Redacción Animal Político · 21 de febrero de 2024
Hace unos días amanecimos con la noticia de que el expresidente de Francia, Nicolás Sarkozy, fue condenado a seis meses de prisión por el financiamiento ilegal de su campaña en 2012.
Algunas personas leyeron la noticia con escepticismo y otras con grata sorpresa: la corrupción no siempre tiene manos libres en el mundo.
Transparencia Internacional indica, de acuerdo con su Índice Global de Corrupción 2023, que la mayoría de los países lograron mínimos o nulos avances en su combate a la corrupción durante los últimos doce años. De acuerdo con el Índice del Estado de Derecho en el mundo, los sistemas de justicia a nivel global están en franco declive.
En este contexto internacional, la noticia sobre Sarkozy nos deja espacios necesarios de reflexión y consideración tanto a nivel global como con relación a países específicos.
Esta condena al expresidente francés es la culminación de sospechas, acusaciones e investigaciones que surgieron a raíz de que dejó el Elíseo en París al final de su presidencia (2007-2012). La investigación duró poco más de diez años.
Su antecesor y mentor, Jacques Chirac, también fue acusado en 2011 de haber permitido un sistema de corrupción durante su mandato como alcalde de París, por malversación de fondos públicos y abuso de confianza (1977-1995), antes de su presidencia. No fue a la cárcel debido a su edad y su condición de salud.
Para Francia, esto tiene varias implicaciones en materia de gobernabilidad y estado de derecho, así como respecto a la independencia del sistema de justicia. La visión general es de un sistema judicial independiente y pone de manifiesto la importancia y valor de la rendición de cuentas en una democracia al ser capaz de juzgar a un expresidente por delitos ocurridos durante su mandato.
A nivel internacional sienta un precedente importante al hacer visible que es posible juzgar a exjefes de Estado y de Gobierno por acciones ilegales y también es un mensaje para altos funcionarios de los gobiernos. La ley les puede alcanzar.
Existen casos relativamente recientes de juicios a exmandatarios:
En un mundo en el que la corrupción se está haciendo cada día más evidente y en el que los sistemas judiciales están puestos en duda por los tentáculos de la corrupción en los sistemas políticos, una sentencia de esta naturaleza trae un aire de esperanza. La lucha contra la corrupción y la impunidad no está perdida.
Lleva tiempo, sin duda, pero ante el surgimiento de liderazgos autoritarios y corruptos en distintas latitudes del planeta, los sistemas judiciales son un contrapeso necesario para evitar regresar a gobiernos unipersonales y dictatoriales. En los sistemas democráticos los contrapesos en el poder son un pilar necesario. La tentación de los dictadores es acabar con ellos para imponer su voluntad como mandato de gobierno. No lo podemos permitir.
Hoy más que nunca, es necesario apostar por la independencia del Poder Judicial en los países y por generar pesos y contrapesos frente a las tentaciones dictatoriales que están abriéndose camino en el mundo.