blogeditor · 11 de septiembre de 2014
En 2015 no habrá reforma fiscal. No se crearán nuevos impuestos ni se aumentarán los existentes. Tal fue el compromiso asumido por el gobierno federal desde enero de este año en el Foro Económico de Davos, reiterado en meses recientes por el Secretario de Hacienda. Para algunos expertos fiscales, ello evidencia el desgaste que para el Ejecutivo Federal ha representado la reforma fiscal de este año.
A pesar de lo anterior, la expectativa de incrementar los ingresos tributarios ‘no petroleros’ es del 7% respecto de los que se obtendrán en 2014. Los impuestos que afectan a la ciudadanía y en los que se esperan las alzas en la recaudación, serán los siguientes:
Impuestos*
| 2014 | 2015 | Incremento |
| ISR | 1,006 | 1,053 | 47 |
| IVA | 609 | 703 | 94 |
| IEPS | 134 | 157 | 23 |
| Totales** | 1,749 | 1,913 | 165 |
* Las cantidades están en miles de millones de pesos.
** Las diferencias en los totales obedecen al redondeo de las cifras.
[contextly_sidebar id=”CRaCyulL7GSE6WXunWhwd5Bp5vxan5vq”]De este modo, la recaudación esperada para 2015 por esos tres impuestos ascenderá a $ 1,913 mil millones de pesos –poco menos de dos billones–, apoyada en “una mayor recaudación asociada a la reforma fiscal de 2014”, como se expone en la iniciativa de Ley de Ingresos. Sin embargo, el incremento recaudatorio del ISR, IVA e IEPS apenas será de $ 165 mil millones, una insignificancia en la danza de los $ 4,676 mil millones –cerca de $ 5 billones– del gasto público federal. Nada espectacular, además, si se considera que ese aumento representará el 0.38% de los ingresos totales del gobierno federal respecto del PIB nacional.
¿Cómo se logrará esa mayor recaudación? A continuación expongo varias hipótesis, las cuales nada tienen de novedosas en la medida que algunas son consistentes con la actuación del SAT de los últimos meses.
Primera hipótesis. La mejor alternativa para que el SAT aumente la recaudación será a través de mecanismos de fiscalización establecidos en la reforma fiscal de 2014, y que a partir del siguiente año tendrán posibilidades de explotarse de mejor manera. En este año se emitieron resoluciones apoyadas en el artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación, para revelar los nombres de proveedores de facturas falsas. También existen actos de fiscalización estratégica sobre contribuyentes que han evadido impuestos. Las revisiones fiscales que se alimentarán con la contabilidad electrónica y de información proporcionada por terceros, a partir de 2015 se convertirán en una espada de Damocles para los contribuyentes. Existen signos de que la tendencia a intensificar la fiscalización sobre los contribuyentes, con herramientas modernas y más efectivas, se agudizará en los próximos meses.
En 2014, la actitud amedrentadora del SAT ha sido una constante. Empezando por su Jefe, todos los niveles jerárquicos comulgan con la idea de amenazar a los contribuyentes para convertir en penales los asuntos fiscales, como mecanismo para forzarlos a pagar sus adeudos. Lo condenable es que esa actitud no sólo se externa en encuentros en las oficinas de las autoridades con los interesados y sus asesores, sino que ya constan en actos formales de fiscalización. Todo indica que los años memorables del ‘terrorismo fiscal’ de Francisco Gil Díaz –1988 a 1993– serán una nonada al lado de lo esperado el próximo año.
Segunda hipótesis. Al igual que en 2013 y 2014, el SAT continuará con su política de legislar a través de criterios normativos –llamados versos satánicos— y de la Resolución Miscelánea Fiscal, como mecanismo para ajustar las leyes fiscales en las partes que, a su parecer, afectan negativamente los ingresos tributarios. Es dudosa la constitucionalidad de este tipo de actos, pero la afectación inicial a los contribuyentes será inevitable.
Tercera hipótesis. Conforme a la iniciativa de Ley de Ingresos, la recaudación del IVA aumentará $ 94 mil millones, justo el doble del ISR. Esto ratifica la tendencia del gobierno federal de potenciar los impuestos que recaen en el consumo, que incluye la incorporación de los informales al sector formal de la economía, según lo anunciado hace pocos días por el presidente Enrique Peña Nieto.
Lo que queda por cuestionar es si ese incremento obedecerá, en gran medida, a que el SAT continuará con su resistencia de devolver saldos a favor a contribuyentes del sector primario –agricultores, ganaderos, etc.– y a exportadores. De ser así, la cifra que aparece en la iniciativa de Ley de Ingresos está distorsionada, pues lo correcto en términos de contabilidad gubernamental sería descontar de los ingresos totales recaudados el monto de las devoluciones adeudadas, aún cuando no se hubiesen efectuado, para de ese modo obtener el saldo neto de IVA a recibirse en realidad. En la exposición de motivos de la Ley de Ingresos para 2015, nada se aclara sobre el particular.
Conclusión. En mi opinión, sin reforma fiscal para 2015 las alternativas antes mencionadas permitirán que el SAT incremente la recaudación de ISR, IVA e IEPS en $ 165 mil millones. De ellas, destaca la intensificación de las campañas de fiscalización y la intimidación a los contribuyentes para convertir en penales sus adeudos fiscales. Otra acción importante será la vigorización de las facultades legislativas del SAT, a materializarse en la Resolución Miscelánea Fiscal de cada año y en los criterios normativos que no en vano se conocen como versos satánicos.
* Luis M. Pérez de Acha (@LuisPerezdeAcha) es Abogado por la Escuela Libre de Derecho y Doctor en Derecho por la UNAM.