Sentencias de lectura fácil

Redacción Animal Político · 23 de octubre de 2023

Sentencias de lectura fácil

En lenguaje sencillo y amigable, una jueza dictó una sentencia a favor de Juliana, niña de 12 años que enfrentó negativa de aborto por violación en Chihuahua debido a las limitaciones en el Código Penal del estado.

En abril de 2022, Juliana y su madre acudieron a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chihuahua (FGJ) a presentar una denuncia por el delito de violación. A consecuencia de la violación sexual, Juliana estaba embarazada. El agente del ministerio público ordenó al Hospital General que se le practicara un aborto.

Acudieron al hospital, donde doce horas después le hicieron un ultrasonido que arrojó 15.6 semanas de gestación. Juliana expresó su deseo de no continuar con el embarazo; pese a ello, las trabas fueron tantas que el vaivén de Juliana y su madre, entre la FGJ y el hospital fue una constante, sin que aceptaran atenderla. Ese vaivén estuvo plagado de estigmas, falsas esperanzas de que iba a poder interrumpir su embarazo y revictimización, sustentando la negativa en argumentos falaces relativos a la edad de Juliana, poner en duda la veracidad de la violación o en la ausencia de especialistas; nada de esto era verdad.

El embarazo derivado de una violación sexual es la causa legal válida para que las mujeres y personas gestantes puedan acceder al aborto en las 32 entidades del país y la denuncia ante la FGJ es optativa, pero no un requisito para acceder al aborto. Aun así y contando con una orden ministerial, a Juliana le negaron este derecho porque la legislación penal de Chihuahua señala que sólo es posible practicar el aborto hasta las 12 semanas de gestación.

Ante la negativa de las autoridades de Chihuahua para proceder a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), con el acompañamiento de GIRE la mamá de Juliana interpuso un amparo en contra de las limitaciones temporales y la negación del servicio por constituir una violación a los derechos humanos. En octubre del mismo año, el Juzgado de Distrito falló a favor de Juliana y emitió una versión de la sentencia en lenguaje sencillo y amigable.

Las sentencias de lectura fácil son una herramienta que las y los juzgadores pueden y deben allegarse; sin embargo, pocas veces lo hacen de oficio, es decir, sin que se las soliciten. Desde hace aproximadamente ocho años, la SCJN sostiene que el lenguaje técnico impide la accesibilidad cognitiva en el proceso, esto es, el derecho a comprender la información proporcionada, tanto en resoluciones como en actos procesales. Primero se contempló como una herramienta principalmente pensada para las personas con discapacidad, después se ha ido ampliando a otros grupos, como niños, niñas y adolescentes, y forma parte del acceso efectivo a la justicia.

En la sentencia a favor de Juliana se logra el perfecto equilibrio entre cumplir con la rigurosidad que toda sentencia judicial debe tener y el que sea comprensible para la persona a quien está dirigida. ¿Cómo fue posible esto?

Sobre la forma, hay dos aspectos a destacar. De entrada, la jueza coloca en primer lugar la sentencia de lectura fácil, que consta de dos hojas, y en segundo lugar, las 126 hojas que integran la sentencia en lenguaje técnico. Esto pudiera parecer una nimiedad, pero el orden importa. Al poner en primer lugar la sentencia en lenguaje comprensible, la jueza deja en claro que sitúa en primer lugar a Juliana. El segundo aspecto ocurre al finalizar la sentencia; al firmar, la jueza sólo utiliza su nombre de pila, instalándose en un plano de igualdad frente a quien acude a solicitar su auxilio, gesto que recuerda la importancia de colocarte a la altura de un niño o una niña cuando se te acerca.

Respecto al contenido y fondo de la sentencia, el formato en lectura fácil utiliza palabras comprensibles y respetuosas para una persona de 12 años, y en todo momento evita caer en prácticas adultocentristas y capacitistas. Para lograrlo simplemente se utilizó la fórmula y orden de las sentencias tradicionales:

  • Competencia: la jueza aclara el porqué de su intervención. Explica a Juliana sus derechos y las obligaciones de las autoridades.
  • Certeza de los actos reclamados: la jueza explica y dignifica el derecho a decidir, reconoce que lo que vivió estuvo mal. Que un documento legal lo diga es fundamental en la obtención de justicia.
  • Antecedentes del acto reclamado y cuestión previa: la sentencia señala qué ocurrió. Quien lo lea comprende de qué va el asunto.
  • Estudio de fondo y efectos: la sentencia responde a las preguntas ¿qué pasó?, ¿cómo debió ser? y ¿qué es lo que pasará?
  • Finaliza enfatizando los derechos de Juliana: derecho a ser feliz y vivir sin violencia.

Cuando Juliana finalmente pudo abortar de forma legal, segura, gratuita y digna, lo primero que hizo fue tomar su cuaderno y lápiz. Dibujó una paloma y en la parte superior de la hoja escribió: LIBERTAD.

Al tener en sus manos las 128 hojas sobre las cuales una Jueza de Distrito del estado de Chihuahua plasmó la sentencia para protegerla, Juliana dio un pasó atrás a la par que abrió sus ojos con asombro: ella no imaginaba que tanto papel fuera necesario para resolver sobre sus derechos, salud y vida. Le pregunté si quería que la leyéramos completa, juntas, pues como su abogada podría explicarle el lenguaje técnico que había a partir de la hoja tres. Sonrió y negó con la cabeza; tomó las dos primeras hojas y las leyó, en silencio, para sí misma. Esas hojas de la sentencia, escritas en un lenguaje que le resultó familiar y amigable, provocaron que sus ojos se llenaran de lágrimas.

Una justicia accesible y asequible es posible. Desde GIRE tenemos la certeza de estar en el camino correcto y seguiremos, pues la aspiración es que un día todos los tribunales tengan la obligación de emitir sentencias así, en todas las materias, para todas las personas y sin que haya que pedirlo. ¡Sentencias de lectura fácil para todes!

* Ana Sandra Salinas (@anasandrasp) es Abogada de Documentación y Litigio de Casos en @GIRE_mx.