¿Se recuperará Nueva York? Hagan sus apuestas

Contenido Animal Político · 4 de septiembre de 2020

¿Se recuperará Nueva York? Hagan sus apuestas

En Nueva York los comediantes se pusieron serios.

La semana anterior Jerry Seinfield, cuyo programa de comedia homónimo es considerado el más exitoso en la historia de la televisión en Estados Unidos, respondió al también comediante y empresario de clubes de comedia, James Altucher, quien previamente había publicado una larga disertación en el New York Post llamada “La Ciudad de Nueva York está muerta para siempre” donde enlista las razones por las que, desde su percepción, la Gran Manzana no tenía posibilidad alguna de resucitar. 

“Si crees que Nueva York está muerta, pues no es así” tituló Seinfield su más compacto artículo publicado en la sección de opinión de The New York Times. “Este estúpido virus se rendirá eventualmente igual que lo estás haciendo tu” le promete al empresario de quien se mofa por haberse movido a Florida. 

En su extensa arenga, Altucher argumentaba que el Midtown de Manhattan estaba muerto y que canceladas las actividades a las que antes estaba acostumbrado difícilmente harían que volviera el amor que alguna vez sintió por la ciudad. “Imagina estar en una guerra real con este tipo (Altucher) a tu lado”, dice Seinfield a sus lectores y, dejando de lado la diplomacia, remata: “al escucharlo decir ´solía ​​jugar al ajedrez todo el día, conocer gente e iniciar cualquier tipo de negocio…´, limpia tus lágrimas y limpia tu trasero”.

En el artículo del Post, Altucher separó los puntos en los que considera la ciudad se volvía de sumo atractiva y le ayudaba a florecer, ventajas que ahora están colapsando al grado de ser una pandemia en sí mismos: Negocios, cultura, restaurantes y oportunidades inmobiliarias “se han acabado”, desde su visión. Para documentó su pesimismo utilizó información de investigaciones periodísticas y de las que publica la misma autoridad. 

A las abrumadoras cifras de desempleo y violencia creciente en los recientes tres meses, Altucher agrega un tono pesimista el cual comparten muchos conocidos suyos que dejaron Nueva York y marcharon a vivir a otras ciudades: “Dices conocer a neoyorquinos que se han ido a Maine, Vermont, Tennessee, Indiana. He estado en todos estos lugares muchas, muchas, muchas veces durante muchas décadas. Y con todo el respeto y cariño, ¿estás bromeando?”, le sigue cuestionando Jerry Seinfiled al empresario que, por cierto, nunca menciona por su nombre. 

Jerry critica otro argumento de James quien asegura que, con el ancho de banda más amplio y rápido, nadie requiere regresar a su oficina en Nueva York pudiendo ahora realizar su trabajo de forma remota: “Adivina qué: todo el mundo odia hacer esto, ¿sabes por qué? Porque ahí no hay energía. La energía, la actitud y la personalidad no pueden ser ‘remotas’ ni siquiera a través de las mejores líneas de fibra óptica”, señala Jerry Seinfield, quien casi al final de su carta adquiere un tono más sentimental: 

“La energía humana real, viva e inspiradora existe cuando coagulamos juntos en lugares locos como Nueva York. Sentir lástima por uno mismo porque no puede ir al teatro durante un tiempo no es el elemento esencial del carácter que hizo de Nueva York el diamante brillante de la actividad que volverá a ser un día”, le cuestiona.

Luego ilustra sobre la naturaleza “rara” de la grandeza neoyorquina, desconocida fuera de sus mismas fronteras, y adelanta que la ciudad continuará y volverá gracias a “los neoyorquinos reales y duros que, a diferencia tuya, si la amaron, la entendieron y se quedaron para reconstruirla”.

Remata su texto con un “te veo en el club”.

Segundo Round

Hubo otros dos que no son cómicos que se unieron a esta conversación, aunque el primero no de manera directa. Se trata del presidente Donald Trump quien en su cuenta de Twitter anunció que su “administración hará todo lo que esté a su alcance para evitar que alcaldes débiles y ciudades sin ley se lleven dólares federales mientras permiten que los anarquistas dañen a la gente, quemen edificios y arruinen vidas y negocios”. Por supuesto que entre esas ciudades o estados donde los “anarquistas” actúan, según Trump, se halla Nueva York.

Desde hace ya varias semanas, tanto el gobernador Andrew Cuomo así como el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio han alertado al gobierno federal sobre la quiebra inminente en que se hallan la región que entre abril y mayo llegó a ser la más contaminada del mundo a causa del Coronavirus. Le explican que sin esos fondos federales la recuperación será imposible y le hacen ver que un Nueva York pujante y vigoroso es un buen motor para la economía nacional como ya ha sucedido en otros tiempos. 

   Finalmente ingresó en el debate Jeffrey D. Sachs, profesor y director del Centro Para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, quien inicialmente concede la razón a Altucher en el sentido de que la situación de Nueva York es preocupante para luego aterrizar la idea de que, como efecto de la dispersión de los trabajos en oficinas, los alquileres comerciales y residenciales comenzarán a caer “como ya está sucediendo”. 

Sachs confía que las oficinas de Midtown Manhattan se reconvertirán en nuevas empresas emergentes y que la ciudad se volverá más joven, “ocupada por una generación que mezcla lo digital, lo físico, lo emergente, lo residencial y el ocio”.

El profesor de Columbia retoma el dato de que Nueva York tiene más multimillonarios que cualquier otra ciudad del mundo: 111 en 2019. “A ellos les gusta Nueva York, como al resto de nosotros y dependen de él para sus vastas fortunas”. Por lo que lanza una propuesta agresiva para integrarlos a todos ellos en la recuperación y gracias a las exorbitantes ganancias que han obtenido en la pandemia: “El verdadero desafío para la ciudad de Nueva York es una decencia básica. Una ciudad sobrevive y prospera como un organismo social que respira, que actúa en conjunto por el bien común así que los multimillonarios deben ser los que paguen impuestos más altos para mantener en funcionamiento escuelas, hospitales, el transporte público y los servicios sociales de la ciudad mientras Nueva York se recupera de la crisis”, propone Sachs.

Este debate no termina pues el tema se ha politizado al extremo de cara a las elecciones presidenciales donde Donald Trump, que aparece abajo en todas las encuestas, insiste en “recuperar los fondos” de ciudades y estados controlados por demócratas, lo cual puede significar un desequilibrio en la economía y un duro golpe para todo el país.