Redacción Animal Político · 5 de agosto de 2025
Luego de las negociaciones desarrolladas en Busan por tener un tratado fuerte y vinculante que reduzca la producción de plásticos a nivel mundial, la semana del 4 al 14 de agosto tendremos una segunda oportunidad para que los países miembros del Comité Intergubernamental de Negociación (INC, por sus siglas en inglés) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), 1 esta vez en Ginebra Suiza, alcancen un acuerdo para tener un texto de tratado que permita poner un límite a las más de 400 millones de toneladas de plástico que se fabrican anualmente en el mundo. Cifra que se ha incrementado a lo largo de los años y parece no tener límite en el corto plazo.
Aunque más de 100 países están de acuerdo con que se debe eliminar gradualmente ciertas sustancias químicas dañinas para la salud humana y el medio ambiente que se emplean en los plásticos, no todos los países están de acuerdo con poner un límite y/o disminuir la producción, en su mayoría países de petroleros como Arabia Saudita y Rusia. Países que argumentan que una buena gestión de los residuos y el fortalecimiento de la separación y la recolección para fomentar el reciclaje son la clave para evitar la crisis de contaminación por plásticos que afecta al planeta. Sin embargo, olvidan que el mandato de la resolución 5/14 del PNUMA es “Poner fin a la contaminación por plástico: hacia un instrumento internacional jurídicamente vinculante”, y no negociar un tratado sobre gestión de residuos.
Estos mismos argumentos los hemos visto a nivel nacional en México, cuando se intenta legislar sobre las prohibiciones a los plásticos de un solo uso. Un común denominador de la industria ha sido poner la responsabilidad únicamente sobre los consumidores finales y no cuestionar la raíz del problema. Se asume que solo gestionando bien los residuos y reciclando más y mejor podemos atender este asunto, dejando en el olvido que el 99 % de los plásticos que se producen en el mundo provienen de fuentes fósiles. Esta contaminación por plástico contribuye a su vez a la crisis climática global, siendo responsables del 15 % del presupuesto de carbono mundial, es decir, la cantidad de carbono límite que podemos emitir a la atmósfera para no aumentar la temperatura global del planeta más allá de un límite tolerable para la vida. También se deja de lado que menos del 10 % de ellos se han reciclado a lo largo de su historia de producción, siendo responsables hasta del 85 % de los residuos que llegan a los océanos. 2
La evidencia que este no es un problema solo de gestión de residuos la vemos día a día. Ríos, lagos, mares y océanos ahogados en plásticos, muchos de ellos mal llamados desechables. El reciclaje por sí mismo no es ni ha demostrado ser la solución: si quitamos las botellas PET (Tereftalato de polietileno) de la ecuación las tasas de reciclaje son muy bajas, menor al 10 %. Si los plásticos fueran un país, serían el quinto emisor de gases de efecto invernadero más importante a nivel mundial, 3 la solución no es sólo reciclar más y mejor. Más aún, una mala gestión de residuos puede conducir a un verdadero colonialismo de la basura. Cuando países ricos dicen reciclar sus residuos, en realidad solo los envían a países del Sur Global, como se ha registrado en investigaciones como la radiografía de mexicotoxico.org.mx, donde se muestra que las exportaciones de desechos plásticos hacia México se incrementaron de 2018 a 2021 en un 121 %, a pesar de la entrada en vigor de la Enmienda de Plásticos del Convenio de Basilea en enero del 2021.
Por su parte México, pese a ser un país productor de petróleo con una fuerte industria petroquímica, se ha manifestado a favor de un tratado fuerte que ponga un límite al origen del problema, la producción de plásticos. Esperamos que esta posición se mantenga por los representantes durante las próximas negociaciones que se realizarán en Ginebra, Suiza, del 4 al 11 de agosto de 2025.
El llamado desde la sociedad civil está en que los países miembros del INC lleguen a un acuerdo vinculante en esta sexta ronda de negociaciones, y que este tratado tenga un compromiso fuerte con:
a) Establecer normas mundiales que controlan la cantidad de plásticos que se producen.
b) Proteger la salud humana, la biodiversidad y el medio ambiente eliminando los químicos nocivos usados en los plásticos.
c) Transparentar sobre los plásticos y mecanismos que garanticen que dicha información pueda rastrearse a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos.
d) Garantizar que se disponga de fondos equitativos y sólidos para aplicar este tratado.
e) Restringir el comercio de los residuos para evitar el colonialismo y racismo medioambiental que ejercen los países del norte global enviando sus residuos a países menos favorecidos.
f) Dar prioridad a los sistemas de reutilización y recarga.
g) Proteger ante todo los derechos humanos y mantener fuera de las negociaciones a los contaminadores que tienen interés en el proceso.
De esta forma podemos garantizar que el tratado global por los plásticos, será un instrumento real y vinculante para los países que lo firmen, que realmente atienda las raíces de la contaminación por plásticos en el mundo.
*Miguel Rivas Soto es doctor en Ciencias Ecología por la UNAM y director de Proyectos en Ponguinguiola A. C.
1 Chair’s Text. Intergovernmental Negotiating Committee to develop an international legally binding instrument on plastic pollution, including in the marine environment. Disponible aquí.
2 United Nations Environment Programme (2021). From Pollution to Solution: A global assessment of marine litter and plastic pollution. Nairobi.
3 Zheng, J., Suh, S. Strategies to reduce the global carbon footprint of plastics. Nat. Clim. Chang. 9, 374–378 (2019).