Sobre las ternas para ministr@s de la Suprema Corte

geraldinag · 11 de octubre de 2012

Sobre las ternas para ministr@s de la Suprema Corte

Después de varios meses de especulación, finalmente ayer el Presidente Calderón acabó con la duda sobre quiénes serían las y los candidatos para ocupar los asientos que el 30 de noviembre dejan los ministros Aguirre y Ortiz.

[Acá un texto mío sobre el tema]

Con bastante tiempo de antelación, Calderón envió al Senado dos ternas integradas por 3 mujeres y 3 hombres, todos de carrera judicial.

Cabe hacer dos tipos de análisis sobre ellas, uno de tipo formal y otro sustantivo. Esto es, por un lado, analizar el tiempo, forma y modo de hacer las nominaciones; y por otro, los perfiles de los candidatos.

Para sustituir al Ministro Aguirre Anguiano
Para sustituir al Ministro Ortiz Mayagoitia

Dedicaré las siguientes líneas a la parte formal:

La Forma:

En este aspecto me parece que hay al menos 5 cuestiones que merecen una reflexión:

1.- El que todos los candidatos sean de carrera judicial

Ha trascendido en diversos medios que el Presidente de la Corte, ministro Silva Meza, solicitó, tanto al Presidente Calderón, como al Presidente electo Peña Nieto, que al menos uno de los nuevos ministros proviniera del Poder Judicial. Pienso que esta fue una poderosa razón para la elección.

Actualmente, de los 11 ministros, 5 son de carrera judicial (Silva, Ortiz, Aguilar, Pardo y Luna) y 6 son “externos” (Aguirre, Sánchez Cordero, Franco, Valls, Cossío y Zaldívar), la petición tiene sentido pues con ello se conservaba este equilibrio.

Sin embargo, el Presidente explicó que escuchó a “la opinión pública” y considera “también”  importante que la Corte se fortalezca con miembros destacados de carrera judicial, así, envía dos ternas completas con miembros del Poder Judicial Federal, que actualmente ocupan cargos de Magistrado.

A mi parecer “la opinión pública” más bien hablaba de conservar el actual equilibrio con una terna de Poder Judicial y una terna de “externos”, especialmente de académicos. Otra razón poderosa para hacer las ternas de esta forma, es la reforma constitucional de derechos humanos y de amparo que exige una mayor apertura interpretativa. Considero que la aportación de ambas carreras, la judicial y la académica, hubiese enriquecido[1] mucho el debate en el Pleno y en ambas salas; fundamentalmente en lo que se refiere a la concretización sobre las implicaciones de ambas reformas, el tema de Bloque de Constitucionalidad, jerarquía de tratados, vinculatoriedad de criterios de jurisdicciones internacionales, creación jurisprudencial de derechos, efectos de la declaración de inconstitucionalidad en amparo, efectos del amparo por omisión, en fin.

Son muchos los temas novedosos que siguen en el aire y que los próximos dos ministros o ministras deberán resolver. Por ello, las comparecencias en el Senado serán de enorme importancia. Sobre ello escribiré en breve.

2.- Que de entre los candidatos haya dos que repiten (Zambrana y Pérez Dayán) e integren la misma terna

Otra cuestión que sorprendió fue la nominación de dos candidatos que ya se habían presentado antes y que, ambos, obtuvieron el menor número de votos. En septiembre de 2010 falleció el ministro Gudiño Pelayo y para ocupar su asiento, el Presidente envió una terna en diciembre de 2010 integrada por Andrea Zambrana, Elvia Díaz de León y Lilia Mónica López. El día 14 de diciembre de 2010 se realizó la votación en el Pleno, la cual se entrampó y al final se acabó rechazando la terna: en la primera votación quedaron así: Díaz (48 votos), López (73 votos) y Zambrana (2 votos), en la segunda votación: Díaz (48 votos), López (74 votos), Zambrana (0 votos).

Andrea Zambrana comparece en el Senado

Debido a que ninguna candidata obtuvo los 2/3 necesarios, la terna se rechazó y el Presidente envió una nueva en enero de 2011, esta vez integrada sólo por hombres: Jorge Mario Pardo Rebolledo (actual ministro de la Corte), Alberto Pérez Dayán y Jorge Higuera. El día 10 de febrero se realizó la votación en el Pleno, de 114 votos posibles, Pardo obtuvo 97, 12 votos fueron para  Jorge Higuera Corona y 4 votos a favor de Alberto Gelacio Pérez Dayán.

