Seguridad: alineamiento perfecto

blogeditor · 4 de septiembre de 2019

Seguridad: alineamiento perfecto

Al día de hoy, cuando menos en seguridad pública, el presidente aún no necesita ser eficaz para ser popular. López Obrador mantiene un altísimo nivel de popularidad (70 %), mientras que 74 % de la población se siente insegura donde vive (INEGI), la satisfacción con la seguridad ciudadana desciende (INEGI), 48 % reprueba la gestión presidencial en el combate a la delincuencia (El Universal), o bien, solo el 36 % considera que tiene éxito en el tema (Reforma).

El primer informe confirma la tendencia presidencial de prometer la paz y la seguridad, sin ir a los detalles. Los trazos discursivos del ejecutivo federal cumplen la función de refrendar la promesa de la solución, pero no sirven para explicar cómo se cumplirá la promesa. Es un discurso grueso y de alto impacto político, aunque incontrastable en términos de los mínimos metodológicos propios de una política pública.

Pero los detalles parecen irrelevantes en doble vía: no se ofrecen y tampoco se exigen, no al menos por la inmensa mayoría. Las rutas precisas son entonces innecesarias. Popularidad, más urgencia, releva la importancia de los “cómos”.

Y cuando no hay rutas precisas, cualquier ruta es posible. La Guardia Nacional es civil en la Constitución, pero no lo es en la realidad. Las policías son civiles en la Constitución, pero serán cada vez más ocupadas por militares, según se informó apenas. Decisión que no forma parte del Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica, recién aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad Pública.

La mesa está puesta. El alineamiento es perfecto. La intervención militar en la seguridad avanza imparable y los detalles parecen irrelevantes. ¿A dónde vamos?

@ErnestoLPV