Maricela Rosales · 13 de junio de 2011
Hace poco me senté a pensar es esos momentos que uno a estado cercano a desaparecer de este mundo, me puse a contar con los deditos de la mano y me sorprendí, dejen les cuento:
La primera vez no la recuerdo y no la recuerdo porque tenía meses de edad, pero la cosa es que estaba dentro de un vehículo, este vehículo se salió de la carretera y volcó dando varias vueltas, por suerte nadie sufrió heridas considerables, pero cuando se pusieron a buscar a la pequeña Mary (a mi) yo no aparecía por ninguna parte, llegó un momento que pensaron que el coche me había aplastado y estaba debajo de el…para nada allí estaba yo debajo de un asiento muy tranquilita y hasta sonriendo.
La segunda ocasión la recuerdo levemente, estaba dando saltitos en la orilla de un rio, salte un poquito más y me hundí, por aquel tiempo tenía solo unos pocos añitos y no sabia nadar, gracias a que apareció un valiente que me vio y no dudo en tirarse y sacarme me salvé, por suerte eso no me causó ninguna frustración y ahora soy buena nadadora.
La otra que si recuerdo muy bien me sucedió hace unos 10 años estaba ayudando a pintar la fachada de la casa de mis padres, mi padre estaba abajo y cuando movió el andamio para que pudiera pintar otro sector, el andamio se balanceó, fue curioso porque lo veía todo como en cámara lenta, se movió como un péndulo, primero a un lado después al otro y a la tercera el andamio se cayó como árbol talado, yo me aferré a una de las base de el andamio y caí de espaldas agarrada como pude, por suerte todo mi cuerpo quedó en un hueco pero mi pierna derecha golpeó el suelo y se llevó todo el impacto, rotura de calcáneo (el hueso del talón) y eso duele, además 3 meses de rehabilitación 6 días a la semana, pero sigo viva…
Y luego esta la moto acuática dirigida por un ex novio que aseguró que jamás me pasaría nada y al cual le debo mi fobia por las motos de todo tipo, hasta de las pequeñas, ésas de la marquesa; recuerdo al brincar una ola a toda velocidad la voltereta en plan película, recuerdo de repente quedar mirando en dirección contraria al sentido donde íbamos, varios lancheros vinieron auxiliarnos, al día siguiente un ligero dolor de espalda y un golpe en la frente causado por alguna parte de la moto.
Después me atropelló un microbús que por exceso de velocidad trastabilló en una avenida y de coletazo alcanzó a pegarme, salí volando dos metros de forma que rodé hasta llegar al pie de las llantas de un auto que alcanzó a frenar, resultado sorprendente, muchos raspones y moretones, fractura de escafoide, el hueso mas difícil de la mano que hace el movimiento de la muñeca, 2 meses enyesada desde mitad de los dedos de la mano hasta el hombro, sigo jugando tenis y sigo viva…
La última fue el asalto saliendo de un restaurante de la Condesa, donde a punta de pistola un nervioso amante de lo ajeno me quitó teléfono celular y bolsa…creo que esto le ha pasado a casi todo habitante de la Ciudad de la Tranza, pero aún así creo que mi vida estuvo en peligro, pues a decir verdad cualquier cosa puede pasar cuando alguien te apunta con un arma.
¡Un momento! hablando con mi madre recordé que también pasé por esa fantástica enfermedad que se llama “malaria” y que me tuvo ingresada en un hospital por 15 días, el mayor problema que tuve con esta enfermedad es que me picó el mosquito en un viaje a Sudamérica, pero la enfermedad se me despertó estando en México y tardaron mucho en descubrirla, una auténtica pesadilla, las fiebres y dolores de cabeza eran terribles, desde ese día los mosquitos son animalitos “non gratos” y las arañitas son muy queridas por mi.
Pues ahora si saco cuentas llevo 7 oportunidades claras de haber podido perder la vida, ¿tendré mas vidas que un gato?, ¿podré seguir burlando a la dama de negro? bueno vamos a esperar a ver que es lo que el tiempo y la causalidad me trae.
Un momento……….lo que tengo muy muy claro es que me he salvado por algo y se me ocurre que para algo bueno.
Aquí te dejo este video de Antonio Flores, 7 Vidas. ¡Hasta la Próxima!… (Espero).