blogeditor · 3 de octubre de 2016
Este jueves inauguramos en la Biblioteca de México la exposición con las fotos ganadoras del concurso No Olvidamos, una pequeña muestra que refleja el dolor que recorre a nuestro país día a día. Un dolor que para más de 28 mil 161 familias mexicanas se ha transformado en una lucha incansable por verdad y justicia.
La memoria de quienes han sido arrancados de sus familias se mantiene fuerte resistiendo ante el silencio. Las imágenes expuestas hablan por ellas y ellos, recordando que no se han ido, que les seguimos buscando y no olvidamos. Durante la inauguración, las palabras de Jéssica Parral, hermana de Jorge Parral ejecutado en 2010 a manos de miembros el Ejército y cuyo paradero fue ocultado por la Secretaría de la Defensa Nacional y la Procuraduría General de Justicia del Estado de Nuevo León, con el único fin de ocultar la evidencia de su ejecución extrajudicial, resonaron entre las y los asistentes. Un “No Olvidamos” como denuncia, como exigencia, y como sentencia.
“Olvidar es propiciar que la impunidad sea recurrente y se convierta en parte de nuestra cultura y de nuestras instituciones. Es posibilitar las violaciones graves a los Derechos Humanos por parte del Estado, es tolerar el silencio, la negación, la minimización de los hechos, la simulación e incluso la ‘culpabilización’ de las víctimas en estos casos.

Olvidar es permitir que ciertos sujetos se coloquen por encima de la ley y encubran sus abusos. Es esconder la verdad, privatizar la justicia, facilitar que cualquiera que pise este suelo engrose la ya nutrida cifra de más de 28 mil personas desaparecidas en México. Es excluir a las víctimas del colectivo social para hacer creer que solo son unos cuantos y que son eventos aislados.
La campaña “No olvidamos” es un llamado a reconocer que la memoria, la verdad y la justicia no se pueden dividir. A través de ella, las y los desaparecidos nos muestran sus rostros y a los familiares que les sobrevivimos nos da la oportunidad de comunicar al mundo que nuestro dolor no acaba nunca, que nuestras heridas aun sangran, y que la deuda del Gobierno Mexicano con sus víctimas persiste y es impagable.
El corazón de “No Olvidamos” y de nuestra lucha es demostrar que las atrocidades cometidas en contra de nuestros semejantes, se cometen también en contra de toda la sociedad mexicana. Con ello, pretendemos que el derecho colectivo a la memoria establezca las bases de la justicia y la no repetición.

El común de las familias que formamos parte de esta campaña son el dolor, la tragedia y la injusticia. A esta última nos hemos resistido firmemente desde el amor y desde nuestras muy particulares circunstancias y contextos. Nuestra resistencia es el máximo tributo que podemos darles a nuestros y nuestras desaparecidas. Y aunque a diario cada uno de nosotros enfrenta sus propias batallas, la coincidencia en el drama humano que compartimos nos une y juntos repetiremos siempre:
Rosendo Radilla, 1974. No Olvidamos
Miguel Orlando Muñoz, 1993. No Olvidamos
Silvia Arce, 1998. No Olvidamos
Luis Ángel León, 2009. No Olvidamos
Jorge Antonio Parral, 2010. No Olvidamos
Jethro Ramssés Sánchez, 2011. No Olvidamos
Oscar Reyes, 2012. No Olvidamos
Daniel Ramos, 2013. No Olvidamos
¡A todas las demás víctimas de desaparición forzada en México No Olvidamos!”