Reconciliarnos con nuestro cuerpo desgastado por la búsqueda de nuestros familiares desaparecidos

Redacción Animal Político · 10 de junio de 2025

Reconciliarnos con nuestro cuerpo desgastado por la búsqueda de nuestros familiares desaparecidos

¿Por qué le llamamos jornada de sanación? Junto a las Mujeres sanadoras de León, pensamos en un espacio donde las mujeres cuidadoras buscadoras pudiésemos tomarnos un tiempo que contribuyera a garantizar el bienestar y la salud, no sólo física, también mental y espiritual, promoviendo la cultura de la responsabilidad y autocuidado para mejorar nuestra calidad de vida. Pero ahora, con un nuevo enfoque como mujeres medicina + mujeres buscadoras cuidadoras: trabajar la sanación como lo hacían nuestras ancestras, nuestros ancestros, de manera colectiva. Integrando elementos que representen el aire, la tierra, el fuego, el agua.

Cartel de la segunda jornada de sanación para mujeres cuidadoras buscadoras en Guanajuato.

En conjunto creamos actividades donde nos escuchamos, nos sentimos, nos vemos, ya que se ha normalizado hacer todo de manera individual, llorar sin que nos vean, enojarnos sin expresarlo, o esconder nuestra tristeza. Creamos un espacio de cuidados colectivos para la supervivencia ante las violencias cotidianas en la sociedad que vivimos.

Las tareas que elegimos para la jornada de sanación fueron yoga, arte terapia, elaboración de muñequitas quitapesares, poesía y masaje colectivo.

Con el yoga, antes de iniciar, nuestras mentes nos estaban limitando: decíamos: “yo no voy a poder, ya estoy muy grande para esto”. Con las respiraciones empezamos a relajar nuestra mente, haciendo conciencia de nuestro cuerpo, logrando romper los límites de la mente y disfrutando de lo fácil que era lograr reconocer la flexibilidad de cada parte del cuerpo con los estiramientos, concentrando la atención en la unión entre la mente y el cuerpo, logrando un estado de equilibrio, conectando cuerpo y mente.

Práctica de yoga en la segunda jornada de sanación y reconciliación de las integrantes de Buscadoras Guanajuato.
Foto: Buscadoras Guanajuato.

Mediante la práctica de yoga construimos un espacio seguro, paciente y motivador para reconocer las posibilidades de movilidad que se han ido reduciendo en la cotidianidad de la búsqueda o las labores necesarias para sostenernos como familias. Con guía y apoyo, en colectivo nos fuimos acompañando respetuosamente en el ritmo, y las posibilidades de cada una de nosotras; al mismo tiempo, el grupo en su conjunto motivaba la exploración, el descubrimiento y la recuperación de la fuerza, flexibilidad, sostén y descanso, que se han ido olvidando con el paso de los años y las situaciones difíciles.

Con el arte terapia y poesía logramos un espacio de confianza que en la vida cotidiana ya no encontramos. Guardamos muchos silencios por temor a ser juzgadas y señaladas. Acá se colocó un espacio para compartir conversando. Alternando con una labor manual simbólica se construyó un ambiente de escucha atenta y contenida para narrar vivencias y preocupaciones muy particulares de cada una tras la desaparición de nuestros seres queridos, sus impactos iniciales, los estados de desgaste que hemos atravesado y acumulado, así como algunos temores y dolores que han evitado nombrar en espacios estigmatizantes, indolentes u objetivizantes.

Elaboramos una muñequita quitapesares que nos llevamos como un objeto o una herramienta física con la cual pudiésemos conectar y poder expresar de manera privada lo que nos duele física y espiritualmente para sanar.

Muñecas quitapesares elaboradas en la segunda jornada de sanación y reconciliación del colectivo Buscadoras Guanajuato.
Foto: Buscadoras Guanajuato.

Mientras elaborábamos nuestra muñequita quitapesares, cada una iba leyendo un fragmento del poema “Se regalan tristezas”, de María Viento. Un fragmento de la poesía decía: ”…hay mujeres que aún cargan un abismo en su espalda, un corazón roto, muy roto en su pecho, un dolor en su alma humilde, preguntas en su mente, un deseo interminable de paz y que aún no lo logramos…”.

Al terminar de leer, nos identificamos con el texto del poema, pues nos tocó las fibras más íntimas de nuestro corazón, logrando así darle voz a lo que habíamos callado por mucho tiempo y, entre todas, conteníamos y maternábamos.

Cada una expresó lo que esta lectura nos había dejado en el corazón, lo que nos había hecho sentir. Y este fue el momento de trabajo interior de cada una porque nos permitimos sentirnos en confianza y le permitimos a nuestro corazón expresar los silencios que habían estado por ahí, muy, muy guardados en lo profundo y en este momento todas juntas maternamos.

Meditación guiada en la segunda jornada de sanación y reconciliación del colectivo Buscadoras Guanajuato.
Meditación guiada en la segunda jornada de sanación y reconciliación del colectivo Buscadoras Guanajuato. Foto: Buscadoras Guanajuato.

Las mujeres sanadoras con su medicina espiritual nos iban equilibrando, conteniendo con cada uno de sus elementos. Usaron el soplo de la tecocoli o caracol para equilibrar, para limpiar la energía que hubiera dejado lo que habían estado expresando tan doloroso en ese momento.

Al final cerramos con un masaje colectivo al que le llaman el masaje del granjero, porque con nuestras manos cada una hacía la figura o las partes de uno de los animales, por ejemplo, el masaje del pollito y con las manos dibujamos el piquito del pollito y masajeamos la espalda de la compañera que estaba adelante.

Realizamos el masaje de la serpiente y con nuestras manos recorríamos toda la espalda. También juntamos los puños para hacer el masaje del caballo y dar golpes en la espalda. El masaje del granjero fue un masaje divertido y con la risa cortamos toda la tensión que se había generado en la actividad anterior. Pausamos las sensaciones de tristeza, de angustia y, sobre todo, la tensión, toda esa tensión tan fuerte que se había acumulado.

En ese momento nuestro cuerpo tenía una sensación rica al ser tocada por cada una de las compañeras. Integramos también, en esta jornada de sanación, los cantos medicina para lograr dar paz, para lograr dar tranquilidad al cuerpo, al corazón y para dar equilibrio.

Por lo que todas pudimos expresar logramos los objetivos con los que habíamos planeado esta jornada. Fue una satisfacción muy bonita. Ver que estábamos contentas, que nos llevamos mucho para ver la vida diferente saliendo de esta jornada. Pero, sobre todo: reconciliadas.

* Ana Soledad Ambriz Rodríguez es fundadora de Mujeres sanadoras de León, una organización que nació en medio de múltiples violencias en esa ciudad de Guanajuato y que con mucho trabajo en la defensa de su territorio, han traído reconstrucción del tejido social y paz a su comunidad. María Elizabeth Navarro Jerónimos es antropóloga social, acompañante solidaria del Colectivo Buscadoras Guanajuato. Con una mirada sociocultural contribuye a la implementación en campo de diversas iniciativas. Alejandra Díaz es integrante del Colectivo Buscadoras Guanajuato, por 18 meses estuvo buscando a su hermano Felipe desaparecido en Guanajuato. Actualmente acompaña a más familias en su búsqueda a través de la vinculación y gestión proyectos para la incidencia política, cultural y de acción ciudadana.