blogeditor · 8 de junio de 2020
“Nuestros sistemas están diseñados para evitar que la policía enfrente repercusiones por sus conductas”. Con esta frase, la periodista Shaila Dewan sintetiza lo que ella define como la arquitectura institucional en Estados Unidos que impide que la policía enfrente las consecuencias de sus actos.
Ella relata que Derek Chauvin, el policía que asesinó a George Floyd, tenía al menos 17 quejas en contra durante 19 años de carrera, una de las cuales incluía la acusación de haber disparado contra una persona desarmada; todas las quejas sin castigo penal alguno. El oficial que lo acompañaba era Tou Thao, quien acumuló 6 quejas en su carrera, incluyendo una demanda por brutalidad que resultó en un acuerdo de reparación monetaria. Ninguno de los dos policías fue jamás sujeto a medida disciplinaria alguna por el departamento de policía de Minneapolis.
En esta brillante entrevista, Dewan identifica 5 obstáculos institucionales que pueden explicar la repetición incontenible de la brutalidad policial:
1. La mayor vigilancia a la policía es la que hace ella sobre sí misma, con áreas internas que reducen el alcance del sistema disciplinario, buscando vías que impiden las sanciones.
2. La junta externa de revisión, donde los policías pueden apelar una sanción disciplinaria, enseña una tendencia a reducir y revertir estas medidas; suele imponerse ahí el argumento de que no se puede despedir a alguien cuando hay conductas similares anteriores que no merecieron el despido. Enseña el ejemplo de la Junta de Revisión de Minnesota, la cual ha reinstalado al 46% de los policías que han sido despedidos.
3. Las entidades externas (no integradas por policías) creadas para hacer una revisión más amplia de lo que hace la policía y que también pueden recibir directamente quejas contra ella, emiten recomendaciones, pero no tienen poderes legales para forzar que éstas sean aplicadas; la policía puede ignorarlas (Minneapolis creó un panel de revisión de la conducta policial; la ciudad argumenta que funciona mejor esta entidad, que incluye policías y no policías; pero los críticos afirman que las quejas del público siguen en general ignoradas -de 2,600 quejas del público, solo 12 resultaron en una medida disciplinaria);
4. Los sindicatos de la policía, usualmente encabezados por policías de la vieja guardia, quienes suelen ser los mayores opositores a la llegada de jefes policiales reformistas (el policía a la cabeza del sindicato policial de Minneapolis tiene en su récord 29 quejas y ha sido acusado por el anterior jefe de la policía de bloquear reformas policiales, siendo uno de los oponentes mayores a la limpieza del departamento de policía).
5. La dificultad de lograr una condena penal contra un policía, principalmente debido al concepto legal de “miedo razonable”. Si logras superar la resistencia del fiscal a presentar cargos contra un policía, si logras superar la resistencia de los jurados a declarar culpable a un policía, los policías de todas maneras tienen una protección mayor en el juicio, soportada en la idea de que su trabajo es peligroso y no debe ser cuestionado, dando lugar al argumento exculpatorio del “miedo razonable”.
¿Se puedo evitar el homicidio de George Floyd? Tal vez. Lo que sin duda se pudo evitar es que quien lo mató anduviera en las calles con uniforme y arma.