Manuel J. Molano · 16 de mayo de 2012
Hace unas cuantas semanas desayuné en Washington con un buen amigo que trabaja en el Fondo Monetario Internacional. En algún momento nuestra conversación se interrumpió por un ruido de sirenas en la calle. Pasaron dos motociclistas, los siguieron 1 ó 2 patrullas y luego una procesión de automóviles negros seguidos por otra patrulla y otra pareja de motociclistas.
Mi cuate interpretó mi cara de asombro y me dijo: “es el vicepresidente Biden. Ya sé. Los europeos también lo interpretan como una señal de tercermundismo yanqui”. Nuestro trato de la clase política como realeza no es, entonces, exclusivo de México. Incluso algunas monarquías parecen más democracias que la nuestra.
Aquí escribe Friedman que la sociedad americana está muy polarizada. Si no hay puntos de contacto entre ricos y pobres en Estados Unidos, difícilmente podrán tener un proyecto conjunto – ya al menos parecido – de nación. En México pasa lo mismo. Hace tiempo Roberto Newell escribió que el servicio militar generaba contacto entre clases sociales muy diversas. Estos espacios de contacto de los “señoritos” con la “banda” son cada vez más escasos.
La clase real británica tiene un obligado “baño de pueblo”. Isabel II quizás nunca irá a la cantina más inmunda de Blackpool pero sus nietos hacen el servicio militar, en una versión no tan light. Aquí en México en estos tiempos tienes que hacer muchas tarugadas para estar obligado a hacer el servicio militar. El ejército puede ser una escalera de ascenso social, es el mensaje de este artículo de Juan Pardinas en Nexos. No lo es, no lo ha sido. El Estado debe propiciar estos puntos de contacto entre la gente de avenidas diversas de la vida. En México, no lo estamos haciendo.
Quiero contarles un símil que quizás les guste a mis amigos budistas. Entenderlo nos puede ayudar a disminuir la polarización en nuestra sociedad. (No soy religioso, pero si lo fuera, seguramente sería budista). El príncipe Siddharta, el joven Buda, estuvo aislado de todo lo feo y doloroso del mundo durante mucho tiempo, ya que su padre no quería que viera gente pobre o enferma. A los 29 años, el joven Siddharta quiso ver más que el mundo de fantasía en el que vivía, y se topó con un anciano. Nunca había visto uno. Alguien le explicó que todos envejecemos. El joven Buda salió del palacio y se encontró con gente pobre, leprosa, miserable – y eso lo condujo por una vida ascética de privaciones y misticismo religioso.
La moraleja después de los acontecimientos de la Ibero es esta, para el equipo de Peña: no le oculten lo que es desagradable al príncipe @EPN. Que sus baños de pueblo sean reales y auténticos – déjenlo que platique con la gente, con todo el mundo, hasta con sus opositores acérrimos. Demuestren que no son el PRI de Díaz Ordaz, autocrático y anquilosado. De otra forma, cuando le digan a “la Gaviota” que la gente no tiene pan, no los mandará como María Antonieta a que les den pasteles.
Concuerdo con los analistas que dicen que tendría que ocurrir algo extraordinario para que @EPN no gane la elección (ver por ejemplo este gran artículo de Carlos Elizondo). Sin embargo, @EPN no ganará con una legitimidad popular aplastante. Al menos 1 de cada 2 electores estará inconforme con el presidente, en caso de ganar Peña. Esos ciudadanos opositores al régimen quieren sentirse tolerados y escuchados, no marginados – mucho menos perseguidos. Los chicos de la Ibero en YouTube poniendo ante la pantalla sus credenciales y números de matrícula, mostrando sus rostros pero evitando mencionar sus apellidos, nos llevan a pensar que mucha gente cree que el nuevo PRI se parece más al de Díaz Ordaz que al de Zedillo. Son muchachos medio espantados tratando de mostrar que son una expresión popular auténtica, no provocadores contratados por gente contraria al candidato.
