Si MSF no estuviera en Agok, el índice de mortalidad sería muy alto

Médicos sin Fronteras · 1 de mayo de 2014

Si MSF no estuviera en Agok, el índice de mortalidad sería muy alto

Actualmente Ana Sofía se encuentra trabajando en la ciudad de Bouar, en el difícil contexto de crisis humanitaria que azota a la República Centroafricana (RCA). Antes de partir hacia RCA, nos regaló unos minutos para compartir con nuestros lectores su experiencia en el proyecto médico que MSF tiene en Agok.

–       Cuéntanos las características del proyecto médico humanitario en el que participaste…

ana sofia agok
La Dra. Ana Sofía trabajando en Agok, Sudán del Sur

El proyecto en el que yo trabajé fue el que se desarrolla en la ciudad de Agok, en Sudán del Sur. Estuve en un hospital con capacidad de aproximadamente 100 pacientes, la mayoría de los pacientes eran mujeres embarazadas y menores de 5 años; aunque también aceptábamos pacientes mayores de 5 años, cuando se trataba de urgencias o eran referidos de algún otro hospital. El hospital contaba con cuatro áreas: un área para pacientes desnutridos;  otra, de maternidad, donde se atendían partos y pacientes prematuros –que representan un porcentaje muy alto respecto al total de ingresos. El área de cirugía general, donde la mayoría de los pacientes ingresaban por cirugía menor, cesárea, quemaduras, abscesos, infecciones complicadas. Y por último, el área de pacientes internados por alguna otra enfermedad sin desnutrición, como malaria, infecciones, etc. Sin olvidar la consulta externa donde se atiende todo tipo de enfermedades, se les medicaba y, en el caso de necesitarlo, se hospitalizaban.

–       ¿Qué dolencias son las más frecuentes entre la población?

Cuando yo estuve allí, era la época de malaria, por lo cual a todos los pacientes que iban a consulta externa, se les hacía la prueba rápida de malaria. Me tocó ver muchísimos casos de malaria complicados, llegamos a ver alrededor de 300 pacientes por día. También un gran porcentaje de la población tiene desnutrición, para los cuales existe un programa específico. Los casos complicados se hospitalizaban hasta estar estables o ganaran peso. Posteriormente estos pacientes continuaban con el programa por medio de consulta externa donde se realizaba el monitoreo de su estado nutricional y continuaban con su suplemento alimenticio. También noté un grave problema de anemia, ya sea por causa de la malaria, por la desnutrición o por alguna otra causa. Es impresionante ver como un gran porcentaje de la población tiene anemia, debido a esto siempre es muy difícil encontrar donadores de sangre, en caso de requerirla, motivo por el cual algunos pacientes fallecen. También hay un gran número de pacientes con enfermedades relacionadas con la falta de recursos e higiene como, diarrea, infecciones de la piel, infecciones de vías respiratorias, y otras enfermedades poco comunes como rabia, tétanos o kala azar.

– ¿Qué responsabilidades tenías?

Esta experiencia fue mi primera misión en MSF, yo soy médico general y gran parte del tiempo en la misión también fue de mucho aprendizaje para mí, ya que la mayoría de los pacientes con los que me enfrenté eran muy diferentes a los que yo estaba acostumbrada a tratar aquí en México, ya que las patologías y el estado nutricional era muy diferente en ese contexto.

Durante mi estancia en Agok a mí me tocó rotar por todos los servicios, tratando a todo tipo de pacientes,empecé por maternidad donde me tocaba atender a los pacientes prematuros los cuales llegaban a pesar 600 gramos de recién nacidos; bebés con infecciones neonatales; y embarazadas con complicaciones pre o postparto. Después roté hacia el área de desnutrición, en donde muchos de los niños, además del grado de desnutrición, también estaban enfermos de alguna otra patología como diarrea, infecciones de vías respiratorias, malaria etc.

[contextly_sidebar id=”e0d86f12f0b42fc734196046d939df97″]Este es un programa muy bonito ya que ves cómo los pacientes progresan de manera impresionante. Posteriormente, estuve en el área de pacientes hospitalizados con alguna enfermedad pero sin desnutrición, la mayoría de los pacientes que me tocó atender tenían malaria, diarrea, deshidratación, infecciones de vías respiratorias, mordeduras de serpientes, anemia, o habían sufrido algún tipo de accidente. En este servicio también existe un área de monitoreo cercano para los pacientes más graves. Y por último, roté por el área de consulta externa, donde la cantidad de pacientes en espera de consulta es impresionante ¡Todos los días está a reventar! Hay pacientes de todo tipo: desde los pacientes con enfermedades de la piel, hasta pacientes de urgencia que llegan a las consultas muy graves, en coma por hipoglucemia a causa de malaria, deshidratados, etc. En el área de consulta externa había entre dos y tres consultantes y se atienden en promedio 250 consultas al día, desde las 8 de la mañana a las 5 de la tarde.

