Sinaloa: tres maneras de contar personas desaparecidas

blogeditor · 30 de agosto de 2022

Sinaloa: tres maneras de contar personas desaparecidas

Hoy, 30 de agosto, es el Día Mundial de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. México llega a esta fecha con una cifra oficial de más de 105 mil personas desaparecidas y no localizadas, poco más del 40 % del total de personas que se han denunciado como desaparecidas históricamente. Es decir, cuatro de cada 10 personas desaparecidas en el país nunca aparece.

La crisis de desaparecidos es una de las violencias más graves que vive México y, aunque parezca increíble, es sumamente problemático hablar de cuántas personas hay realmente desaparecidas en México.

Como si el dato oficial no fuera lo suficientemente doloroso, vale recordar que los delitos relacionados con la desaparición tienen en nuestro país una gran cifra negra pues las familias difícilmente denuncian. Es así por diversos factores, desde la esperanza de encontrar vivos a sus familiares, hasta el miedo y la extorsión de la que son sujetas a cambio de información sobre el paradero de sus seres queridos, pasando por la casi absoluta impunidad de estos delitos y que desalienta la cultura de la denuncia.

A la impunidad se agrega la imprecisión: resulta que en México tenemos tres maneras sistemáticas de contar personas desaparecidas y ninguna de ellas coincide entre sí. Una primera manera es el dato que, vía acceso de información en la mayoría de los casos, surge de las fiscalías estatales; una segunda fuente es el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) y que se supone incluye el dato de las fiscalías locales, y una tercera es el dato que arroja el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) en el rubro 2.4 “Otros delitos que atentan contra la libertad personal” y que de acuerdo al catálogo incluye “la desaparición forzada de personas cometidas por particulares, retención y sustracción de incapaces, o cualquier otro que reúna los supuestos de conducta antes expuestos”. 

El caso Sinaloa

Para efectos de este artículo uso el ejemplo de Sinaloa, mi estado, que de acuerdo al RNPDNO acumula históricamente 5,633 personas desaparecidas oficiales.

Para dar seguimiento a este problema, en Noroeste solicitamos a la Fiscalía local de manera sistemática el dato mensual desagregado de los delitos asociados a la desaparición de personas, así como su composición demográfica y su localización geográfica.

Gracias a eso hemos detectado que desde 2018 en Sinaloa los desaparecidos son más que los homicidios, y que de hecho son el doble de ellos. A la fecha en Sinaloa hay 1.41 homicidios y 2.9 denuncias por desapariciones diariamente. También sabemos que un promedio de 63 % de las personas que se reportan como desaparecidas suelen permanecer como no localizadas.

Made with Flourish

Los datos de las distintas fuentes no coinciden entre sí y hay variaciones difíciles de entender. Tomando como base el dato surgido de las fiscalías, de enero de 2015 a junio de 2022, en Sinaloa se presentaron 7 mil 525 denuncias por desaparición, privación de la libertad y no localización de personas; en el mismo periodo, el dato del RNPDNO fue de 6 mil 311 denuncias, un 16 por ciento menor. En cambio el dato del SESNSP es de 8 mil 93 denuncias, 7.5 % superior que el dato de la Fiscalía General de Sinaloa, lo que hace sentido pues se entiende que este apartado incluye más delitos contra la libertad por lo que el dato esperado sería siempre superior.

De hecho, si observamos el gráfico comparativo de las tres fuentes, el comportamiento del dato de las Fiscalía estatal es similar al del SESNSP, mientras que el comportamiento más atípico lo presenta el RNPDNO.

Made with Flourish

En este sentido hay dos aspectos a considerar. El primero es que no hay manera de solucionar un problema tan complejo si ni siquiera somos capaces de medirlo con precisión. Vamos, cuando hablamos de más o menos denuncias hay que recordar que no nos referimos a expedientes sino a personas: hombres y mujeres desaparecidos que dejaron un vacío en la sociedad de la que fueron arrancados contra su voluntad, y a quienes sus familias buscan todos los días con la esperanza de obtener verdad y justicia, pero sobre todo de recuperarlos con vida.

El segundo aspecto que se desprende del primero es que, al menos en el caso de Sinaloa, el dato que surge del RNPDNO es el menor de todos y esa fuente es la que se usa a nivel nacional para medir dicha dinámica violenta, lo que hace muy difícil confiar en la veracidad y confiabilidad de su construcción y nos permite intuir que la cifra oficial podría estar minimizando el tamaño del problema.

En este sentido, un hecho relevante es la creación del Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH), adscrito a la Comisión Nacional de Búsqueda, cuyo objetivo será resolver el problema de la crisis forense en México. Sin embargo, y de acuerdo con una investigación de Efraín Tzuc para el proyecto “A dónde van los desaparecidos”, a familiares de personas desaparecidas y especialistas les preocupa la articulación de esta nueva institución con la fiscalías locales, así como con otros entes y, sobre todo, si se le dotará de presupuesto suficiente para el tamaño del reto que afronta: más de 52 mil cuerpos sin identificar en todo el país.

Cierro entonces con la pregunta inicial: ¿cuántas personas hay desaparecidas en México? No sabemos.

Y no lo sabremos nunca mientras no haya una voluntad institucional verdadera por investigar su paradero. Algo que desde el inicio de la guerra contra el narco de Calderón y hasta ahora, en tiempos de López Obrador, sigue sin haber.

La indolencia gubernamental frente a la crisis humanitaria que representan los desaparecidos en México es una atrocidad que marcará, sin duda, nuestra historia moderna y que castigará, mucho más de lo que creemos, nuestro futuro.

@AdrianLopezMX