Si no les busco yo, nadie lo hará

blogeditor · 6 de diciembre de 2020

Si no les busco yo, nadie lo hará

Hasta el momento, de acuerdo con cifras proporcionadas por la Comisión Nacional de Búsqueda, existen en el país 79,506 personas desaparecidas1, la mayoría ocurrieron entre 2006 y 2020. Sin que el presente texto se centre exclusivamente en las cifras, éstas dan una idea de la magnitud de la problemática por la cual atraviesa el país en la materia.

Citamos como referencia la cifra para hablar de otro tema: ¿Quiénes son las personas que buscan a los desaparecidos?

Los colectivos de familiares en todo el país han realizado las tareas de búsqueda y de investigación para localizar a sus familiares. Esto se ha observado desde 2009 cuando los familiares se empezaron a organizar en el norte del país (Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas) y, con el acompañamiento de organizaciones civiles, han logrado ir colocando el tema, paulatinamente, en las agendas gubernamentales para el reconocimiento y para la acción.

Fundamentalmente, esta tarea ha sido realizada por madres, hermanas, hijas y tías de las personas desaparecidas. Desde diferentes experiencias de acompañamiento, se ha logrado conocer que la conformación de los colectivos de búsqueda implica más allá de un 90% de participación de mujeres.

La tarea de búsqueda a lo largo de todos estos años de vida organizativa en colectivos, y de aquellos casos individuales (que merecen absolutamente la misma atención que los colectivizados y que son los más numerosos), ha implicado distintas tareas: desde obtener información de personas vinculadas al caso; investigación de campo para ubicar lugares, personas, circunstancias, etc.; revisiones de carpetas, revisión de registros fotográficos de SEMEFOS, búsquedas en lugares de internamiento (cárceles, anexos, centros de rehabilitación, hospitales), exploraciones de posibles lugares de inhumación, búsqueda en escenarios forenses; hasta las tareas de visibilización de los casos, la creación de instituciones (Comisiones de búsqueda, Fiscalías Especializadas, Comisiones de Atención a Víctimas, Comisiones de Derechos Humanos, Poder Judicial) y la interlocución con autoridades.

Las tareas mencionadas parecerían parte de las labores de un investigador más que de un familiar de una persona desaparecida. Además, la consecución de estas actividades recae sobre las mujeres como un peso adicional a las tareas familiares, laborales, profesionales y sociales que tengan. Sin embargo, las mujeres han asumido con fuerza, tenacidad, decisión y compromiso la búsqueda de sus desaparecidos y desaparecidas (generalmente hijos e hijas).

En los talleres para revisar la ley, las mesas de trabajo con autoridades, los plantones, las marchas, las manifestaciones y en las búsquedas, los espacios se llenan de rostros femeninos y cuando se les pregunta por qué piensan que son mayoritariamente mujeres las que se encuentran presentes, hablan de las divisiones tradicionales del trabajo y de los roles de género, los hombres salen a trabajar y así ellas pueden buscar; también mencionan el origen de la vida, los nueves meses cargando al hijo dentro, el dolor que sintieron al traerlos a este mundo y al mirarlos desaparecer de él; “somos más mujeres las que buscamos porque somos más fregonas”2, porque los hombres no aguantan los dolores como nosotras, porque para ellos es más fácil distraerse y seguir con sus vidas, además que muchas de ellas vivieron junto con la desaparición, la fragmentación de sus hogares y la partida de sus parejas sentimentales.

Por donde se mire, las madres, esposas, hermanas, hijas, abuelas, tías, sobrinas, que se niegan a olvidar y que mantienen viva su lucha para traer de vuelta a miles de familiares, muestran fortaleza, tenacidad y un profundo amor por los suyos, pero se vuelve indispensable preguntarnos: ¿por qué siguen siendo ellas las únicas que buscan?

Hace unos días, el ayuntamiento de Guaymas, Sonora, entregó a familiares de personas desaparecidas, integrantes del colectivo “Guerreras Buscadoras”, paquetes que incluían, entre otras cosas, palas3 necesarias en la búsqueda de fosas. Independientemente de si el colectivo solicitó específicamente las palas o no, el gesto del ayuntamiento de entregarlas es una muestra más de cómo las autoridades miran a las mujeres como sujetos capaces de contener y cuidar, delegándoles la responsabilidad de ser ellas quiénes busquen a sus familiares, volviéndose investigadoras, abogadas, forenses, etc.

En un taller en Veracruz, una compañera de un colectivo comentaba: “Somos las mujeres las que gritamos que nos hacen falta nuestros seres queridos y el gobierno no se lo esperaba”. Y es cierto, el gobierno no se esperaba el impacto que la colectivización del dolor de miles de mujeres tendría, pero en muchos casos, esta fortaleza suple la obligación del Estado, y como algunos hombres que se desentienden de sus familias, confían en que sean las mujeres quienes continúan haciéndolo todo, librándose de esta manera de la pesada carga de tener que hacerlo ellos.

La feminización de la búsqueda de personas desaparecidas4 retrata el poder de la unión de mujeres de contextos y edades diversos, en un país presa del machismo y la misoginia, donde los mexicanos le rezan a su madrecita, la Virgen de Guadalupe, mientras permiten que las madres de carne y hueso dejen la vida, poco a poco, en los campos de exterminio, en el camino de angustia y sufrimiento que acaba con su salud, mientras buscan a los miles de desaparecidos que inundan el territorio nacional.

En México, la lucha por la justicia, la verdad y la memoria tiene rostro de mujer. Son ellas quienes alimentan la batalla diaria por un futuro habitable.

* Anaís Palacios (@lafcadia) y Raquel Maroño (@RMarvivo) son integrantes del Instituto Mexicano de Derechos y Democracia, A. C. (@IMDHyD).

 

 

 

1 Informe sobre la Búsqueda e Identificación de personas desaparecidas al 25 de noviembre de 2020 (1964-2020) reportadas por la Comisión Nacional de Búsqueda.

2 Testimonio de una integrante de un colectivo en Veracruz, durante un taller impartido por el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.

3 Animal Político (26 de noviembre de 2020).

4 Cuéllar, P. (25 de octubre 2019). La feminización de la búsqueda de personas desaparecidas. Animal Político.