Resulta verdaderamente extraño que el Presidente se haya decidido nuevamente por los dos candidatos que menos votos obtuvieron en las ternas pasadas, pero más extraño aún que ambos integren la misma terna…

 

3.- Que las ternas sean “mixtas”

Precisamente porque las dos ternas pasadas enviadas para sustituir al ministro Gudiño fueron “unisex”, considero importante mencionar esto. Aquélla vez se discutió si era correcto enviar una terna integrada sólo con mujeres para asegurar que llegara una mujer más a la Corte, algunos comentaristas estuvieron de acuerdo, cuota de género, dijeron. Sin embargo, desde mi punto de vista, el objetivo de la equidad de género es la igualdad en la competencia, no me parece que sea necesario “cuidar” a las mujeres de no competir con hombres porque pueden ganarles. La equidad está en que tengamos las mismas posibilidades de integrar una terna y de ganarla. Claro, un hombre puede ser mejor que una mujer para ocupar un asiento en la Suprema Corte, pero la razón de su ventaja no puede ser su género, debe ser su carrera y sus cualidades como profesional del Derecho. Lo mismo con las mujeres, para que llegue una mujer a ocupar un asiento en la Corte debe ser, profesionalmente, la mejor y su calidad de mujer no debe ser valorada a priori. ¡Ah! pensarán, ¡ahí está el truco! No, sin truco. Son dos momentos: la competencia en igualdad de circunstancias y el resultado y sus efectos. Si de las ternas enviadas gana una o dos mujeres –por sus cualidades profesionales-, los efectos de su llegada a la Corte serán muy positivos: tendremos 3 o 4 mujeres en el Pleno; podría haber una Sala con 2 mujeres -o las dos con 2 mujeres-, lo cual también equilibraría mucho las decisiones. Para ambas salas sería muy bueno contar con 2 mujeres que aporten su perspectiva[2]. La perspectiva de género en el tribunal encargado de interpretar la Constitución y garantizar derechos es de gran relevancia. Para esta labor, los jueces constitucionales deben tener en cuenta la realidad y las consecuencias de la interpretación y concretización de las normas en la realidad. El hecho de que en el Pleno y en salas existan convicciones, perspectivas y experiencias diversas, enriquece el debate.

Terna integrada por Pérez Dayán, Pardo e Higuera

4.- Que el Presidente las haya justificado ante la opinión pública

Este es un tema sobre el que he escrito en diversas ocasiones, desde 2009, cuando se enviaron las ternas en que se nombraron a los ministros Aguilar y Zaldívar. Por ejemplo aquí se puede ver en un parrafito la presentación de la terna “de mujeres” aquél diciembre de 2010.

La transparencia y la justificación de las decisiones en el proceso entero de nombramiento de ministros, tanto por parte del Ejecutivo, como por parte del Senado, son indispensables para su legitimación. Desde 1995 en que se nominaron a los primeros 11 ministros de la novena época, hasta ayer, ningún Presidente había salido ante los medios a presentar a los candidatos ante la opinión pública. Se enviaba el oficio al Senado y punto. Los demás nos enterábamos gracias a comunicación social y algunos periodistas encargados de cubrir la fuente. Poco a poco la prensa ha ido tomando el tema judicial y cada día hay más periodistas que cubren lo que sucede en la Corte. Algunos muy buenos, algunos malísimos que solamente desinforman. Esa es otra historia.

Lo que me interesa resaltar aquí es la trascendencia del mensaje de Calderón ayer ante los medios y la opinión pública. Lo aplaudo y me parece que se ha dado un paso importante. El discurso no fue el mejor, la justificación fue ramplona, pero sin duda el último párrafo del artículo 95 sonrió, aunque sea un poquito.

Sin embargo, no son todas alabanzas, también se debe criticar, con el ánimo de que en el futuro los Presidentes hagan presentaciones mucho más completas de sus nominados y nominadas. Nuestra tradición judicial se encuentra todavía a años luz de la de los Estados Unidos, lo vemos precisamente en la presentación del Presidente, lo veremos en las comparecencias en el Senado.

Dos ejemplos sobre nominaciones hechas por Bush y Obama. Ambos explican cómo ven la labor de los jueces constitucionales y cómo, a su juicio, debe ser abordada la interpretación constitucional. Además de explicar con mucho mayor abundancia el perfil del candidato. Ahora, el formato mexicano hace más complicada la presentación pues tendría que mantenerse un equilibrio en la presentación de los tres candidatos pues, en teoría, los tres tienen las mismas posibilidades y las mismas cualidades y el Presidente no debería ensalzar más a uno que a otros. Este, creo, es uno de los defectos del sistema mexicano, pues si bien pretende hacer la decisión más democrática, en realidad se presta farsas.

Acá la presentación de Calderón el día de ayer.

