SEGOB: administrando el dolor

blogeditor · 11 de mayo de 2021

SEGOB: administrando el dolor

Una vez más SEGOB opera como administrador de la barbarie. Como barrera ante la indolencia de un gobierno lejano a las víctimas. Pretende ser “la cara amable” de una administración que apostó, desde el inicio, por la militarización de la seguridad pública, por el olvido y por el perdón. Ayer, ante una nueva exigencia del Movimiento por Nuestros Desaparecidos por reunirse con el presidente para plantear demandas concretas, aparece SEGOB para “gestionar”. No solo son florero, como se ha dicho varias veces, sino que actúan como administradores del dolor de las víctimas y sus familiares.

Después de ser electo, AMLO decidió que la agenda de víctimas recaería en Alfonso Durazo y Loretta Ortiz desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Esa propuesta era una locura, una perversión. Encargar a policías la agenda de Justicia Transicional. A su cargo estuvieron los foros de víctimas que se realizaron en varias ciudades del país ofertando “perdón y olvido”. La respuesta de las víctimas y colectivos era, y sigue siendo, la exigencia de verdad y justicia.

A pesar de que Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas intentaban atraer a su esfera esta agenda, no había respuesta por parte de AMLO. Fue hasta el Segundo Diálogo por la Paz, la Verdad y la Justicia llevado a cabo el 14 de septiembre de 2018 en Tlatelolco, que, ante cientos de víctimas, el entonces presidente electo, López Obrador, accedió a transferir la agenda a la futura SEGOB y particularmente a Alejandro Encinas, que se manifestó de manera positiva con quienes organizamos el diálogo por haber logrado mover la agenda de secretaría.

El resto es conocido. Se crearon mesas de trabajo en conjunto para la creación de una agenda de Justicia Transicional que fue abandonada tan pronto tomó posesión AMLO.

A partir de entonces, SEGOB se ha dedicado a administrar el dolor sin tener una propuesta concreta para abordar la impunidad ante fenómenos que alcanzan el umbral de crímenes contra la humanidad. Continúa apostando por el caso a caso como se lo comentó Sánchez Cordero a Javier Sicilia antes de la caminata de enero de 2020: “primero va Ayotzinapa”. A pesar de ser parte del gobierno actual, no tuvieron el peso suficiente para frenar la nueva Ley Orgánica de la FGR que nos regresa a los peores años de la PGR. Mientras piden disculpas públicas aquí y allá, han negado la creación de una Comisión de la Verdad; continúan con un modelo de reparación heredado y que siempre fue caduco.

Si se trata de dar la cara ante las exigencias del movimiento feminista y la falta de empatía por parte del presidente, aparece SEGOB. Si se trata de dar explicaciones ante la negativa del presidente por abordar el tema de las masacres, las personas desaparecidas y la impunidad, aparece SEGOB. Si hay que despresurizar las demandas, aparece SEGOB. Si hay que entregar dinero a cambio de impunidad aparece la CEAV como parte de SEGOB. Si hay que dividir a víctimas y sus familiares, aparece SEGOB. Aparece SEGOB para administrar, no para resolver. Nada nuevo. SEGOB sigue siendo la SEGOB de gobiernos anteriores. Es imposible que SEGOB realice un buen trabajo si desde la presidencia no hay voluntad para hacerlo.

¿Dónde quedó la secretaria de Gobernación que afirmaba que la agenda de Justicia Transicional era una responsabilidad histórica? ¿Dónde quedó el subsecretario de Gobernación que comentaba durante las mesas de construcción de la agenda de Justicia Transicional que esta sería su hoja de ruta? Quedaron como defensores del caso a caso, como administradores del dolor. Eso es lo que requiere el presidente, eso son.

@dayan_jacobo