blogeditor · 26 de agosto de 2019
La nave del semi Duce ya ha zarpado. La sórdida estela de su travesía es el legado radioactivo de los Magas y Kaga(s) que sin duda votarán por él en noviembre de 2020.
Contradicciones de la vida en la global Trumpilandia.
Mientras en México se ofende nuestro autóctono Comandante Borolas, el primer ministro canadiense Justin Trudeau decreta emergencia climática… para luego autorizar la construcción del más destructivo oleoducto del que se tiene, en este continente, memoria.
Arde el Amazonas, al tiempo que el Capitán Motosierra y presidente de Brasil Jair Messias Bolsonaro bromea mientras recibe –como corresponde al surrealismo politico hoy en boga- honores militares; se hace el payasete durante premiaciones a su insigne persona y en la presentación de un cómico fundamentalista cristiano que lo apoyó durante su exitosa campaña, y que –para colmo- sigue alabando al mal llamado Mito.
El agente escatológico Bolsonaro recomienda, asimismo, que vayamos tod@s al baño un día sí y un día no, para ‘solucionar’ problemas de contaminación galopante y calentamiento global. Para rescatar, dice él (literal), al planeta.
A estas alturas del partido republicano, nadie puede llamarse a engaño.
Donald Trump apoya la apertura de una exzona protegida (el Monumento Nacional Gran Escalinata-Escalante, en el estado de Utah) para que ahora pueda ser ultrajada para uso y disfrute de empresas extractivas mineras, cuyos dueños, valedores y cabilderos apoyaron con entusiasmo la carrera demencial de Drumpf hacia la Casa Blanca: apuesta ganada con creces, pues ahora ellos se ven plenamente representados por una Agencia de Protección Ambiental secuestrada –desde la toma de posesión de enero 2017- por intereses ecocidas.
Donald Trump el sincero. Se autoproclama el Líder del Mundo Libre -en seudo rueda de prensa improvisada, junto al estruendo ensordecer del helicóptero presidencial que lo llevará de vacaciones o a algún evento electoral que le permita hilar más sandeces en insultos- y exige que de ahora en adelante se le considere un Elegido (¡¿A Chosen One!?) por deidades diversas, previo a desdecirse alegando que todo fue una ‘inocente broma’. ¿Será posible creerle al ególatra mussolinesco del peluquín naranja?
Decreta Donald Trump, y lo reitera en su cuenta de Twitter, que existe sustento constitucional (inexistente por completo, cuando menos hasta ahora; pero él no se va a preocupar por tales minucias) autorizándolo para que empresas de Estados Unidos dejen de hacer negocios con la República Popular China.
Otra cita del Camarada Trump. ¿Qué le vamos a hacer? A su buen amigo Kim jong-un ‘le ilusiona’ sobremanera seguir realizando pruebas de misiles.
Fue contundente el rechazo a la propuesta u ocurrencia presidencial que consistió en obligar al gobierno danés para que éste cediera en las pretensiones de Trump de ‘comprar’ Groenlandia’ (territorio autónomo del reino de Dinamarca), como sí lo hizo -en su momento y oportunidad- Andrew Johnson con el actual estado de Alaska en marzo de 1867, tras negociar con Alejandro II, el zar ruso. Después del estrépito y el fracaso de negociaciones que nunca tuvieron lugar ni la menor posibilidad de concretarse, el presidente norteamericano suspendió su viaje a esa nación europea; por si fuera poco, contempla abrir una representación consular por allá, como si hiciera alguna falta. ¿A ver si así puede convencer a sus pretendidos candidatos a súbditos trumpianos?
Ivanka Trump blovietiza sobre la grandiosidad de la Naturaleza en compañía de Jared, su inefable esposo, ambos, asesores privilegiados de ya saben quién en la Casa Blanca. La reacción en redes no se hace esperar.
Lo que es seguro es que la nave (Spaceship Earth: Manual de Operaciones escrito hace medio siglo por un visionario llamado Buckminster Fuller (1895-1983), que ni en sus peores sueños hubiera imaginado al piloto norteamericano de pacotilla), la singladura de este loco de remate va que va.