Seguridad en Ciudad de México: ¿hacia un modelo nacional?

Redacción Animal Político · 29 de febrero de 2024

Seguridad en Ciudad de México: ¿hacia un modelo nacional?

Se aproximan las elecciones presidenciales y, junto con ellas, la seguridad pública se erige como una de las principales preocupaciones en la agenda política nacional. Ciudadanos, partidos políticos, instituciones religiosas y otros actores exigen por un alto a la violencia en todas las regiones del país. En este contexto, Ciudad de México ha experimentado una notable mejora en sus índices de seguridad durante la actual administración. La puesta en marcha de políticas de seguridad en la capital ofrece algunas pistas sobre cómo abordar y combatir la violencia. Considerando la experiencia política y administrativa de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno, así como los avances logrados en seguridad, nos centraremos en el análisis de los enfoques y estrategias empleadas, así como en su potencial replicabilidad a nivel nacional, basándonos en las declaraciones emitidas durante su precampaña.

¿El momento más seguro de la Ciudad de México?

La administración actual en la Ciudad de México ha logrado una notable reducción en los índices de inseguridad, destacándose como uno de sus mayores logros. Según Pablo Vázquez Camacho, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Ciudad de México, enero de 2024 marcó el punto más bajo en la cantidad de delitos de alto impacto desde 2018, con una disminución del 64 % respecto al inicio del mandato. Además, los homicidios también han experimentado una baja significativa, con un promedio de 1.8 por día, colocando a enero como el cuarto mes con menos carpetas registradas durante la administración. Mientras que la Encuesta Nacional de Seguridad (ENSU), muestra que la percepción de inseguridad en Ciudad de México ha disminuido desde 2019, alcanzando el 80.1 %, en comparación con el 88.3 % reportado en 2018. Estas mejoras se atribuyen, entre otros factores, a la asignación centralizada de recursos para abordar las fuentes de violencia directa, lo que ha permitido la desarticulación de 274 células delictivas y la detención de más de 2400 personas, según afirma el secretario.

¿Qué dio origen a este cambio en la ciudad? Todo parece señalar que fue la estrategia de seguridad propuesta por la entonces jefa de Gobierno. La implementación de la misma se basó en un enfoque integral centrado en abordar las causas estructurales de la violencia y garantizar el acceso a los derechos fundamentales como educación, salud, vivienda y empleo. Esta se soporta en cinco ejes principales:

  • Atención a las causas. Buscó mejorar la calidad de vida y reducir la violencia en comunidades marginadas. Para lograr estos objetivos, se llevaron a cabo diversas acciones y programas sociales, como la creación de comisiones vecinales de seguridad ciudadana, la instalación de PILARES (Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes) que ofrecen servicios gratuitos, la implementación de programas de alimentación y salud, actividades culturales, apoyo a emprendimientos, etc.
  • Más y mejor policía. Se centró en contar con una fuerza policial profesional y comprometida con el bienestar de la comunidad. Priorizaron la mejora de condiciones laborales, la profesionalización y la capacitación continua del personal policial, a través de iniciativas que buscan dignificar su labor para promover un sentido de pertenencia y compromiso.
  • Inteligencia y justicia. Este eje buscó el fortalecimiento del trabajo de planeación e inteligencia policial, aprovechando la facultad investigadora de las fuerzas policiales y los recursos de inteligencia para diseñar y ejecutar estrategias efectivas, en consonancia con las disposiciones de la Ley Orgánica de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC). Destacando, en el ámbito operativo, la colaboración estrecha con la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México y su Policía de Investigación.
  • Coordinación. Se priorizó la coordinación entre Ciudad de México, el Gobierno Federal y entidades colindantes para potenciar la colaboración en seguridad e inteligencia, participando en el Gabinete de Seguridad Federal y creando el Grupo Interinstitucional de Coordinación.
  • Cambio al marco legal. La aprobación de la Ley del Sistema de Seguridad Ciudadana y la Ley Orgánica de la Secretaría de Seguridad Ciudadana estableció las atribuciones y mecanismos de coordinación para garantizar la seguridad ciudadana. Además, el nuevo Reglamento Interior de la SSC proporcionó directrices específicas para la aplicación de inteligencia táctica, estratégica y operativa, así como para abordar denuncias de acoso y hostigamiento con perspectiva de género.

Si bien aún no existen suficientes estudios científicos que puedan atribuir una relación causal directa de la reducción de delitos de alto impacto, la incidencia delictiva, la tasa de homicidios y la mejora de la percepción de seguridad, a estos cinco ejes y sus respectivos programas, la realidad que vive actualmente la Ciudad de México en materia de seguridad es alentadora. Sin embargo, es importante la construcción de estudios y evaluaciones a los programas sociales y de seguridad que permitan medir el impacto e incidencia en las problemáticas y sectores a atender.

¿Seguridad integral a nivel federal?