El discurso de Calderón fue algo escueto, aporta poco, pero presenta los perfiles de cada candidato, ello es importante, si reviso mis notas de 2009, 2010 y 2011 encuentro que la información que teníamos de los candidatos era mínima. Hoy, a minutos del nombramiento teníamos más y con ello sabíamos en dónde buscar información adicional. Calderón dice que:

Las ternas están conformadas por juristas que cumplen cabalmente con los requisitos señalados por el Artículo 95 de nuestra Carta Magna y quienes, además, se han distinguido en el ejercicio de la actividad jurídica y han servido con eficiencia, capacidad y probidad en la impartición de justicia. Es decir, no sólo son buenas abogadas, buenos abogados, sino que, además, tienen todas y todos una amplia trayectoria de carrera judicial.

Y son todos, además, Magistradas y Magistrados en funciones del Poder Judicial de la Federación.”

Con ello, no da razones suficientes de por qué los y las candidatas cumplen con las cualidades del último párrafo del 95. Da una explicación escueta.

Al principio de su discurso explicó por qué candidatos provenientes de carrera judicial:

“He estado atento, también, a la opinión en el sentido de que es importante que la Suprema Corte de Justicia se fortalezca con abogadas o abogados que tengan una carrera judicial demostrada y que, incluso, estén actualmente en ejercicio de las más altas Magistraturas.

Sostengo esa misma opinión y, por lo mismo, sin menoscabo de la facultad que tengo como Presidente, de haber propuesto a abogadas o abogados vinculados, precisamente, al ejercicio de su profesión, y aún no necesariamente en el ejercicio judicial, en ésta ocasión estoy enviando a la consideración del Senado, en esta, mi primera propuesta, ternas integradas por mexicanas y mexicanos que tienen una carrera judicial probada y que se encuentran, incluso, en pleno ejercicio de la Magistratura Judicial, en el rango inmediato inferior al de Ministro de la Suprema Corte de Justicia, en este caso, Magistradas y Magistrados de Circuito.”

No nos explica por qué considera necesario reforzar la Corte con miembros del Poder Judicial. Quizá supone que “como la opinión pública así lo considera, la opinión pública sabrá por qué era importante que fueran candidatos provenientes del Poder Judicial.”

Después nos dice que:

“Revisé, personalmente, sus antecedentes profesionales, sus antecedentes judiciales e, incluso, algunos de sus fallos más relevantes y entrevisté, personalmente, a muchos de ellos.”

Hubiera sido deseable que en la presentación de los candidatos nos hubiera dado información adicional sobre esos fallos relevantes y antecedentes judiciales, precisamente para explicar por qué considera que en su labor judicial, estos candidatos y candidatas han sido fieles a la Constitución, por ejemplo. Por qué considera que su approach constitucional es el adecuado, en fin.

Me parece destacable el hecho de que Calderón, después de haber enviado ya 5[3] ternas al Senado, decida presentar las últimas dos, es un cambio en el formato que considero obligará a los futuros titulares del Ejecutivo a hacer la presentación y a ir mejorando esta presentación.

5.- Que se hayan enviado con tanta anticipación

Este tema es más político que legal, pero se especuló que debido al momento político-constitucional en que concluyen los periodos de Aguirre y Ortiz, las ternas serían pactadas entre el PAN y el PRI -aunque en realidad todas las nominaciones han sido pactadas entre el PAN y el PRI-, aquí la diferencia sería que Peña tendría algo que decir y no solamente el PRI algo que negociar.

La razón de estas especulaciones es que en la Constitución no hay un plazo para presentarlas, por lo que también podrían haberse enviado después del 30 de noviembre y por lo tanto haber sido totalmente facultad de Peña Nieto. Evidentemente el PAN no podría dejar pasar la oportunidad de llenar –al menos- un asiento más en la Corte (ha nominado a 7 ministros). De entrada, pareció que Calderón jugaría con las reglas de nominación de Ministros, pues si estas fueran rechazadas en el plazo de 30 días, Calderón tiene tiempo de volver a participar en la conformación de las segundas. Si las hubiera enviado, digamos, iniciando noviembre, y el Senado las rechazara, sería muy probable que las segundas ternas tocarán íntegramente a Peña Nieto.

Sin embargo hay dos detalles: uno, que para aprobarlas el PAN necesita al PRI –o viceversa-. Ni el PRI ni el PAN solos tienen la fuerza para aprobar el nombramiento de los ministros. El Senado de la LXII Legislatura (2012-2018) está integrado por 128 senadores distribuidos de la siguiente forma: PRI 52 senadores, PVEM 9 senadores, PANAL 1 senador, PAN 38, senadores, PRD 22 senadores, PT 4 senadores, MC 2 senadores. La coalición PRI-Verde-PANAL tiene  62 senadores más los 38 del PAN, llegan a 100 senadores, más de los 2/3 necesarios para aprobar los nombramientos para ministro.

