Seguir caminando por los derechos humanos

blogeditor · 16 de agosto de 2022

Seguir caminando por los derechos humanos

“Vale inclusive dar la vida por los derechos humanos”. Con estas palabras el pasado 14 de julio el Padre José Filiberto Velázquez Florencio, perteneciente a la diócesis de Chilpancingo- Chilapa del estado de Guerrero y director del Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia “Minerva Bello” A. C., denunció una serie de actos de hostigamiento a su persona y se posicionó energéticamente en contra de la criminalización a la labor que de manera colectiva realizan desde este centro.

Esta denuncia fue impulsada ante una serie de acontecimientos desarrollados a lo largo de los meses de junio y julio del presente año. Por un lado, ante la caravana por la paz que ha tenido como intención denunciar y acompañar espiritualmente a familiares de víctimas que en el contexto de dicho estado han sufrido graves violaciones a derechos humanos, así como visibilizar la crisis de violencia que la comunidad de San Jerónimo Palantla ha sufrido desde 2015.

San Jerónimo Palantla es una  población indígena nahua ubicada dentro del municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero, que frente a la violencia presente en su territorio ha sufrido el asesinato de 15 pobladores y la cual se ha esforzado por seguir caminando desde la exigencia de paz en su territorio, además de seguir denunciando el asesinato en el 2019 de Salvadora Chávez, mujer activista indígena que buscaba  justicia por la muerte de su esposo.

Esta denuncia sólo muestra una vez más, los riesgos a los cuales se enfrentan las y los defensores  de derechos humanos dentro de Guerrero y, en general en todo el país. Lo más alarmante es que estos hechos se suman a una serie de amenazas que desde hace algunos años el Padre Filiberto sufre, inclusive por parte de grupos criminales locales. El acompañamiento que se realiza es principalmente a los familiares víctimas de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, a las  juventudes de las normales rurales, principalmente en Mactumactzá, Chiapas, así como a la comunidad de San Jerónimo Palantla, que son sólo algunas luchas que buscan la justicia social y la construcción de paz en territorios de conflictividad dentro del estado.

En México, de acuerdo con la Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, los estados de Oaxaca, Chihuahua y Guerrero continúan dentro de las cinco entidades federativas con el mayor número de reportes de agresiones en contra de defensoras y defensores. 1 Por tanto, en estos contextos de violencia, el trabajo que se gesta desde las organizaciones de la sociedad civil se vuelven clave para impulsar esfuerzos que posibiliten la reconstrucción del tejido social que se ha desbaratado ante las violencias que convergen.

La memoria del Centro Minerva Bello se enraiza en la histórica lucha y en la violencia por la que transita el estado de Guerrero, en cuyas regiones se incrustan procesos como el narcotráfico, la creación y existencia de grupos criminales locales, el desplazamiento forzado interno y la pobreza extrema de muchas comunidades originarias, que les orilla a realizar actividades ilicitas y en donde se potencia la violencia de género.

Ante esta realidad el Padre Filiberto y las y los defensores que integran el Centro Minerva Bello tienen clara la urgente necesidad de acompañar a personas, comunidades y colectividades  en su búsqueda de justicia y  verdad, por ello continúan en la tarea de fortalecer y construir desde la memoria horizontes de dignidad. Sin embargo es importante recalcar que debe asegurarse la protección integral a su labor por parte de las instituciones gubernamentales correspondientes, y poner un alto a la persecución y estigmatización de su trabajo. Es una declaración contundente: en nuestro país debe dejar de ser común dar la vida por los derechos humanos, porque la vida no puede estar en riesgo cuando se defiende la justicia.

A pesar del contexto y las violencias presentes, este Centro y el Padre Filiberto continuarán su caminar con las víctimas y hoy, desde las diversas geografías, tenemos la importante tarea de seguir visibilizando y sumarnos a romper las narrativas de criminalización al trabajo que desde la espiritualidad y el compromiso político se realiza, haciendo florecer alternativas y posibilitando grietas que permiten la transformación social.

Es un deber seguir encaminando esfuerzos para visibilizar las violencias encarnadas actualmente, obligando a instituciones y estados a atender estos llamados urgentes para que existan las condiciones seguras para quienes defienden la dignidad en Guerrero y para quienes reclaman territorios de paz caminando con las luchas.

@CDHVitoria

 

1 (2013), Informe sobre la situación de las y los defensores de Derechos Humanos en México: actualización 2012 y balance 2013,  ACNUDH, México, 55 pp.