Secuestro de migrantes

Alejandro Martí · 11 de enero de 2011

Secuestro de migrantes

México ingresa al grupo de los seis países más violentos del planeta; esto de acuerdo con el Barómetro de Conflictos 2010, realizado por la Universidad de Heidelberg en Alemania, lo cual revela que nuestro país tiene índices de inseguridad similares a los de Somalia, Sudán, Irak, Afganistán y Pakistán. Un claro ejemplo de violencia es el que viven nuestros hermanos centroamericanos al cruzar la frontera sur.

En días pasados el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos acusó a agentes migratorios, policías federales y locales de poder estar involucrados en los secuestros de migrantes de otros países en tránsito por México.

Es conocido por muchos, las miles de historias de migrantes que arriesgan su vida al tratar de cruzar por México. Escuchar las declaraciones de los migrantes que viven la travesía sobre “el tren de la muerte” (mejor conocido como “la bestia”), refleja la falta de interés por parte de nuestras autoridades para enfrentar y combatir a las bandas de secuestradores y delincuentes.
Después de estar secuestrados algunos días -y en el mejor de los casos-  los migrantes son liberados aunque son despojados de todas sus pertenencias. Muchos otros no corren con la misma suerte (especialmente las mujeres) y son privados de su libertad con fines de trata de persona y explotación sexual.
El fenómeno de la migración es un asunto global que no puede frenarse, sin embargo, no podemos permitir que se sigan violando los derechos humanos de nuestros hermanos centroamericanos. El secuestro, bajo la modalidad que sea, debe ser combatido e investigado por las autoridades federales y locales, aún cuando las victimas no sean mexicanos.
Gobiernos de diversos países centroamericanos le han solicitado a nuestras autoridades – en distintos escenarios internacionales – que se tomen cartas en el asunto; legisladores han presentado puntos de acuerdo solicitando la intervención de las autoridades migratorias, comisionados de derechos humanos han denunciado los actos de barbarie que se comenten en el camino dentro del territorio mexicano y hacia Estados Unidos por parte de delincuentes y autoridades. No se ha hecho nada.
No hay responsables en la cárcel, ni políticas públicas y de seguridad que eviten el atropello de las personas que en busca de mejores oportunidades, arriesgan su vida.
Los migrantes, se han vuelto uno de los grupos más vulnerables en nuestro país, no solo por la falta de respeto y defensa de sus derechos, sino que se han convertido para nuestras autoridades una invisible realidad que enfrentar.
Para la sociedad mexicana no pueden seguir siendo invisibles, debemos exigir cuentas a las autoridades migratorias, multiplicar las voces de los defensores de migrantes que claman a los gobiernos dejen la ceguera y asuman el problema que tienen frente a sus ojos. Ellos son los únicos que pueden terminar con esa red de corrupción y abuso de autoridad que permite haya tantos secuestros de migrantes.