blogeditor · 26 de febrero de 2020
Quienes hemos tenido familiares o amigos internados en hospitales, privados y públicos, hemos vivido la tarea de reclutar donadores de sangre, cosa que no le deseamos a nadie porque casi nunca es tarea fácil. Conseguir sangre en un momento de urgencia aún es una tarea complicada y muestra de esto es que México tuvo el índice de donación voluntaria más bajo de toda América Latina, sólo el 5.19%.
Esta necesidad en todo el mundo ha provocado que los científicos busquen la forma de generar glóbulos rojos a escala masiva. Ejemplo de esto es el proyecto del Servicio Escocés de Transfusión de Sangre, que trabaja en conjunto con universidades de Glasgow, Heriot-Watt, Edimburgo y Dundee, en donde trabajan con células madre embrionarias que podrían convertirse en cualquier tejido del organismo humano.
Aún en el 2020, estas historias suenan algo lejanas, ¿cierto? Pero al ser algo cada día más cercano a la realidad, en @DefoeMX quisimos tocar base con los mexicanos para saber qué opinan. Aquí su respuesta:
Sólo 8% de la población encuestada considera que ha escuchado mucho sobre el desarrollo de sangre sintética. En contraste, el 34% de los encuestados no tienen idea de lo que estábamos hablamos.
Hasta ahora, los glóbulos rojos que se planea crear tienen las mismas funciones que los naturales, lo que los haría una alternativa en situaciones donde la sangre es difícil de obtener o almacenar. Según el estudio de Allan Doctor, de la Universidad de Washington, se trabaja en un “sustituto de la sangre que un médico puede llevar en un paquete consigo y, literalmente, sacarlo, añadir agua e inyectar”.
Pero para esta encuesta, exploramos la posibilidad de que la sangre sintética brindara habilidades mayores a las que las personas tenemos de forma natural. ¿Sería esto algo deseable para los mexicanos? Más del 60% rechazó el incremento de habilidades en mayor o menor medida: el 27% de los mexicanos dijo que definitivamente no le gustaría explorar esas opción, mientras que el 36% dijo que probablemente no.
La simple idea de que una transfusión de sangre sintética pudiera incrementar las habilidades mencionadas tiene más preocupada que entusiasmada a la población mexicana. Sin embargo, los encuestados, en general, se mostraron indiferentes.
Aún carecemos de certidumbre sobre este desarrollo científico, pero si imagináramos este escenario -aunque no sea real-, el 41% de los mexicanos consideran que buscar la mejora de la velocidad, fuerza y resistencia humana con ayuda de la sangre sintética va en contra de la naturaleza y es una línea que no deberíamos de cruzar.
Aquí varios escenarios que podrían estar relacionados con la distribución de sangre sintética. Como verán, la primera opción hace referencia a la diferencia que podría marcarse entre aquellos que hayan tenido una transfusión de este tipo de sangre y aquellos que no. Resalta que en todos los escenarios, la cantidad de gente que no contestó es relativamente cercana a quienes dijeron que sí. ¿A qué creen que se deba?
Finalmente, y a pesar de que -como lo mencionamos dos gráficas arriba- el 50% de la población dice que el hecho de que una donación de sangre sintética aumentara la velocidad, fuerza y resistencia es una idea vinculada con mejorar como especie, algo que siempre hemos hecho, sólo el 14% de los mexicanos opinaron es moralmente aceptable.
Según la World Health Organization, la principal modalidad de donación de sangre en América Latina y el Caribe es la reposición y, en pocos casos, donación de paga. Esto provoca que haya apenas 14 donaciones por cada mil habitantes, un escenario claramente complicado para los ciudadanos cuando la necesitan.
A ustedes, ¿les ha tocado solicitar donadores de sangre? ¿Creen que la sangre sintética fuera una solución? ¿Soñarían con aumentar algunas de sus habilidades físicas con estas transfusiones? Cuéntenos en @DefoeMX y @YamilNares.