cynthiaram · 10 de junio de 2011
Cuando yo era niña mi padre me hizo creer durante muchos años que un hotel de cinco estrellas era aquel en el que sabían preparar piñas coladas. Yo estaba muy impresionada, porque, como habrá de imaginar, bajo este rasero, mi padre siempre me llevaba a puro hotel cinco estrellas. ¡Very nice!
Ya en otro lugar escribí sobre el fraude de las dichosas estrellas hoteleras. NO hay criterios de normalización para definir qué y cómo debe de ser un hotel X estrellas. La Secretaria de Turismo no contempla mecanismos para otorgar ni verificar esta “certificación” (las NMX que las verificaban dejaron de aplicarse a mediados de los noventa) y, básicamente, las estrellas que cada hotel dice tener se las adjudicaron por… ¿cómo decirlo elegantemente?… por sus güevos.
Pero menos que el fraude de las estrellas hoteleras, me sorprende muchísimo que si no hay ninguna autoridad que verifique o sancione lo de las estrellas siga habiendo hoteles que se anuncian con dos pichurrientas estrellas. Pero qué necesidad… ¡Qué ganas de ser un segundón hasta en tus propias fantasías empresariales! ¡Mensos! Mejor no le pongan nada…
Sellos de calidad de-a-devis auditados por terceras partes reales e independientes pueden verse en la Red de Certificación de Turismo Sostenible de las Américas .