El segundo detalle es que los equipos de Calderón y Peña han estado trabajando juntos desde julio pasado, el lunes se reunieron los dos, e inclusive Peña viaja ahora por Europa en el avión de Presidencia. ¿Será posible que Calderón se haya aprovechado de la ausencia de Peña para enviar las ternas? Sinceramente no lo creo, éstas fueron enviadas el martes, y el proceso de selección viene de varias semanas –quizá meses- atrás.

Por estas dos razones considero que las ternas necesariamente deben estar pactadas ya entre el PRI y el PAN. Y por esta razón veremos, de nuevo y con justa razón, a los senadores de izquierda recordarnos en tribuna la relevancia de estos nombramientos y reclamar que no son tomados en consideración, tal y como desde 1995 han hecho.

Ministros Aguirre y Ortiz

Para un perfil de los ministros salientes ir AQUÍ

¿Qué sigue?

De acuerdo con el artículo 96 y lo que se ha acostumbrado hasta ahora, el Senado deberá acordar la forma en que realizará las comparecencias, discursos y votaciones. Las comisiones encargadas de evaluar a los candidatos y candidatas (por lo general Justicia y Estudios Legislativos) citarán a los candidatos, éstos comparecerán. Las comisiones emitirán un dictamen en donde se informe al Pleno del Senado que los candidatos cumplen con los requisitos del 95. Sería deseable que recomendaran desde ahí a alguno. Hasta ahora, los candidatos presentan un discurso ante el Pleno y en la misma sesión se vota. Para que haya elección válida de ministro o ministra se requieren al menos las 2/3 partes de los votos de los senadores presentes. En dos ocasiones han habido ternas fallidas, en éstas se han realizado solamente dos rondas. El Senado tiene 30 días para realizar este procedimiento, si no cumple el término el Ejecutivo nombra directamente a los ministros, de entre los candidatos de las ternas. Si rechaza una terna, el titular del Ejecutivo deberá enviar otra, el Senado nuevamente realizará el mismo procedimiento, dentro de 30 días. Y de nuevo, si el Senado rechaza o sobrepasa el término, el Presidente podrá nombrar directamente al nuevo ministro o ministra, de entre los candidatos de las ternas.

Un balance final:

Hubiese sido deseable que se presentaran también candidatos o candidatas “externos”, en especial, académicos. No porque considere que los académicos tienen más que aportar que los jueces, al contrario, considero que son visiones distintas; una práctica y otra teórica -haciendo un gran resumen- y ambas aportan y enriquecen mucho el debate en la Corte.

Me parece muy bien que las ternas hayan sido “mixtas” y que el Presidente haya hecho una presentación, aunque escueta, ante la opinión pública de los candidatos que las integran. También me parece una precaución necesaria el que la Corte esté integrada antes de la toma de posesión del Presidente electo. Es posible que Peña Nieto tome protesta en la Corte y no en el Congreso…

Ahora queda estar pendientes del proceso de selección en el Senado. A mi parecer urge un Reglamento de los artículos 95 y 96 de la Constitución. La Comisión de Justicia es por lo general la encargada de realizar las comparecencias, estas deben ser públicas. Sería deseable que se transmitieran por el Canal del Congreso y/o el Canal Judicial. Que los medios estén pendientes y se asesoren para divulgar la información. Que los senadores realicen un escrutinio serio e interesante sobre la postura interpretativa de los y las candidatas, que se asesoren por expertos, en fin que procuren revelar ¿quiénes son estos candidatos y qué representarán en los debates en el Pleno y salas? El proceso debe ser transparente, y sobre todo, seria deseable que los senadores, una vez electo el o la candidata, justifiquen ante la opinión pública por qué votaron por él o ella. Es una obligación rendir cuentas, más cuando se trata de la integración de un Poder, nada menos que del encargado de decirnos qué significan las normas constitucionales.

Para más información sobre procesos de nominación ver RelevosSCJN

[1] El oficio judicial influye en la metodología para interpretar la Constitución. Un ejemplo sería la forma de argumentar del Ministro Cossío frente a la forma de hacerlo de la Ministra Luna Ramos. Él acude a principios, intereses y finalidades de la norma; ella, normalmente acude a normas, tesis y jurisprudencia. La diversidad de perspectivas y de abordaje constitucional y legal es fundamental en un Tribunal Constitucional.

[2] Aunque la rigidez interpretativa de la Ministra Luna muchas veces le impide aplicar una perspectiva de género. Lo cual es muy lamentable. No se espera que abogue por causas feministas, pero sí que visualice la finalidad de las normas y sobre todo, los efectos de las decisiones. Ver por ejemplo: Las razones de las ministras Sánchez y Luna

[3] Fernando Franco, Luis María Aguilar, Arturo Zaldívar, la terna de mujeres y Jorge Mario Pardo.