blogeditor · 1 de febrero de 2022
Estados Unidos y el mundo ya sabe lo que implicó que Donald Trump se encontrara al frente del país más poderoso del mundo. Más allá del personaje, las fuerzas que emergen sin pudor en la sociedad estadounidense son muy preocupantes. Trump no quedó en el pasado, como tampoco las fuerzas antidemocráticas que permiten su vigencia.
No es muy complicado, solo hay que unir las piezas y tomar algo de distancia para ver el panorama claro. En días recientes ocurrieron situaciones que son un buen termómetro de lo que podría estar por venir.
El consejo educativo de un municipio de Tennessee removió del programa escolar la novela gráfica Maus, ganadora del premio Pulitzer, que relata de manera pedagógica el Holocausto. El argumento es que utiliza un “lenguaje tosco” y aparece el dibujo de una mujer desnuda. Se trata de la censura a uno de los materiales educativos más importantes y de gran difusión de los horrores del Holocausto.
Un senador republicano de Indiana cuestionó la enseñanza del profesorado de estar cruzando límites al tener una posición sobre el nazismo y el fascismo en las aulas y llamó a ser “imparciales” ante estos movimientos.
Por último, Donald Trump afirmó que de ser reelecto otorgaría el perdón a aquellos que participaron en la insurrección y asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Se trata de una intención comparable a lo realizado por Adolf Hitler quien dedico su libro Mi lucha a sus compañeros muertos durante el intento de Golpe de Estado de 1923 y al memorial que erigió ya en el poder a los asesinos de Walter Rathenau con la inscripción “combatientes de avanzada”.
No es exageración. En un mensaje a la Asamblea General de la ONU a inicios de 2019 el Secretario General de ese organismo, António Guterres, comentó que las “alarmas siguen sonando y enfrentamos un mundo en problemas… hay polarización social y política… la gente pierde esperanza en los políticos tradicionales” y terminó haciendo un llamado claro: “la paz, la justicia, la dignidad humana, la tolerancia y la solidaridad están bajo ataque, se está llevando a cabo una batalla ideológica y de manera más preocupante escuchamos los terribles ecos de odio de un pasado que se mueven hacia el mainstream. No debemos olvidar las lecciones de los años 30 del siglo XX”. Nuestro tiempo debe verse en el espejo de hace cien años.
A esto se suman los embates republicanos por minar la democracia ante una debilidad y fractura de su contraparte en el Partido Demócrata. Estados Unidos no debe repetir el error alemán de permitir el ascenso de un personaje que amenaza abiertamente a la democracia. Hace un año escribí sobre el fallido juicio a Hitler de 1924 y el, hasta ahora, no juicio a Donald Trump.
Trump y las fuerzas sociales que adquieren fuerza podrían regresar a la Casa Blanca poniendo en serio riesgo a la democracia norteamericana. Solo es necesario mirar integralmente todo aquello que se presenta sin rubor en la sociedad y clase política.