En 1994 cuando apareció el movimiento zapatista, yo como joven estudiante del ITAM tuve compañeros de clase que apoyaban al movimiento. Muchos de ellos fueron a Chiapas a mostrar su apoyo. A mí Marcos nunca me convenció, pero muchos de mis amigos estaban verdaderamente emocionados con la revolución indígena del sur. Muchos de ellos fueron a Chiapas y seguramente se ganaron un expediente en el CISEN. Quizás si me hubiera involucrado hubiera perdido mi nacionalidad y me hubieran expulsado del país, como le sucedió a muchos italianos que andaban en ese rollo. ¿Volveremos a algo similar? Es posible.
El aislamiento y la polarización social crean fenómenos como @lopezobrador_, quien no cree en las encuestas quizás porque reprobó estadística en la Universidad. El candidato de las izquierdas sabe que alentando el odio jalará agua para su molino como escribe magistralmente aquí Liébano Sáenz. También es posible que a @JosefinaVM le fuera igual que a @EPN en algunos foros. El PAN se ha convertido en una especie de cómplice del PRI por gobernar de manera muy parecida.
A los chicos de la Ibero seguramente les ofendió que hubiera gente queriendo comprarles sus pancartas por 250 pesos. Seguramente les ofende también que la esposa del gobernador Rubén Moreira, la diputada Carolina Viggiano, trabaje como coordinadora de enlace con la sociedad civil en la campaña de @EPN (esto lo reportó Reforma el 12 de mayo). La expresión de rechazo de los chavos no es gratuita, ni intolerante, porque al final el candidato pudo hablar en el auditorio y expresar su punto de vista. Eso sí, el reclamo de los chavos fue rudo. @EPN quizás nunca se había enfrentado a un auditorio tan hostil.
En algo discrepo con los chicos de la Ibero: Atenco no es el 68. El 68 nos ganó buena parte de las libertades sociales que tenemos hoy en día pero a un costo enorme en vidas humanas y sufrimiento. Atenco nos dejó menos muertos (aunque muertos al fin) y un estado sumido en el más profundo inmovilismo. Un proceso como construir un aeropuerto siempre dejará gente afectada, y el mecanismo de compensación de afectados no funciona si las posiciones son maniqueas porque solamente buscan disputar el poder político.
Atenco debería haber sido un espacio pacífico para negociar las condiciones de compensación de gente que iba a resultar perjudicada en un proceso de desarrollo nacional. Atenco solamente dejó la sensación de que las instituciones no funcionan, y que la violencia sigue siendo una posibilidad de política pública. Atenco fue el resultado de una pugna por el poder, donde confluyeron Fox, Peña, jueces, ministerios públicos y líderes que no midieron bien qué era factible obtener a partir de ese proceso. Atenco no dejó nada más que frustración en todas las partes, y finalmente fue un esfuerzo inútil, porque ni siquiera se pudo construir el aeropuerto.
¿Un autócrata que controle ambas cámaras podrá resolver situaciones como la de Atenco de mejor forma? Francamente lo dudo. La probabilidad de cometer errores será más alta. La tentación del poderoso de lanzar un golpe incontestable es más apremiante. La frustración del sojuzgado agudiza la polarización social, y esto es grave: Nuestros opositores nos ayudan a refinar nuestras ideas. Si no hay crítica, no hay avance científico, intelectual, social. @EPN y equipo tienen que estar más abiertos a la crítica.
Hace años leí en alguna parte que Vaclav Havel compartía mesa en un café con una señora que limpiaba su oficina. De ahí Havel se iba a ser presidente de la extinta Checoslovaquia y la señora a limpiar la oficina. No perder contacto con la realidad es el primer requisito para preservar la bondad del príncipe. Decir que van a castigar a los estudiantes “rijosos” es perder el contacto con la realidad. La cara de angustia de @EPN esperando encontrar rutas de salida revela que nuestro príncipe mexicano se dio cuenta de golpe que la realpolitik es absolutamente real, no una producción televisiva. Esperemos que este descubrimiento lo lleve por el camino de la compasión y el respeto a los demás como al Buda, y no por el camino de la represión como a Díaz Ordaz. Necesitamos cooperar entre nosotros para salir adelante; no represión ni autoritarismo.
A pesar de todos los Atencos y gritos en la Ibero, México prosperará más en la democracia que bajo un régimen autoritario. China es la excepción, no la regla. Como dice un buen amigo: si el autoritarismo fuera necesario para el progreso, África gobernaría al mundo. Blogoff.