Sepur Zarco y la victoria histórica

blogeditor · 14 de marzo de 2016

Sepur Zarco y la victoria histórica

Por: Marcela Gereda

Guatemala es el país atravesado y engendrado por las violencias múltiples. Hay violencias históricas, de Estado, cotidianas y hay violencias silenciadas, invisibles. Nuestro país cuenta con una de las historias de dolor e injusticia más hondas del planeta: masacres a poblaciones indefensas, secuestros, desapariciones, violaciones a manos del ejército son hechos que se inscriben en el cuerpo, imaginario y en la memoria de un pueblo que a pesar de ser mayoritario ha sido históricamente marginado por el Estado y la sociedad: la población indígena.

A pesar de que las violaciones fueron una práctica común durante el conflicto armado interno, en las áreas donde operó el ejército guatemalteco, Sepur Zarco es el primer caso que se lleva a los tribunales. El informe Recuperación de la memoria histórica (Remhi), el también asesinado por el Estado Mayor Presidencial, Juan Gerardi, da cuenta de los testimonios más bestiales e inhumanos en los que militares obligan a mujeres indígenas a bailar y desvestirse frente a ellos tras haber expulsado del tiempo a sus padres y hermanos.

Corría el año de 1982. En Panzos, Alta Verpaz, se celebraba la fiesta patronal. La atmósfera para esta población maya q’eqchí estaba cargada de dolor e incertidumbre: campesinos capturados por el ejército, mujeres solas, niños desamparados, casas vacías, campesinos que huían a las montañas.

Para mientras y cerca de esta población se daba apertura a un campo de recreación para los militares. Un lugar donde algunas mujeres q’eqchíes, viudas, serían obligadas a la esclavitud sexual y a la resignación de trabajar y cocinar para los soldados que habían matado o desaparecido a sus esposos, hermanos y primos por el supuesto de colaborar con la guerrilla.

[contextly_sidebar id=”8MdfuhMNxG2KxS1uzgrPGXPSOqoCg0Nx”]Más de treinta años después, el 26 de febrero del 2016, el Tribunal “A” de mayor riesgo dictó sentencia en contra del exsubteniente Esteelmer Reyes Girón y el excomisionado militar Heriberto Valdéz Asij, por violaciones a derechos humanos y exclavitud sexual en el destacamento militar de Sepur Zarco. El caso es el primero a nivel mundial en donde se juzgan, en su propio país, delitos sexuales en un conflicto armado.

El Tribunal fijó la cantidad de 500,000 quetzales para las once mujeres víctimas, la cual deberá ser pagada por el acusado Esteelmer Francisco Reyes en concepto de daños y prejuicios. Por las desapariciones forzadas a campesinos, el Tribunal fijó 250,000 quetzales a los siete hombres, los cuales deberán ser pagados por el acusado Heriberto Valdez.

Mientras escribo esto (8 de marzo) se celebra el Día Internacional de la Mujer, y aunque encuentro contradictorio eso de que haya un “día”, no porque no lo reconozca, ni tampoco porque cuestione su mérito, sino porque alguien les asignó “un día”. Eso se hace desde una lógica patriarcal desde donde se “otorga” y se “reconoce” (¿quién otorga? ¿quién reconoce?), sea como sea, celebro a estas mujeres que salieron del silencio para denunciar el dolor inscrito en sus pieles, aplaudimos este su ejemplo de valentía y de coraje.

Nombrar historias de dolor no es fácil, mucho menos si es para acusar a un Estado que utilizó la violencia, la esclavitud sexual como técnica intimidatoria. Es ese el mismo Estado que sigue despojando de las tierras, convirtiéndose en socio y aliado de trasnacionales extractivistas, poniendo en venta manos y brazos para la “inversión y el desarrollo”.

Una de las mujeres víctimas de Sepur Zarco, declaró haber tenido que huir a la montaña con sus hijos, donde tres de ellos murieron de hambre.

Resulta además sobrecogedor que para la clase alta guatemalteca todo el juicio de Sepur Zarco no sea sino un “show montado por la cooperación internacional”. Hay en esta explicación una ceguera optativa para legitimar su propia visión del mundo.

Que estas mujeres valientes y sus voces de testimonio de los pasajes más oscuros y bajos que somos capaces los humanos sean el puente y vaso comunicante para seguir en la búsqueda y lucha por la justicia de otras miles de mujeres que siguen guardando silencio. Que la voz de estas abuelas sea el testimonio vivo para surcar y marcar por fin la memoria de una sociedad que no quiere asumir su historia, que no se quiere ver a sí misma.

 

*Marcela Gereda es antropóloga guatemalteca. Trabaja en la búsqueda de equidad de género, pueblos indígenas y desarrollo sostenible.

 

 

Notas de Interés:

Inició el histórico juicio Sepur Zarco (El Periódico).

Guatemala juzga a los militares acusados de cometer esclavitud sexual a mujeres mayas (El País).

Guatemala juzga por primera vez crímenes sexuales del ejército (El País).

La Justicia de los perrajes (Plaza Pública).