Si yo fuera Presidente

blogeditor · 1 de diciembre de 2014

Si yo fuera Presidente

Si se buscara una definición de juventud, la mayoría coincidiría en que se trata de una edad en la que se pondera la rebeldía, las ganas de cambiar el mundo, el enfrentamiento contra el status quo, etcétera.

No soy quién para decir que está mal creer en los ideales de una persona, sin embargo me llama poderosamente la atención que una persona joven elija ofrecer su tiempo y esfuerzo en alcanzar logros que van en contra de los principios básicos que caracterizan a la juventud.

Repito, no soy quién para decir qué está mal, pero no puedo dejar de pensar en la flagrante contradicción de un veinteañero a favor del conformismo, de la mentira, del sistema de corrupción en el que México vive actualmente. No me entra en la cabeza.

He leído cientos de tuits de jóvenes que desprecian a los que levantan su demanda, a los que marchan por sus derechos, a los que intentan organizar un cambio, no un cambio de gobierno, un cambio de actitud ante la indiferencia de la injusticia.

Lo que no puedo hacer es dejar de preguntarme si efectivamente existen estos jóvenes o es solo mi imaginación, ¿dónde quedó la cepa de la rebelión? ¿Por qué no germinó la semilla del enfrentamiento natural contra el status quo? ¿Cuándo se diluyeron las ganas de cambiar el mundo?

[contextly_sidebar id=”onfVisohhMWlHUD3jMFaDV9loHQrRb39″]Quizás las respuestas a estas preguntas se encuentren en la educación que le propinaron esos imaginarios padres profesionales de alto poder adquisitivo, anulándoles toda empatía con el pobre, toda impotencia ante la injusticia, toda gana de transformar el país en uno más justo, en definitiva, toda rebelión, esa rebelión que es la materia prima fundamental de la juventud.

Con dolor debo admitir que en nuestro país parte de la izquierda ha tocado fondo, la más combativa, la más idealista, la que sueña con una revolución pero que estando en el poder termina haciéndole el juego a la derecha más recalcitrante.

Mi madre me decía que las malas compañías eran lo peor que le podía pasar a alguien.

Se sabe que las guerras son sucias, y ésta no es la excepción. Así como el gobierno hace las cosas de forma equivocada, del otro lado le responden con tendenciosidad, con mentiras; he leído cientos de análisis sobre lo que sucede hoy en nuestro país, sobre el conflicto de intereses que ha desatado esta masacre de inocentes.

En una lucha por conservar el territorio que se encuentra en manos de grupos políticos, ya no lo llamemos partidos. Territorios llenos de sembradíos de droga que se pelean entre unos y otros, dejando atrás lecciones plagadas de inocentes masacrados.

¿Qué harías tú, si fueras presidente?

Estoy completamente segura que tendrías primero que enterarte de la verdad.

¿Y cuál es la verdad?

Se está librando una batalla, que no tiene que ver con una casa blanca, que no tiene que ver con 43 estudiantes, ni con 10 puntos para la seguridad de nuestro país.

Son grupos económicos cuya lucha de poder afecta a nuestro país, al grado que ya no sabemos quiénes son los bandos buenos y los malos.

Es claro el detrimento de los intereses nacionales y populares, intereses que en definitiva, deben ser defendidos por el pueblo.

Solo así derivarán en la construcción de un gran país, libre y justo para todos, no sólo para algunos. Defendamos nuestras cosas, porque para defender a sus empresas ya están ellos, y no van a dudar en usar todo el poder y todo el dinero que tienen. Ya quedó demostrado.

Lo primero es informarse, no por una tendencia política, no por un solo medio de comunicación.

La expresión “libertad de expresión” ha sido tomada de rehén por un grupo empresarial de magnitud monstruosa. Lo que Televisa y sus secuaces tratan de hacer en realidad, es defender la impunidad que les dio el gobierno para usar el poder de la información a favor de sus intereses económicos, en detrimento de la verdad, la justicia y la ética periodística. Y las artimañas a las que acuden con tal de confundir a la gente son soeces.

Hoy yo te digo que leas, por favor, que leas, que entiendas, que dejes atrás la pasión, la sumisión, el “borregazgo”, en México están sucediendo cosas que no tienen que ver con el fútbol, que no tienen que ver con una telenovela… México debe cambiar, ser más culto, más inteligente, ese es el camino del cambio.

¿O tú, qué harías, si fueras presidente?

FotoBlogMaricela

 

@maricelarosales