Herminia Miranda · 25 de noviembre de 2024
Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La que se vive en México es agobiante. En nuestro país, casi dos de cada tres mujeres se sienten inseguras y cada día son asesinadas en promedio entre 9 y 10.
El pasado 1° de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera mujer en ocupar la presidencia de nuestro país y, con ello, en la primera Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas (FFAA), un hecho histórico que plantea diversos cuestionamientos y retos para abordar la grave crisis de seguridad que afecta de forma diferenciada a las mujeres, si bien las primeras decisiones tomadas por la presidenta están dando algunos indicios de sus definiciones del tema para el sexenio.
Sobre sus primeras acciones en género destaca que Sheinbaum declaró abiertamente que “La Cuarta Transformación es feminista”, elevó a secretaría de Estado al Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) y, este 15 de noviembre firmó un decreto que busca garantizar la igualdad sustantiva de las mujeres en la Constitución, con el que se reformaron los artículos 4; 21; 41; 73; 116; 122 y 123 de la Carta Magna para ampliar los derechos de las mujeres.
Esta última acción es importante porque busca, entre otras cosas, establecer la igualdad sustantiva en el acceso a derechos y oportunidades, garantizar el derecho a vivir una vida libre de violencias, profundizar el principio constitucional de paridad de género y establecer perspectiva de género en materia de seguridad pública. Porque es tiempo de mujeres, dicen. Pero, al mismo tiempo, continúa un proceso de militarización sin precedentes heredado por la administración anterior, expresado en el aumento de la participación de las Fuerzas Armadas (FFAA) en diversas áreas de la vida pública de México.
Ante este escenario, conviene plantearse algunas preguntas: ¿qué implicaciones tendrá tener a la primera Comandanta Suprema de las FFAA en un país cuya seguridad está militarizada? ¿El enfoque de género prometido en su reforma para la seguridad es compatible en ese escenario? ¿Sheinbaum será capaz de generar propuestas que busquen erradicar la violencia de género que realizan los elementos de las corporaciones castrenses hacia las mujeres y niñas? ¿Habrá un cambio significativo en una institución sumamente masculinizada y construida por hombres?
Si bien, es significativo tener la primera mujer presidenta en México, sin políticas en materia de seguridad pública con perspectiva de género que apuesten por la vía civil, los cambios para garantizar una vida más pacífica para las mujeres serán muy limitados.
A las narrativas que prometen nuevos tiempos se impone la realidad: las FFAA son más letales en su relación con la población civil, en comparación con las policías, y afectan de forma particular y preocupante a las mujeres. En el artículo “¿Una milicia con perspectiva de género?”, de autoría de Estefanía Vela, se destacan algunos datos de la ENPOL 2016 que revelan que las mujeres son las que sufren aún más determinados abusos:
Durante el arresto, por ejemplo, el porcentaje de mujeres que recibió disparos por parte de elementos del Ejército (6.92%) o la Marina (6.23%) fue mucho mayor que para el caso de la Policía municipal (1.26%), estatal (2.41%) y federal (2.59%). Además, 41% de las mujeres que fueron arrestadas por integrantes de la Marina fueron víctimas de violación, en comparación con 5% en el caso de los hombres. Asimismo, de las mujeres arrestadas por el Ejército, 21% fueron víctimas de violación, en comparación con un 5% en el caso de los hombres.
Por otro lado, no debemos olvidar que las FFAA han sido las protagonistas de emblemáticos casos de violaciones a derechos humanos contra grupos vulnerables, como el Caso Atenco en el que mujeres indígenas fueron violadas y torturadas sexualmente por elementos militares.
Es significativo tomar en cuenta este tipo de datos y hechos para la implementación de políticas verdaderamente orientadas a erradicar la violencia de género, especialmente las que llevan a cabo las FFAA. Al mismo tiempo, acciones como elevar al Inmujeres la Secretaría deben estar acompañadas de condiciones realmente permitan avanzar en la implementación de políticas de igualdad de género prevengan la violencia ejercida por elementos de las FFAA hacia mujeres y niñas.
Como sociedad civil nos queda exigir que se hagan valer los derechos humanos de las mujeres, que no se les violente más, que se construyan condiciones para que no vivan con miedo y que el proceso de militarización que estamos viviendo cese. Es fundamental analizar la herencia del último sexenio respecto a la violencia ejercida a las mujeres y cómo impacta la militarización en su seguridad, para dialogar y estudiar los cambios y políticas necesarias en esta nueva administración. La presidenta debe ser congruente con su lema, “Es tiempo de mujeres”, e impulsar acciones para que sea una realidad y los derechos de las mujeres sean respetados por todas las autoridades del Estado, incluyendo a las FFAA.
*Hiromi Amador es voluntaria del área de Incidencia Política de México Unido Contra la Delincuencia, internacionalista por la Universidad Iberoamericana.