–       ¿Cómo estaba conformado tu equipo de trabajo?

Mi equipo de trabajo estaba conformado por dos doctores, un médico de primera misión y un médico con mucha experiencia en el terreno junto a MSF, teníamos siete oficiales clínicos, que son entre enfermeros y doctores, pero muy bien preparados pues ya conocen el tipo de pacientes, las patologías comunes de la región, y cómo tratarlas.

La población en general habla árabe o dinka (idioma de una de las tribus cercanas) por lo que siempre era necesario trabajar con un traductor. En el hospital también hay enfermeros regionales y ayudantes de enfermeros, vacunadores, supervisores, quienes son personal nacional. También en el área médica están las personas encargadas que el proyecto esté funcionando adecuadamente coordinando todo, el coordinador médico y de enfermería.

Claro que para que el proyecto pueda funcionar de manera adecuada, existe un gran número de personas, que no son del área médica, los cuales se encargan de checar a diario, que todo esté funcionando de manera correcta, y que las cosas mejores día con día para dar un mejor servicio a la población. También estas personas de logística, además de realizar todas las actividades para el abastecimiento y funcionamiento del hospital, se encargan del tratamiento del agua, ya que gran parte de la población de Agok utiliza el agua tratada por MSF para su suministro. Por último pero no menos importante en el equipo había personas que trabajaban en recursos humanos y finanzas que se encargan de la organización de todo el personal y el buen suministro de los materiales.

–       ¿Cómo era un día de trabajo en Agok?

Mi trabajo era de 8 de la mañana a 5 de la tarde, normalmente si me tocaba trabajar en el hospital, como en todos los hospitales, la tarea era hacer el pase de visita a los pacientes hospitalizados durante toda la mañana, revisarlos y hacer los ajustes necesarios al tratamiento, para, posteriormente, monitorizado a los pacientes más delicados. En caso de terminar antes de tiempo, apoyábamos a las otras aéreas o consulta externa.

Terminando de trabajar descansaba un rato, a veces hacíamos diferentes actividades como ejercicio, danza, yoga, correr o una caminadita por la aldea. En algunas otras ocasiones simplemente convivíamos con las demás personas que vivían en la misma base. Éramos alrededor de 30 y nos tomábamos una cervecita, escuchábamos música… La vida en comunidad es muy bonita, siempre encuentras cosas que hacer y lo que no se lo ocurre a una persona se le ocurre a otra. Tuve el honor de conocer a gente maravillosa, con un corazón enorme y muy entregada al trabajo con MSF.

En algunas ocasiones me tocaba hacer guardia en el hospital, una o dos veces por semana, por lo que en esos días tenía que estar pendiente de todos los pacientes hospitalizados y de los pacientes que llegaran a urgencias o consulta después de las 5 de la tarde.

–       ¿Recuerdas alguna anécdota que particularmente te haya sido significativa, que haya “dado mayor sentido” a tu labor en Agok?

Me encantó trabajar en este proyecto especialmente en mi primera misión con MSF, esta misión fue muy significativa para mí. Todos los días aprendí algo, tanto del proyecto como de la gente con la que convivía a diario. La población es realmente amable, todos los días te reciben con una sonrisa en la cara al dar el pase de visita, a veces me ponía a bailar con los pacientes o las mamás de los pacientes y sus carcajadas las tengo muy grabadas.

Me alegró mucho conocer a fondo cómo funciona MSF y darme cuenta de la gran labor que se hace día con día gracias al esfuerzo de miles de personas. Ver cómo este proyecto realmente funciona ayudando a muchísimas personas que no tienen acceso a atención médica. Si MSF no estuviera en Agok, el índice de mortalidad sería muy alto ya que no existe ningún otro lugar a donde los pacientes puedan acudir. También me encantó ver el proceso de recuperación de los pacientes, en especial los pacientes desnutridos que llegaban en muy mal estado general y se iban jugando con muy buena ganancia de peso.

– ¿Qué fue lo que más extrañaste durante tu misión? ¿Qué extrañas ahora de la misión?

Durante la misión, lo que más extrañé fue a mi familia, mis amigos y por supuesto la comida, aunque,  debo decir que realmente viví una experiencia maravillosa. Cuando estaba en el terreno trabajando no tenía mucho tiempo para pensar en lo que extrañaba… más bien disfrutaba al máximo lo que tenía en ese momento.

Ahorita que estoy de vuelta a mi realidad, extraño mucho la vida en comunidad, los grandes amigos que hice y el trabajar con esa gente tan hermosa. Creo que es el mejor trabajo que una persona puede tener.

 

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