La siguiente generación de políticas de seguridad y justicia

Redacción Animal Político · 16 de mayo de 2023

La siguiente generación de políticas de seguridad y justicia

Nunca he escuchado a alguien decir que se divertirá aplicando una evaluación y cuando se habla de esta parecen desdoblarse el mundo de las intenciones y el de las prácticas. En cuanto al ejercicio del poder público en seguridad ciudadana y justicia es especialmente evidente la disociación: es quizá imposible que alguna autoridad declare que no es conveniente evaluar, pero también es muy difícil encontrar a quien sí lo hace y aún más hallar a quien además transparenta los métodos usados y los resultados encontrados.

Acaba de ser lanzada una base de información sobre experiencias en seguridad y justicia que han sido sometidas a evaluación científica. Ahí se informa que en las décadas de 1960 y 1970 comenzó este movimiento “con el uso de estudios experimentales y cuasiexperimentales para evaluar lo que funciona y lo que no funciona para reducir la delincuencia y la violencia”.

La nueva plataforma de evidencias del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -primera en su tipo en español y portugués- explica que “Miles de evaluaciones de impacto se han acumulado en los últimos cincuenta años”, aunque no en América Latina. Acaso lo más interesante de esta iniciativa es que “se centra… en la evidencia de efectividad, un tipo específico de evidencia producida a través de evaluaciones de impacto”. En palabras sencillas, con ese método se logra comprobar si un cambio en determinada realidad es consecuencia de una política de seguridad y justicia.

Desde el BID se propone que la evidencia científica tenga “un asiento en la mesa” a la hora de tomar decisiones. El llamado “banco de pruebas” tiene 709 casos evaluados y 91 tipos de soluciones divididas en prevención de la violencia infantil y adolescente, prevención de la violencia contra las mujeres, seguridad urbana, policiamiento, justicia penal y reinserción social.

Y cada área enseña nivel de eficacia, tipo de problema y país donde los programas han sido probados. Por ejemplo, los programas de prevención de la deserción escolar tienen un nivel de eficacia “prometedor”, los programas de prevención del maltrato infantil merecen resultado “efectivo”, mientras que el toque de queda para jóvenes merece resultado “sin efecto”.

Por su parte, en el área de policiamiento, el modelo comunitario tiene “evidencias mixtas”, el orientado a problemas enseña un grado de eficacia “prometedor”, al igual que el focalizado en armas de fuego. En la prevención de la violencia contra las mujeres la evaluación de riesgo en la atención de ellas, los programas de intervención especializados en la población femenina y las órdenes de protección por violencia doméstica merecen grado de calificación “prometedor”. Por su parte, los programas de parentalidad para prevenir la violencia intrafamiliar son calificados en nivel “efectivo”.

Se puede entrar a cada programa y encontrar su descripción, en qué país fue aplicado, cuáles son las evidencias y la bibliografía de soporte. Es nada menos que un esfuerzo descomunal y sin precedentes que lleva de la mano a quien se interese en mirar qué funciona y qué no funciona en seguridad y justicia.

Pero hablamos de que los gobiernos que no aplican estos métodos traen medio siglo de rezago. Construí un modelo de análisis para entender cómo es esto posible, donde comparo los paradigmas democrático y autoritario de la seguridad. La débil o nula evaluación es característica esencial del segundo, precisamente porque sin ella es fácil manipular las decisiones en beneficio de las instituciones y las élites públicas y privadas que las capturan.

Para decirlo con claridad, la noticia del BID es extraordinaria pero, por increíble que parezca, los incentivos para que la llamada clase política se haga cargo de transitar hacia la siguiente generación de políticas de seguridad y justicia en México y en América Latina son raquíticos por muchas razones; una fundamental es que se ganan elecciones por todas partes sin ofrecer innovación alguna y sin necesidad de construir éxitos sostenidos.

Hemos validado muchos años la hipótesis de que la barrera principal en todo esto es más política que técnica. Pero también creo que es más posible tirar esa resistencia política con la evidencia de lo que funciona en mano, abonando a la urgente narrativa convincente del cómo sí.

¿Ayudará la nueva herramienta citada para ello? Lo intentaremos.

@ErnestoLPV