blogeditor · 27 de abril de 2021
La “nueva” realidad frente a la pandemia implica una crisis económica y social que tiene rostro de pobreza, indígenas, adultos mayores, niñez, mujeres y personas LGBTIQ+. Este es el rostro de la crisis, es el rostro de nuestra población vulnerable que padece desigualdades sistémicas y que hoy se profundizan pues en México la pobreza aumentó entre 8.9 y 9.8 millones de mexicanos con un ingreso inferior a la Línea de Pobreza por Ingresos, debido a la crisis de covid-19, según el informe del 2020 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).
En cuanto a personas con un ingreso inferior a la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, el CONEVAL calculó un aumento de entre 6.1 y 10.7 millones de personas, un total de 31.7 millones de mexicanos que equivale a un 25.3 por ciento de la población, es decir uno de cada cuatro mexicanos y mexicanas en pobreza extrema por ingresos en virtud de la pandemia.
Atendiendo a estas dolosas cifras, que son personas, y a las desigualdades en nuestro país, en Aúna convocamos a un enfoque de políticas económicas que provean acceso igualitario a oportunidades de desarrollo para lograr movilidad social.
En Aúna discutimos, bajo un diálogo plural con nominadas, fundadoras, sociedad civil y academia, las propuestas de políticas económicas que impliquen un crecimiento económico justo e igualitario bajo el objetivo claro de “crecer más y redistribuir mejor”. Dichas propuestas están reflejadas en el “Decálogo de Políticas Económicas para la Igualdad” que será impulsado por nuestras nominadas en este proceso electoral y que consiste en lo siguiente:
Aúna abandera un crecimiento económico igualitario e inclusivo que requiere de sólidas bases de certidumbre jurídica en donde el motor sea la inversión pública y privada, y el gasto público con mayor y mejor inversión en salud, educación y seguridad pública. Asimismo, se requiere de voluntad política para brindar facilidades administrativas que impulsen el empleo y el emprendedurismo mediante programas de innovación y formación técnica profesional para cerrar brechas de desarrollo económico y social.
No olvidemos que venimos de un 2020 con una caída del PIB de 8.2 por ciento y entre 8 y 10 millones de nuevos pobres. Nuestro país es de los que peor libró la crisis fundamentalmente debido a la falta de redireccionamiento de programas de gasto social a gran escala enfocados a enfrentar la contracción económica y la crisis sanitaria. Por ello, es momento de realmente proteger a los pobres de la pandemia y sus efectos, con voluntad política y con políticas económicas que logren detener el deterioro de sus condiciones de nutrición, salud y educación; además de enfocarse en combatir con gasto público y políticas de seguridad pública, la escalada de violencia que empeora cada día. Las políticas económicas deben estar al servicio de la inversión social en estas materias para combatir las desigualdades y con ello impulsar la movilidad social.
México necesita de una recuperación acelerada de la economía sin dejar atrás a los sectores más vulnerables para que dicha recuperación sea justa y equitativa. Desde Aúna convocamos a los responsables de la formulación de políticas económicas a considerar el Decálogo expuesto para que la pandemia deje de tener un efecto desproporcionadamente negativo y desigual en estos sectores.
Ante el escenario de pobreza descrito por el CONEVAL, es prioridad preguntarse ¿Cómo vamos a crecer entre 9 y 10 por ciento este 2021, tan solo para igualar el nivel del PIB previo a la pandemia?
Algunas propuestas:
La indiferencia, al igual que la desigualdad, lastima e inclusive mata, así que no seamos parte de un sistema egoísta y enfermo que cada día condena a más. Sanemos #DiversasyJuntas impulsando el crecimiento inclusivo y nuevas representaciones políticas de mujeres para construir un país más igualitario, con justicia y bienestar. ¡#AÚNAsomos!