blogeditor · 23 de septiembre de 2016
Por: Leslie Solís (@Leslie_fs)
La crisis penitenciaria que vive nuestro país, cuya punta del iceberg son los motines y las fugas de internos que han merecido una amplia cobertura mediática en los últimos años, queda en gran parte opacada por la falta de información pública disponible.
Sin embargo, la información confiable es un elemento central para la toma de decisiones y el punto de partida para plantear la posibilidad de mejorar nuestras políticas públicas. En este sentido, uno de los objetivos de México Evalúa consiste en promover la disponibilidad y la calidad de la información, con el fin de promover un debate responsable sobre los principales asuntos de la agenda pública.
En el caso del sistema penitenciario, actualmente contamos con datos sobre el número de cárceles, su capacidad, su población y la situación jurídica de las personas privadas de la libertad, publicados por la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) y por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Asimismo, tenemos acceso a un diagnóstico sobre las condiciones de internamiento y gobernabilidad en los centros penitenciarios elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Con base en esta información, podemos dibujar un boceto sobre el estado actual del sistema penitenciario.
No obstante, esta información es insuficiente. Para pintar el cuadro completo de las cárceles en el país, requerimos datos sobre la percepción y experiencia de las personas que se encuentran privadas de la libertad. Esto es importante porque, como hemos argumentado, un sistema de justicia de calidad significa una mejor experiencia para los usuarios —tanto víctimas como acusados de algún delito, incluyendo a quienes se encuentran en la cárcel. Y son los usuarios, precisamente, los más indicados para informar sobre las cuestiones que los afectan. En esta línea, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) ha realizado encuestas a población en reclusión en el Distrito Federal, el Estado de México, y en Centros Federales. Estas encuestas nos han permitido conocer, por citar algunos ejemplos, el porcentaje de personas privadas de la libertad que reporta sentirse insegura, haber sido golpeada, no haber recibido atención médica adecuada, o que sus familiares deben pagar sobornos al personal para ingresar al centro.
Sin embargo, estos ejercicios no se han levantado de forma sistemática en todo el país. Así, en el marco de la discusión de la recién aprobada Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP), México Evalúa junto con otras organizaciones de la sociedad civil promovió un Sistema Nacional de Información Estadística Penitenciaria más completo que, entre otras cosas, incluye la creación de una Encuesta Nacional a Población Privada de la Libertad (ENPOL), la cual estará a cargo del Inegi. Esto significa que pronto contaremos con información estadística que nos permita conocer, entre otras cosas, las condiciones de internamiento de las personas privadas de la libertad (artículo 29 de la LNEP), tanto en centros penitenciarios estatales como federales en todo el país. Los resultados que arroje la encuesta serán vitales para proponer políticas públicas porque nos permitirán conocer los aspectos más urgentes que atender para mejorar la experiencia de los usuarios.
El sistema penitenciario mexicano está en crisis, como se ha señalado en diversas ocasiones. La LNEP tiene el objetivo de cambiar esta realidad, por lo que plantea medidas para garantizar el respeto a los derechos de las personas privadas de la libertad, así como la gobernabilidad de los centros penitenciarios. Ahora bien, la única manera de saber que todos los recursos que se van a invertir para la correcta aplicación de esta ley tuvieron resultados positivos es por medio del monitoreo y la evaluación. Esto quiere decir que tendremos que dar seguimiento a los datos del sistema penitenciario —tanto los que ya existen como los que pronto estarán disponibles— para determinar si efectivamente las cárceles son lugares dignos y seguros, en los que se garanticen los derechos de todas las personas privadas de la libertad.
*Leslie Solís es investigadora del área de Justicia de @mexevalua.