Sismo en Turquía: flexibilidad en esta intervención ante la magnitud del desastre

Redacción Animal Político · 24 de febrero de 2023

El coordinador logístico Ricardo Martínez es líder de uno de los primeros equipos de emergencia de MSF enviados a Turquía tras los terremotos. Esta es la situación en la ciudad de Adiyaman.

Salí hacia el sur de Turquía justo después de que ocurrieran los terremotos como parte de un primer equipo de emergencias enviado por Médicos sin Fronteras (MSF) desde España. A diferencia de Siria, donde trabajamos desde el comienzo de la guerra, en Turquía no teníamos actividades regulares en la zona afectada.

Lo primero que hacemos en estos casos es identificar los lugares más desfavorecidos, a los que llega menos ayuda, y evaluamos las necesidades de la población. Al mismo tiempo contactamos con las autoridades y organizaciones locales para ver de qué manera podemos aportar un valor añadido.

Decidimos ir a la ciudad de Adiyaman. La carretera más directa desde el aeropuerto más próximo había resultado afectada por los sismos, así que tuvimos que tomar una ruta más larga. Al llegar a esta ciudad, que tenía cerca de 300.000 habitantes antes de la catástrofe, mi primera impresión fue de caos.

Los equipos de búsqueda y rescate de supervivientes trabajaban sin pausa y había muchas personas agolpadas junto a edificios en ruinas, haciendo turnos, con la esperanza de encontrar a sus seres queridos con vida o, al menos, los cadáveres, para poder hacer un entierro digno y evitar así que fueran llevados a una fosa común.

En Adiyaman cientos y cientos de edificios han quedado totalmente destruidos, una parte importante se encuentran gravemente dañados y muchos otros están muy afectados pues presentan grietas y otros desperfectos. Las excavadoras ya están retirando toneladas de escombros. Las autoridades están inspeccionando los edificios que se mantienen en pie y la gente tiene mucho miedo de volver a sus residencias porque sigue habiendo réplicas de vez en cuando.

Por lo tanto, nadie está viviendo ahora mismo en sus hogares en esta ciudad. En los espacios abiertos, como estadios, plazas o en medio de la calle, se han establecido muchos campos informales, un par de ellos grandes, pero en su mayoría relativamente pequeños y hay tiendas desperdigadas casi en cualquier rincón, generalmente apartadas de los edificios, pero no muy lejos de la que era la residencia de la persona superviviente. Muchos también están durmiendo en coches para cobijarse del frío. Estamos en pleno invierno y las temperaturas aquí pueden alcanzar por la noche hasta los diez grados bajo cero.

Adiyaman es una ciudad fantasma, con poca vida, solo algunas gasolineras están abiertas; los bancos, negocios y casi todas las tiendas están cerrados. Una parte de la población, sobre todo los que tenían más medios económicos, se han marchado con sus coches; el gobierno también ha facilitado el desplazamiento con autobuses, aviones y trenes desde las ciudades afectadas a lugares como Estambul, Ankara o Antalya.

Muchos otros han optado por irse a zonas rurales de la periferia. La destrucción allí ha sido menor, pero al haber llegado gente desplazada de otros lugares también necesitan ayuda humanitaria. Es habitual ver a 20 y 30 personas viviendo ahora en casas con pocas habitaciones en algunas aldeas y pueblos.

La gente está muy triste, desesperada, tiene ansiedad e incertidumbre por el futuro. Muchos reviven lo sucedido en sus pensamientos y creen que puede volver a ocurrir.

A pesar de la importante respuesta de las autoridades y de la sociedad civil turca estamos ante una situación enorme, así que toda ayuda es poca. En estos momentos la gente necesita sobre todo abrigo, letrinas, duchas, agua, sistemas de calefacción, ropa de invierno, generadores, mantas o productos de higiene y limpieza.

MSF no está registrada en Turquía así que estamos tejiendo acuerdos con varias ONG y grupos de la sociedad civil local para proporcionar asistencia. A través de estas colaboraciones hemos empezado ya a hacer donaciones de artículos esenciales, estamos apoyando el transporte de clínicas móviles en la periferia de Adiyaman y la generación de energía en dos campos de desplazados.

Pronto vamos también a empezar a dar apoyo en salud mental, algo crucial dado el sufrimiento experimentado por la gente, y a habilitar farmacias y puntos de ayuda móviles. Esperamos poder hacer mucho más y aportar nuestra experiencia en situaciones de emergencia. Es importante tener flexibilidad en esta intervención ante la magnitud del desastre y una situación que cambia rápidamente.

@MSF_Mexico