“Si no veo la burbuja inmobiliaria, no existe”

blogeditor · 28 de marzo de 2022

La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) negó que exista una burbuja inmobiliaria en Yucatán. Esto ocurrió cuando un periodista de La Jornada Maya cuestionó al vocero de la CMIC en Mérida sobre algunas valoraciones que yo había hecho sobre el tema. Los argumentos para sustentar su respuesta evidencian errores de enfoque bastante comunes al abordarse este fenómeno.

En el marco de la Expo Feria de la Construcción 2022, Raúl Asís Monforte González, presidente de CMIC Yucatán, aseguró que no hay burbuja porque sigue habiendo oferta. A su decir, “se termina un desarrollo y se vende, se termina una torre de departamentos y están todos vendidos y ocupados”. Cuando se le preguntó por las más de 60 mil casas sin habitarse en Mérida reportadas por el INEGI, Monforte González respondió: “No he visto ese reporte al cual te refieres del INEGI, se me hacen cifras muy grandes y eso se vería, y yo no veo eso”. Únicamente reconoció que “hay mucha gente que adquiere propiedad para una inversión a futuro, ya sea para rentar o para revender posteriormente”.

Las respuestas de la CMIC Yucatán no son muy diferentes a las que suelen dar asesores e “influencers” inmobiliarios. Y también comparte sus imprecisiones conceptuales.

Los actores del sector inmobiliario saben que su mercado es complejo y opaco en sus datos. Por eso saben que sus sentidos no bastan para comprender lo que está ocurriendo en su totalidad. De ahí que sea incomprensible que respuestas como “no es lo que veo” les parezcan suficientes al momento de hablar de especulación inmobiliaria. Monforte González incluso rechazó datos del INEGI que él mismo reconoció desconocer.

En las burbujas inmobiliarias no cesa la demanda. Lo que ocurre es que el mercado se sostiene principalmente de una demanda que busca especular y revender bajo la promesa de que en el futuro habrá un comprador final que sí quiera vivir ahí y esté dispuesto a pagar el precio ya elevado. Cuando hay una percepción no realista de esta expectativa, se produce la burbuja.

Pondría también en duda la afirmación de que en Mérida todos los departamentos están “vendidos y ocupados” apenas se terminan de construir. Proyectos que en 2012 aseguraban ser el adalid de la nueva ciudad vertical continúan en gran medida desocupados.

Por último, no debemos confundir el mercado de vivienda en venta con el de arrendamiento y el de los lotes de inversión. Este último es en el que más se han documentado señales de burbuja inmobiliaria. No obstante, no significa que no haya riesgos en el mercado de vivienda en venta. En 2021 la investigadora de la UNAM, Susana Pérez Medina, reportó que en 10 años Mérida solo redujo 0.7% de casas deshabitadas y que el 92% de éstas se encuentran en su periferia, en la zona de los desarrollos inmobiliarios recientes.

No es mi intención agotar la discusión en este breve espacio. Pero sí evidenciar que las respuestas comúnmente dadas por el sector inmobiliario, reproducidas ahora por la CMIC, no satisfacen las preguntas. La actividad inmobiliaria no es un asunto únicamente privado porque impacta en el suelo, el medio ambiente, el acceso a la vivienda y en el diseño de la ciudad. La posibilidad de una burbuja en Yucatán debe ser discutida a profundidad y con la seriedad que se merece. Aunque algunos, quizá por temor, parecieran no querer voltearla a ver.

@kalycho