Redacción Animal Político · 13 de agosto de 2024
En la región más pobre de Chiapas una mujer tzeltal que llegó a la presidencia municipal pidió que su primera acción fuera convocar a católicos y evangélicos para trabajar por la paz del municipio. Fue así como se llevó a cabo un evento de tres días para orar por la paz y la unidad durante este mes de agosto, con la presencia de sacerdotes, diáconos, pastores, pastoras y presbíteros, y una asistencia masiva de las diferentes iglesias en el auditorio municipal.
Este evento toma un significado especial porque Chiapas ha sido el estado con mayor intolerancia religiosa en México, donde la descomposición del tejido social avanza aceleradamente en las comunidades indígenas de la mano del crimen organizado y sabiendo, además, que Sitalá colinda con uno de los municipios más violentos del estado, donde no pudieron realizarse las elecciones el pasado mes de junio: Pantelhó.
Si analizamos las regiones violentas de Chiapas vamos a encontrar problemas de familias que no fueron resueltos a tiempo y hoy han escalado buscando el padrinazgo de grupos armados. La falta de mediadores ha tenido como resultado comunidades divididas que han sido presa fácil del crimen organizado, que tiene a Chiapas hundido en la violencia. “Si la realidad que vive el estado de Chiapas no nos mueve el corazón para estar unidos, estaremos perdidos” dijo el pastor Abraham Camacho de Refugio de Esperanza A. C.
Es la violencia de la región lo que llevó a pensar en la unidad. La celebración de la unidad entre iglesias católicas y evangélicas es solo una parte de un proyecto de unidad que están impulsando Guadalupe Deara, candidata electa para gobernar el municipio de Sitalá, y su esposo Abelardo Pérez, presidente saliente. Desde hace dos años se conformó el Consejo Municipal de Seguridad, donde asistió a tomarles posesión la Lic. Clara Luz Flores, del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y ahora se preparan para la elección ciudadana de tres jueces civiles para atender los problemas familiares y comunitarios en coordinación con los agentes municipales y ejercer una contraloría social para supervisar el buen uso de los recursos públicos.
Reconocer la sabiduría de las comunidades para elaborar diagnósticos de seguridad, emprender procesos de reconciliación y supervisar el ejercicio de la obra pública es un acto de humildad de quien pretende gobernar. “Yo no puedo gobernar el municipio sin ustedes, yo necesito de ustedes para atender los problemas de Sitalá”, dijo Guadalupe Deara con su traje típico portado con orgullo y en lengua tzeltal durante el evento de unidad entre las iglesias.
Como Diálogo Nacional por la Paz promovemos la creación de puentes entre actores para construir la paz en todo el territorio nacional y Sitalá fue uno de los pocos municipios que en Chiapas se sumaron al Compromiso por la Paz. Ahí, una mujer indígena, de los municipios más pobres del país, pone el ejemplo de gobernar para reconstruir a la comunidad, desde la mediación, la inclusión y el encuentro plural, como lo señala el Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti.
Para el Papa Francisco, la mejor política tiene en el horizonte la reconstrucción de la comunidad. Se trata de fortalecer su identidad local, donde el diálogo entre distintos es fundamental (FT, 19); de rehacer la confianza y el cuidado entre vecinos, donde se hace indispensable recuperar el respeto (FT, 224), y de construir acuerdos donde cada persona o grupo pueda desarrollar lo mejor de sí mismo (FT, 162). “Para que haya paz necesitamos respetarnos y cuidarnos, recordar que somos comunidad y así quedemos nutridos”, dijo Abelardo Pérez, actual presidente municipal de Sitalá.
“Tenemos diferencias, pero tenemos una misma fe, creemos en un mismo Padre, un mismo Hijo y un mismo Espíritu Santo, Dios nos hace el llamado a renovar nuestra mente para vernos como hermanos, nuestra vida es el templo de Espíritu Santo y nuestros pensamientos tienen que cambiar conforme al mundo que está cambiando, esto es el vino nuevo, Dios reúne odres nuevos para echar vino nuevo”, dijo la pastora Karla Villanueva.
El primer día se tuvo una celebración católica por la mañana y una celebración evangélica por la tarde, el segundo día se tuvo una celebración ecuménica por la mañana y una celebración evangélica por la tarde, y el tercer día cada iglesia hizo su celebración en su templo y leyó un mismo comunicado que se hizo entre pastores evangélicos y sacerdotes católicos llamando a la unidad y al trabajo por la paz.
“La mejor arma contra la violencia es un pueblo unido que cuida de todos y todas sin distinciones de raza o religión. Es necesario acercar lo que está alejado y unir lo dividido. Hoy Sitalá da un paso hacia la unidad al ser convocadas las iglesias cristianas y católicas para fortalecer los corazones sitaltecos; que la diversidad de nuestras culturas y creencias sea nuestra riqueza en la construcción de una sociedad más armónica”. Estas fueron algunas de las palabras del comunicado final.
Lo sucedido en Sitalá estos días es un signo de esperanza en la construcción de comunidades unidas en torno a la paz.
* Jorge Atilano González Candia, SJ, es director del Diálogo Nacional por la Paz (@dialogopazmx).