Santa Isela Vega en la fiesta de la decadencia

blogeditor · 19 de marzo de 2021

Santa Isela Vega en la fiesta de la decadencia

Un sábado de marzo del 2014 acudí al ala poniente de la famosa casona del expresidente Miguel de la Madrid en Coyoacán, donde su hija Margarita prestó el área que ella habitaba para la celebración de un coctel en honor al actor Jorge Rivero.

Lo mejor de esa noche, además de la charla que tuve con Rivero, y el poder intercambiar palabras y rozar rodillas con la aún sensual Isaura Espinoza, fue sin duda comprobar cómo Isela Vega había asumido de manera muy digna su vejez, sin perder ni un ápice de su personalidad aguda y brillante a la par que alburera.

De todo eso me pude percatar en dos momentos. El primero sucedió cuando se pidió al respetable unos minutos de su atención para así poder dedicar unas palabras al festejado. Todos nos arremolinamos en el comedor donde la encargada de moderar las participaciones, obvio, fue la misma Isela.

Isela Vega: Por este agasajo de estar aquí con Jorge.

Jorge Rivero: Mi cuatacha del alma.

Isela: Mi amigo del alma.

Isaura Espinoza: Mi primera película en la que hice un desnudo, así total, fue con este señor que siempre es un caballero en donde lo pongan. Me encantas pues eres un actor vigente, guapo, inteligente, todo lo que se pueda decir de ti en sentido positivo yo soy la primera en hacerlo.

Jorge: Mira qué cosa más linda me ha dicho, Isaura (iuuuus y aplausos de los invitados).

Isela: Jorge, te tengo que agradecer que hayas sido un gran compañero, un gran amigo, pero sobre todo te agradezco que me hayas enseñado Acapulco. Esa no se la sabían, ¿verdad? (más bullas de los comensales). Lo que más me entusiasma es que todavía andemos por aquí dando lata. Y ahora que te embarques en esto de escribir un libro… qué dicha estar aquí juntos y celebrar tus 50 años de carrera, más o menos los que yo tengo… por cierto, ¿era mayor Andrés (García) o tú?

Jorge:  No, yo soy mayor que Andrés.

Isaura: Pero por diez minutos…

Isela: Es que tenemos tantos recuerdos, tantas cosas que compartimos.

Jorge: Cállate la boca, ¡uffff!

Isela: No, no, no, tampoco, pues van a pensar otra cosa aquí los muchachos.

Jorge: Pues ese es el chiste.

Isela: Quiero revelarles aquí un chisme de Jorge. Él y Betty su mujer adoptan animalitos en malas condiciones y ahí los tiene viviendo en su casa y les dan una vida ejemplar, eso es algo que refleja la clase de ser humano maravilloso que es Jorge.

Isaura: Para morirse hay que estar bien, es la frase que siempre has dicho y que te refleja como persona, Jorge.

Isela: Así es, el doctor le acaba de hacer unos análisis y le dijo “estas muy bien, te vas a morir, pero sano”.

Espontánea: Jorge Rivero siempre estuvo, ha estado y estará bien bueno (gritos y risas rebotan en el comedor de caoba).

El chilango Rivero, que ya cuenta con la nacionalidad estadounidense, viajó en el 2014 a México para terminar los detalles de su biografía autorizada, “Un Adán y muchas Evas. La vida de Jorge Rivero”, que redactaba junto al escritor Guillermo Seguin. Además, aprovechó para promover “El crimen del Cácaro Gumaro”, cinta donde interpreta a Jorge El Pajarero.

Algunos minutos después, ya estaba frente a Jorge Rivero sentados en sendos sillones estilo victoriano a punto de iniciar la entrevista, cuando ella se apareció de nuevo.

Isela: Querido, me retiro, pues mañana viajo al interior de la República.

Jorge: Noooo me digas. Deja te despido:

“Tanto tiempo disfrutamos de este amoooor,

nuestras almas se acercaron tanto así

Pero aún guardo tu calor

Porque tú llevas también, sabor a mííííí”.

Los gritos de emoción de los testigos de la escena cohibieron a Rivero quien interrumpió el bolero. Después abrazó a Isela con tal fuerza que pensamos la iba a desarmar.

A los pocos minutos de que llegué a la reunión, tuve oportunidad de tomarle una foto a la señora Vega sentada junto a Yolanda Montes “Tongolele”, en esa “fiesta” de la decadencia anunciada como coctel, pero en donde sólo había en un pequeño servibar una botella de brandy, una de vodka de mala calidad, sin vasos o hielos para prepararse algo. De meseros ya ni hablamos.

Esos vinos parecían los restos de una ofrenda olvidada, por lo que entendí que el motivo de la reunión era simplemente ir a saludar al actor cuyos amigos y él mismo habían dejado atrás la era del champagne, el sexo y las drogas.

Muy lejana aquella redada de febrero del 1971, en la que Isela fue detenida junto a José Alonso, Alejandro Jodorowsky y otros y en la que presuntamente había “marihuana, pastillas, y mucha pornografía”, según informó el mojigato rotativo La Prensa.

Muy distantes para estos tiempos los papeles que Isela desempeñó sobre todo en los setenta, donde mostraba sin pudor su frondosa anatomía, buscando derribar la fachada de conservadurismo impulsada desde el poder político de la dictadura perfecta priista de entonces.

Hace unos días, a los 81, la enorme Isela Vega falleció víctima de cáncer. Queden las líneas del danzón que le compuso Liliana Felipe para medir el impacto que tuvo en la cultura mexicana:

Isela, dicen los buenos marineros que quien no vio tus ojos va derecho a naufragar. Y no habrá nada que rogarle al mar, ni un bote, ni un último vistazo a tu escote.

Isela, dicen los Santos Vagabundos que el reino de los cielos va implorando tu consuelo y tú, santita, nuestra santita, nos dejes mirándote a la boca mil veces, reconocer la tentación para caer y recaer.

Isela Vega, tu corazón navega / es la vela que pasa en la noche que queda.

Isela, dicen y ya se lo dijeron, que si Laguna Verde sale mal no es por dinero. Si reventamos como gusanos fue por las prisas eso que a ti te da tanta risa.

Isela, dicen los sabios más profundos que tu filosofía zen podrá salvar al mundo, orientalistas, occidentalistas no se hagan, no se hagan tantas bolas que es fácil, se van a amar, pues ámensen; se van a odiar, sepárensen.

@juansinatra