Señorita Laura: lo que el caos nos dejó

blogeditor · 26 de septiembre de 2013

Señorita Laura: lo que el caos nos dejó

Estimado lector, en esta ocasión le pongo pausa al mixtape para dejar un breve comentario en este espacio. En estos días los gratos tiempos para escribir se han visto reducidos casi a la nada.

La tormenta ha pasado, el calor tropical reclama su sitio y las ruinas esperan a ser levantadas. Tras las intensas lluvias el pueblo de Coyuca ha quedado devastado, otros tantos corrieron la misma suerte. Cientos de muertos enmarcan la tragedia—probablemente evitable—y un aire de desesperanza recorre playas y montañas; en él todavía pasean las nubes ante el temor de sus habitantes. A través de los medios constatamos el desastre (cientos de años de huracanes y no parece que hayamos aprendido nada), y no nos queda de otra más que ser solidarios con aquellos a quienes nuestra torcida idea de progreso ha excluido de todo.

Miles de personas han salido a ayudar, de pronto todo se ha convertido en un centro de acopio. Comprobamos que el autoproclamado “gobierno eficaz” no lo es tanto, que la naturaleza desinfla de vez en vez al nuevo “milagro mexicano” y exhibe que años de combate a la corrupción corren como los desbordados ríos que dejaron atrás Ingrid y Manuel. Como no pocas veces la capacidad de comunicación del gobierno se ha visto rebasada, mientras que medios y autoridades se preocupan por ver quien posa con el agua hasta el cuello.

[contextly_sidebar id=”b29dcca919e2c34f7e37749239c394d9″]Las lluvias nos han dejado, más bien, un mar de preguntas que nuestra prensa acaba debiendo. Salvo honrosas excepciones, no sabemos mucho más del desastre que la ubicación de los centros de acopio, el número de muertos, las declaraciones de funcionarios responsables de carreteras y comunicaciones. Pocas notas sobre las causas, las responsabilidades, las corruptelas y complicidades que de no denunciarse perpetuarán las tragedias.

[contextly_sidebar id=”89f20b00299ca1bf535d387b47862811″]En medio de esto, Carmen y Laura pelean y las redes sociales enloquecen. Hasta el más progre sucumbió a la defensa de una u otra, pero un rasgo que llamó mi atención de este patético duelo fue la xenofobia con la que se atacaba a Laura—experta en lucrar con la miseria humana—porque revela más de sus atacantes que de Laura. ¿De ser mexicana nada hubiera pasado? ¿Por qué importa ella y su nacionalidad y no los posibles delitos en los que incurrió el gobernador Eruviel Ávila al usar dinero público para el épico (e irónico: fue a rescatar y acabo siendo rescatada) rescate de la conductora? ¿Por qué es relevante para la discusión pública ese malogrado pleito? Algo nos revela: hay un sector que está muy descontento y aprovecha estas válvulas de escape para calmar su ira. Un día las válvulas no serán suficientes.

Postdata

Me uno a la petición de justicia que hace Daniel Moreno, porque la impunidad resulta un doble asesinato para Francisco Javier y los suyos. El no acceso a la justicia o la negligencia en la impartición de la misma es una consecuencia indeseable en un sistema democrático. La impunidad mata.