en los intereses de todos y no solo los míos, se nos hizo un hoyo. Las instituciones no ayudan, los gobernantes y la clase política, no ayudan, pero ¿y nosotros?, nosotros no ayudamos nada.

Es necesario recuperar nuestro sentido de comunidad, es necesario comprometernos con los demás, trabajar por el bien común y poner manos a la obra. Reparar el socavón requiere del involucramiento de todos y es una tarea de largo plazo. No podemos esperar a que más gente caiga y se asfixie dentro o que un día nos toque.

En LEXIA seguimos observando, reflexionando y proponiendo. Estamos en la tarea de encontrar las claves para construir hacia adelante. Sigamos con el diálogo.

 

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