blogeditor · 26 de octubre de 2017
Por: Jimena David (@jimena_dag) y Alan López (@alanfabian07)
La reconstrucción y el reforzamiento de viviendas, edificios y comunidades enteras tras los sismos del pasado 7 y 19 de septiembre representa una oportunidad no sólo para mejorar la infraestructura urbana, sino también para diseñar espacios públicos menos vulnerables a la delincuencia y la inseguridad.
Una de las corrientes teóricas de la prevención del delito (prevención situacional) busca reducir las oportunidades que ofrece el entorno físico para que un individuo cometa un delito, incrementando el riesgo y la dificultad de hacerlo (Clarke, 1995). La premisa central es que resulta más fácil modificar el espacio, el diseño y el medio ambiente que al propio agresor (Cozens y Love, 2015). Destaca en particular la metodología de Prevención del Delito mediante el Diseño Ambiental (CPTED[1] por sus siglas en inglés), que surgió en la década de los setenta y que ha sido aplicada desde entonces en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y Chile.
Esta metodología consiste en crear o rescatar espacios públicos de calidad, seguros, accesibles, integradores, que acojan la diversidad de funciones que sus usuarios buscan en ellos, que generen una mayor cohesión social y que reduzcan la percepción de inseguridad de la población. Esta estrategia se puede aplicar tanto en zonas habitacionales como comerciales.
Primero, se tiene que realizar un diagnóstico del espacio público para identificar los principales factores de riesgo: calles sin iluminación, mobiliario urbano dañado, terrenos baldíos, poca vigilancia en accesos, entre otros. El diagnóstico incluye marchas exploratorias, talleres de trabajo y mesas de deliberación con los vecinos, comerciantes y líderes locales.
La participación ciudadana es clave porque precisamente son los habitantes quienes conocen mejor su entorno, transitan por las calles e identifican las principales necesidades en materia de seguridad. De esta manera, son copartícipes y corresponsables de la estrategia.
En segundo lugar, se implementan diversas acciones para reforzar la seguridad, entre las cuales destacan las siguientes:
La metodología se puede complementar con otras acciones, como la instalación de cámaras, alarmas, monitores y mayor vigilancia. Además, resulta deseable articular estas intervenciones con otras estrategias de prevención y contención de la delincuencia.
Casteel y Peek-Asa (2000) evaluaron la efectividad de la metodología aplicada en zonas comerciales y de negocios de varias ciudades de Estados Unidos, con el objetivo de reducir los índices de robos. Los resultados muestran una reducción de entre el 30 % y 84 % de los robos cometidos en los espacios intervenidos.
Por su parte, Welsh y Farrington (2008) encontraron que la mejora del alumbrado público ayudó a reducir, en promedio, 27 % los robos a transeúntes, a casa-habitación y de vehículos en diferentes ciudades de Estados Unidos y Reino Unido. Otras evaluaciones también muestran resultados positivos en la disminución de los índices delictivos (Armitage, 2000).
Los sismos del mes pasado generaron trágicas pérdidas humanas, así como el colapso o derrumbe programado de decenas de inmuebles y daños en espacios públicos (banquetas, camellones, parques, entre otros). A estos eventos seguirán las labores para la reconstrucción de lo perdido y el reforzamiento de lo debilitado, abriendo la oportunidad para rediseñar partes de nuestras ciudades con una mejor planeación, pensando en la accesibilidad y seguridad de las personas.
* Jimena David y Alan López son investigadores del programa de seguridad de @mexevalua. Los autores agradecen los comentarios y la edición de Laurence Pantin y el diseño de Miguel Cedillo.
Bibliografía
Armitage, R. (2000). An Evaluation of Secured by Design Housing within West Yorkshire. Policing and Reducing Crime Unit Briefing Note 7/00. London: Home Office.
Casteel, C. y C. Peek-Asa (2000). Effectiveness of Crime Prevention Through Environmental Design (CPTED) in Reducing Robberies. American Journal of Preventive Medicine. 18(4S) 99-115.
Clarke, R. (1995). Situational Crime Prevention. Crime and Justice: A Review of Research. 19: 91-150.
Cozens, P. y T. Love (2015). A Review and Current Status of Crime Prevention through Environmental Design (CPTED). Journal of Planning Literature. 1-20
ITDP (2014). TOD standard. Disponible aquí.
Jacobs, J. (1961). The Death and Life of Great American Cities. Nueva York: Random House.
Welsh, B. y D. Farrington (2008). Effects of Improved Street Lighting on Crime. Campbell Systematic Reviews:13.
[1] C. Ray Jeffery acuñó el término en inglés Crime Prevention Through Environmental Design en 1971.