Los logros obtenidos en seguridad han proporcionado a Sheinbaum beneficios políticos, dado que los avances logrados a través de su estrategia han sido medibles y sostenidos en el tiempo. Algunos de los enfoques implementados en Ciudad de México han sido retomados en sus discursos de precampaña. Estos logros plantean la interrogante sobre la posibilidad de replicar el modelo de seguridad a nivel federal: ¿es factible trasladar la estrategia empleada en Ciudad de México al resto del país?

En una conferencia en Zacapu, Michoacán, la candidata de la Coalición “Sigamos Haciendo Historia” aseguró que se enfocará en consolidar la Guardia Nacional y las policías estatales. De lo contrario, el ejército debe seguir cumpliendo su función para no dejar desamparadas a poblaciones afectadas. Además, Sheinbaum hizo hincapié en la importancia de la coordinación interinstitucional entre las fiscalías de cada entidad y el poder judicial. Destacó la necesidad de implementar una estrategia integral para atender a los jóvenes, quienes constituyen uno de los grupos más vulnerables para ser reclutados por la delincuencia organizada. Abordar las causas subyacentes de la inseguridad es otro de los principales enfoques para combatir la impunidad y garantizar a los jóvenes el acceso a oportunidades.

De esta forma, la candidata apunta a dos ejes de la estrategia de seguridad: la coordinación interinstitucional y la atención a las causas. La consolidación de la Guardia Nacional y las policías estatales, así como la importancia de la coordinación entre fiscalías y el poder judicial, hace referencia a la necesidad de fortalecer la colaboración entre diferentes instancias de seguridad y justicia. Por otro lado, al hablar sobre la implementación de una estrategia integral para atender a los jóvenes y abordar las causas subyacentes de la inseguridad, Sheinbaum hace alusión al eje de atención a las causas, enfocado en mejorar la calidad de vida y reducir la violencia en comunidades marginadas, así como en prevenir el reclutamiento de jóvenes por la delincuencia organizada.

Las declaraciones de Claudia Sheinbaum sugieren que su plan nacional de seguridad podría incorporar algunos de los ejes utilizados en la estrategia de Ciudad de México. No obstante, es crucial tener en cuenta que el contexto en la capital del país suele contrastarse con la realidad de muchos otros estados. La disparidad en los presupuestos asignados a cada entidad revela una brecha significativa. Por ejemplo, en 2023, mientras que a la ciudad se le destinaron $411,443.4 millones, Tlaxcala recibió apenas $26,537.5 millones, convirtiéndolas en las entidades con mayor y menor financiamiento, respectivamente. Aunque la distribución de fondos no es el único indicador, sí es uno de los más relevantes, ya que la implementación de programas sociales para abordar las causas de la inseguridad, la contratación y profesionalización de una fuerza policial de calidad, así como el fortalecimiento del trabajo de planificación e inteligencia, requieren inversiones económicas importantes para mantener de manera sostenida y prolongada las operaciones de dichas áreas y el personal operativo.

Además de las realidades y desiguales que existen a lo largo de la República, la candidata se enfrenta a múltiples formas de violencia distribuidas en espacios que distan de ser similares a la gran urbe que es Ciudad de México. Las dinámicas de los grupos criminales en la Ciudad son distintas a aquellas generadas por los conflictos entre grupos de narcotraficantes en Guerrero, las desapariciones en Jalisco o los feminicidios en Colima. Cada región presenta desafíos específicos que requieren estrategias adaptadas a sus contextos particulares, lo que resalta la necesidad de una política de seguridad nacional que no solo tome en cuenta las necesidades de la capital, sino que también aborde las problemáticas únicas de cada estado y región del país. Además de ser integral, el enfoque debe tomar en cuenta las especificidades territoriales y contextuales, construyéndose de manera particular para atender las problemáticas de cada entidad.

Cada estado enfrenta retos y limitaciones en cuanto a recursos y capacidades que deben considerarse al evaluar la viabilidad de replicar el modelo adoptado en Ciudad de México. La candidata se enfrentaría a un desafío considerable en caso de ganar las elecciones presidenciales, dado que la replicación de dicho modelo podría ser complejo debido a las diferencias contextuales entre las regiones del país. Si bien este modelo no agota las respuestas en materia de seguridad, sí esboza una vía posible para abordar algunas de las formas de violencia que afectan a la ciudadanía. Para lograr una aplicación efectiva y adaptada de este modelo a nivel nacional, es fundamental llevar a cabo ajustes y adaptaciones que tengan en cuenta los recursos, particularidades y necesidades específicas de cada estado y región, así como fortalecer la colaboración interinstitucional y la coordinación entre los distintos niveles de gobierno. Estos ajustes pueden ser diseñados por estudios académicos y análisis realizados por grupos de investigación y de políticas públicas, que proporcionen información detallada sobre las dinámicas locales, permitiendo construir una política de seguridad más efectiva y contextualizada que responda adecuadamente a los desafíos determinados que enfrenta cada región del país.

* Carolina Méndez Rivera  es asistente de investigación en el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México. Lic. en Sociología. Maestranda en Estudios Políticos y Sociales.