Sobre la ciudad del bienestar en Tacubaya

blogeditor · 31 de enero de 2022

Sobre la ciudad del bienestar en Tacubaya

Este domingo la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, inauguró el proyecto “Ciudad del Bienestar”, una unidad habitacional ubicada en lo que antes era conocida como la “ciudad perdida” de Tacubaya. Sus 185 departamentos serían otorgados a los nuevos propietarios a “fondo perdido” a través de créditos. Sin hacer a un lado sus aspectos positivos, me es inevitable hacer una reflexión en el marco de esta noticia: el Estado mexicano debe dejar de centralizar sus vías de acceso a la vivienda en el otorgamiento de créditos.

Hago algunas aclaraciones que me parecen necesarias antes de empezar a desarrollar mi idea. Las personas mejor calificadas para evaluar la idoneidad del proyecto son aquellas beneficiadas por él. De la información hasta ahora disponible, este complejo no implicó el desplazamiento de personas y conservó los tejidos vecinales preexistentes. Se hizo para la gente que ya estaba, pues, lo cual es una práctica tristemente no tan común en nuestro país, razón por cual debe destacarse. Dicho lo anterior, proceso a explicar el zumbido que me recorre al leer sobre la noticia.

Desconozco si la medida de acceso a través de créditos es adecuada al perfil y a la realidad de quienes habitarán en los departamentos. Espero que así sea. Pero creo que el Gobierno de la Ciudad de México debe apostar a realizar más proyectos así con modalidades de acceso distintas. Los créditos no son la única y sus efectos pueden ser limitados si no se complementan con otras estrategias. No son accesibles para todas las personas, mucho menos para las que se encuentran en mayor rezago habitacional. Quienes trabajan en la denominada economía informal no tienen el perfil para aplicar a créditos Infonavit o de la banca privada. E incluso si logran hacerlo, se enfrentan al obstáculo de realizar pagos fijos y periódicos con sueldos fluctuantes e inciertos en temporalidad.

El Infonavit ha identificado que una de las principales causas de sus 600,000 viviendas abandonadas en todo el país es la imposibilidad de seguir pagando el crédito (Atlas del abandono de vivienda, 2015). Este diagnóstico general de hace 6 años ha sido confirmado en distintas ocasiones por la actual administración.

Según la Encuesta Nacional de Vivienda 2020 el 51.4% de las personas que rentan en México lo hacen por no tener recursos o por no poder acceder a créditos. Según esa misma fuente, del 2014 al 2020 el porcentaje de población con vivienda propia bajó de 61.4% a 57.1%. La población inquilina, en cambio, aumentó de 15.2% a 16.4%.

Los créditos no son idóneos para toda la población. Toda medida para el acceso a la vivienda es limitada por sí misma y por eso se requiere un catálogo amplio de opciones en distintas modalidades. Proyectos como “Ciudad del Bienestar” podrían replicarse bajo un esquema totalmente de arrendamiento público -es decir, que el Estado sea el casero, cobrando rentas a bajos costos que cubran el mantenimiento del edificio y los servicios-, o bien complejos en los que un porcentaje del stock habitacional esté destinado a esa modalidad.

Da mucho gusto ver la atención e interés que el proyecto “Ciudad del Bienestar” generó en redes sociales y en medios de comunicación. Ojalá eso también atraiga la atención a discusiones aún pendientes en el acceso a la vivienda, como las múltiples posibilidades que en México nos hemos negado a explorar por décadas.

@kalycho