blogeditor · 27 de marzo de 2017
El pasado 22 de marzo en conferencia de prensa, el general José Carlos Beltrán Benítez, director general de Derechos Humanos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), aseguró que no había evidencia para señalar que las fuerzas armadas violaran derechos humanos en el país. Días más tarde, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, señaló que se trataba de un ‘debate irresponsable’ asegurar que las fuerzas armadas habían atacado a la población civil.
Por ello, y atendiendo a la invitación de la SEDENA de recibir información sobre casos de violaciones a derechos humanos en los que estén involucrados elementos militares, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos facilita datos sobre los casos que acompaña donde elementos de las fuerzas armadas han sido encontrados responsables de graves violaciones a derechos humanos, tortura, ejecución extrajudicial, desaparición forzada, así como retención ilegal y detención arbitraria.
Estos hechos constituyen delitos que fueron denunciados oportunamente ante la Procuraduría General de la República (PGR), en donde se encuentran en investigación y, en los que pese a existir una decisión de un organismo internacional, permanecen en total impunidad.
Aún cuando todas las Recomendaciones anteriores han sido aceptadas por la SEDENA, al día de hoy los elementos militares señalados como autores materiales de las detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y tortura no han sido investigados, ni mucho menos llevados ante la justicia. Y en ninguno de los casos anteriores se ha realizado la investigación correspondiente para el resto de la cadena de mando.
En su mensaje, el general Beltrán enfatizó que la SEDENA “no tolera, ni encubre ninguna conducta de algún elemento castrense que atente contra los derechos fundamentales de las personas, facilitando la intervención de las autoridades competentes para la investigación y sanción que en cada caso proceda”. Sin embargo, en el caso de Jorge Antonio Parral Rabadán, elementos de la SEDENA y sus representantes legales tuvieron acceso irregular a los expedientes, comprometiendo la independencia y objetividad de la investigación, y poniendo en riesgo el acceso a la justicia y la verdad de las víctimas.
Asimismo, y pese a las decisiones de organismos internacionales que determinan la reparación integral en beneficio de las víctimas, entre las cuales se encuentran las medidas de satisfacción, la SEDENA reiteradamente se ha negado a disculparse públicamente por las violaciones cometidas por integrantes de su institución. Por lo cual, actualmente las víctimas siguen esperando que la SEDENA asuma su responsabilidad y se comprometa a no volver a violar derechos humanos; en el caso del Sr. Radilla son ya 40 años y, en el caso de Ejido Morelia y Hermanas González Pérez son 20 años de esperar que la SEDENA asuma públicamente su responsabilidad en la desaparición, ejecución y violación sexual, respectivamente.
Luego del pronunciamiento, hacemos un enérgico llamado a la SEDENA y a la PGR como institución responsable de la administración y procuración de justicia encargada de la investigación de estos casos, a dar cumplimiento a estas Recomendaciones tanto de CNDH, como de instancias internacionales, y cumplir con sus obligación de investigar, brindar justicia y reparar integralmente a las víctimas de estas violaciones graves a derechos humanos.
Es momento de que la SEDENA asuma sus responsabilidades y deje de darle la espalda a las víctimas que sus elementos han generado.